Este blog es un espacio de aprendizaje mutuo sobre la realidad trans y la discapacidad. Se tratan temas relacionados con el transfeminismo y el movimiento de la neurodiversidad, aunque en ocasiones puedo publicar entradas más de índole personal.
[Descripción imagen: figuras recortadas y coloreadas de niñes de distintas razas formando un coro dándose la mano. Dos de les niñes van en una silla de ruedas]
La discapacidad es una construcción social.
No, no quiere decir que tu imposibilidad de mover un brazo sea una construcción social. No, no quiere decir que tu sordera sea una construcción social. No, no quiere decir que no puedas caminar por construcción social. No, no quiere decir que tu hipersensibilidad a la luz sea una construcción social.
Cada persona tiene una funcionalidad diferente a las otras. Esto no quiere decir que seamos mejores o peores sino que somos, simplemente, distintes. Hay personas que tienen mejor oído que otras, y hay quienes tienen mayor fuerza o energías para realizar determinadas tareas. Hay personas que no sienten dolor y personas que sienten en exceso. Hay personas con daltonismo y personas con tetracromatismo, es decir, que distinguen más colores.
Sin embargo, la sociedad no está construida a la medida de todes. Por el contrario, sigue un molde, una serie de capacidades que debes tener para poder desenvolverte en la sociedad en mayor o menor medida. Existimos personas cuya funcionalidad diverge de la normativa. Existimos personas que no nos adecuamos al estándar normativo. Estas personas somos las discapacitadas.
Un factor clave a la hora de entender las discapacidades es entender la misma como una construcción social, una serie de conexiones complejas entre la funcionalidad de una persona y la funcionalidad a la que la sociedad está adaptada y centrada. Una persona es discapacitada porque la sociedad la discapacita. No poder acceder a un sitio porque no hay un acceso con rampas adecuadas para una persona con movilidad reducida que usa una silla de ruedas es, por ejemplo, una forma bastante clara de comprender cómo la sociedad ha discapacitado a las personas que requieren el uso de las rampas para poder acceder al lugar; no poder caminar es una forma de funcionar, pero que te discriminen impidiéndote el acceso mediante escaleras que no puedas subir es discapacitar.
Existe la creencia generalizada de que las personas discapacitadas somos desviaciones de un modelo estándar de ser humano. Sin embargo, no existe realmente un ser humano del cual todes seamos copias o reproducciones del mismo sino que todas las personas, en nuestra diversidad, formamos la idea de ser humano. Por ello, las personas discapacitadas no somos una desviación del “correcto” ser humano sino que formamos parte de la diversidad existente en nuestra especie.
La norma, el ser humano estándar al que todes debemos parecernos, es un ser ficticio. Si la gran inmensa mayoría de personas fueran sordas, por poner un ejemplo, la sordera no se consideraría una desviación de la norma sino que sería parte de la naturaleza humana. En esta sociedad, todos los órganos relativos a la audición serían considerados como algo vestigial.
La categoría de desviación de la norma, trastorno o enfermedad obedece más a prejuicios culturales que a realidades biológicas inequívocas, pues lo considerado como normativo es una construcción social moldeada en base a sistemas que intentan sustentar las distintas supremacías existentes.
Discapacidad y enfermedad
[Descripción imagen: Dos círculos, uno azul y otro rojo. El azul tiene escrito “Discapacidad” arriba del mismo, y el rojo tiene escrito “Enfermedad” encima. Los dos círculos se entrecruzan en un punto, dando a entender que hay enfermedades que provocan una discapacidad, pero que no toda discapacidad es una enfermedad]
La discapacidad NO es sinónimo de enfermedad. La discapacidad es sinónimo de funcionalidad divergente a la normativa, de capacidades alternativas. Sin embargo, hay enfermedades que pueden causarte una discapacidad, como la depresión o la fibromialgia. Así pues, son dos conceptos bien distintos que pueden confluir en determinados casos.
