walkerquinn:
“¿Qué te parece una bolsa de papel en la cabeza? seguro que te verías diez veces mejor así” sugirió con sarcasmo, dirigiéndole una falsa sonrisa a la morena. Quinn estaba segura de que no había sido ella a la que la otra se dirigía pero la rubia nunca dejaba pasar una oportunidad para molestar a Bianca.
Quinn podía llegar a ser la perra más grande que había en Harvard, pero si alguien necesitaba consejos de cómo vestir apropiadamente en cada evento; ella definitivamente era la primera opción. “¿Eso fue lo que te dijo tu mamá al ver tu cara, querida?” Bianca devolvió el golpe, con una sonrisa cínica decorando sus labios. No era ninguna sorpresa el hecho de que la morena y la rubia eran como el perro y el gato. Insultos iban y venían, sarcasmos, ironías y veneno puro salían de cada una a la hora de cruzarse. Y aunque la mayor lo negaba, aquellos encuentros eran por lejos, lo más interesante que tenía en aquella universidad. “Como sea. ¿Por qué no te vas a encamar con Caín y me dejas de molestar?” Sugirió, con clara diversión en el timbre que acompañaba sus palabras. Aquello mencionado, era un secreto a voces, y aunque la joven no tenía certeza sobre las habladurías malintencionadas del lugar; se esperaba lo que fuera de Quinn Walker.








