“Por eso te lo estoy pidiendo.” Vocifera sin mover la cabeza de la almohada donde ha enterrado su rostro en busca de confort. Enfrentarse a esta posibilidad le está haciendo más daño que cualquier otra discusión que tuvieran en el pasado; Barbie no tenía por qué hacerle compañía porque ya no estaban juntos. Y quizás jamás lo estarían. “No significará nada.” Es un último intento por convencerla, pero también es mentira. “Solo… dame una noche. Lo que queda de ella.” ¿Para qué? Si ni siquiera era capaz de levantarse de aquel viejo colchón o abrir los ojos. Su estado era deplorable. “Eso que me propones es una Odisea.” Susurra. “¿Cómo voy a dejarte ir? Me robaste el corazón de niño y aún no me lo has dado.” Tampoco lo quería de vuelta. Aunque doliera. Aunque aquello trajera consigo sufrimiento. Prefería cualquier cosa a olvidarse de Barbra y todo lo que habían pasado juntos. “Barbie.” Pronuncia, arrastrándose hasta el límite de la cama para mirarla desde allí a los ojos. “Barbie, yo te quiero.” Pese a los cuernos, a los problemas, y a la animadversión que ahora la familia ajena le tenía. “¿Tú… me quieres?” Titubea él, preparándose lo mejor que puede para un golpe emocional.
“¿Para qué? Ambos sabemos que no nos hará ningún bien.” Intentaba visualizar un caso favorable si decidía quedarse allí, pero no lo lograba. En todos los posibles escenarios terminaban mal varados: Jesse podría descubrirlos, John podría darse cuenta de lo abultado que estaba su vientre, podría echarla de la casa a la mañana siguiente no recordando lo sucedido, y más. “No puedo.” Reiteró, preguntándose mentalmente de dónde demonios había sacado la fuerza que requería negarse. Gracias al titubeo ajeno pudo ver un panorama familiar en su mente, dos figuras que se transicionaban con el pasar del tiempo: Jugaron juntos a los cinco años, estudiaron juntos a los diez, a los quince se escabullían en medio de la noche para verse y a los veinte ya estaban comprometidos. Tanto les tomó construir ese algo que les unía, mas bastaron un par de segundos y una confesión por parte de la muchacha para que se derrumbase. “Siempre.” Vaga pronunciación, la mirada ascendiendo hacia la contraria justo antes de subir el escalón. “Descansa.”











