Nuestra moderna dependencia a los gadgets y The Phantom Vibration Syndrome.
Es posible que a muchos de nosotros nos haga reír o tal vez lo neguemos, pero ¿Cuántas veces les ha pasado que sienten vibrar su teléfono en el bolsillo o escuchan su ringtone predeterminado, sólo para descubrir que en realidad no pasa nada? Esto sucede tan a menudo que ha sido llamado The Phantom Vibration Syndrome. Piensen en lo siguiente: ¿Cuántas veces revisaron los mensajes de su teléfono el día de hoy, a pesar de no haber recibido ninguna alerta de que hay un mensaje en espera? ¿Qué está pasando en su cerebro que nos hace pensar que el mensaje llegó sin que lo notemos? O, peor aún ¿Qué nos hace pensar que los mensajes nos llegarán más rápido si revisamos el teléfono con más frecuencia?
Hace unos años llevé a cabo un importante estudio de investigación sobre el tabaquismo. Quería saber si el simple hecho de observar una persona que fuma sería suficiente para alentar a otros fumadores a hacerlo. Para no hacer la historia larga, la respuesta fue un rotundo "Sí". Las llamadas neuronas espejo se activan en el momento que un fumador ve a otro fumador.
Se trata de un mecanismo conectado a la empatía y que explica en parte la popularidad de los deportes y la pornografía. Ambas actividades nos llevan más allá de la observación, porque nuestro cerebro en realidad cree que estamos participando.
Ustedes se preguntaran, ¿Qué tiene que ver todo esto con mi teléfono? Es probable que la reacción exacta del cerebro sea la misma, cada vez que revisamos nuestro celular. Pensemos en la última vez en la que estuvimos platicando con un grupo de amigos en una mesa y lo que ocurre cuando uno u otro empieza a revisar sus mensajes. En cuestión de segundos, los demás del grupo sacan sus teléfonos y lo hacen también. Si les preguntáramos qué los llevó a ver justo en ese momento su teléfono, no tendrían ni idea. Y sin ninguna evidencia científica sólida para respaldar mi afirmación, me atrevería a decir que fue causado por la activación de las neuronas espejo.
Aparte de la costumbre, el Phantom Vibration Syndrome también se trata de no estar plenamente presente. Por mucho que creamos que estamos capacitados para realizar diversas tareas al mismo tiempo, no lo estamos. Sencillamente, no estamos completamente presentes. Con esto me refiero emocionalmente, no físicamente. Pensamos que somos, pensamos que estamos participando en la conversación, pero en realidad no es así.
En una encuesta a cientos de niños de todo el mundo, ha quedado claro que un número creciente de ellos, se están replanteando el papel de la conectividad en sus vidas. Ellos viven la dependencia de sus padres de cerca y rechazan esta adicción del siglo 21 a los gadgets. Ellos no quieren llevar sus BlackBerrys a la cama, ni tampoco quieren algo que los interrumpa todo el tiempo en la cena. ¿Quién puede culpar a una generación de niños chinos, que ven un estante especial para el celular al lado del inodoro? No es broma.
Por lo tanto, si te das cuenta de que has sido víctima del Phantom Vibration Syndrome, deberías tener en cuenta que es algo más que una sensación de alerta en el bolsillo. Es el riesgo de que te encuentres comprobando tus mensajes, en respuesta a alguien que está haciendo lo mismo, en un mundo virtual. Por otra parte, también podemos preguntarnos ¿A quién le importa si todo el mundo vive en el mismo mundo virtual?
Texto Original de: Martin Lindstrom