[Descripción imagen: Stephie, una niña trans blanca, está con los brazos cruzados. Lleva un vestido de tirantes morado y una camiseta de manga corta roja debajo. Tiene el pelo castaño largo. Lleva unas medias/pantalones con caras de gatitos. Ella está sobre un fondo de color verde de diversas tonalidades. Hay un texto que dice “Soy una chica. Este es mi cuerpo. Las chicas tenemos todo tipo de cuerpos.” Abajo hay un enlace a una web, “nuncafueunchico.tumblr.com”]
Para explicar correctamente la cisnormatividad, el cisexismo y la transfobia, primero hay que comprender bien unos conceptos previos:
Patriarcado: Sistema donde impera la supremacía masculina.
Sexismo: Conjunto de todos y cada uno de los elementos empleados en el seno del patriarcado para mantener la situación de supremacía masculina.
Ejemplos de sexismo:
- “Las mujeres deben permanecer en la cocina”
- “Las mujeres deben cobrar menos”
- “Eres un nenaza” - a modo de insulto.
Cisnormatividad: Sistema donde impera la supremacía de las personas cis.
Vivimos en un sistema cisnormativo. Este sistema está profundamente arraigado en nuestra sociedad, donde la asignación de género se produce antes incluso de que nazcamos. No es extraño que el nombre que nos pongan sea incluso posterior a esta asignación de género.
La cisnormatividad (muchas veces abreviada “cisnorma”) forma parte del patriarcado, no como una realidad independiente sino como una herramienta del mismo. Para mantener la situación de supremacía masculina, el sistema misógino debe dividir y controlar nuestros cuerpos y nuestra personalidad, usando el cisexismo como una manera más de perpetuar el entendimiento patriarcal de los cuerpos y mentes.
Cisexismo: Conjunto de todos y cada uno de los elementos empleados en el seno de la cisnormatividad para mantener la situación de supremacía cis. El cisexismo es una forma de sexismo y, por lo tanto, tiene el fin de mantener la supremacía masculina, aunque se deje a algunos hombres por el camino con tal de conseguirlo.
Ejemplos de cisexismo:
- “Los hombres tienen pene”
- “Una verdadera mujer tiene útero”
- Dar por hecho que alguien es cis.
- Invalidar un género determinado.
- Asignar género a personas desconocidas.
- Asignar género a un bebé.
- “Los hombres no pueden quedarse embarazados”
Transfobia: Violencia hacia las personas trans.
La transfobia es producto de la cisnormatividad. Por lo tanto, la transfobia es violencia sistemática.
Diferencias entre el género, los roles de género, la expresión de género y la orientación sexual y romántica
[Descripción imagen: dos siluetas, una frente a la otra, mirándose. Están de perfil. Hay una silueta a la izquierda y otra a la derecha. La silueta de la izquierda es azul, y representa la de un niño. La silueta de la derecha es rosa y deja ver que lleva un vestido con mucho vuelo, y representa la silueta de una niña. Fin de la descripción de la imagen.]
¿Qué son los roles de género?
Los roles de género son los papeles concretos que deben desempeñar las personas de un género concreto. Es una construcción social.
Si eres mujer, por ejemplo, te dicen que debes querer ser madre, que debes amar a un hombre, que debes querer formar una familia, que debes quedarte en casa cocinando y limpiando, etc. Si eres hombre, por ejemplo, te dicen que te debe gustar el deporte, que debes amar a una mujer, que debes querer ser el cabeza de familia, que debes delegar la tareas del hogar a una mujer, etc.
Los roles de género, si bien nos afectan a todes, son una herramienta del patriarcado. Por ello, el poder, la fuerza y la autonomía son roles masculinos mientras que la falta de poder, la delicadeza y la fragilidad son roles femeninos, pues tienen la función de desempoderar a la mujer con el fin de que la supremacía masculina siga sustentándose.
Sin embargo, los roles de género también interseccionan con otras realidades. Por ejemplo, las mujeres negras son vistas como fuertes, denegándoles la delicadeza que se les impone a las mujeres blancas. Esto es fruto de la supremacía blanca, y tiene la intención de desesmpoderar a las mujeres negras al retratarlas como “bestias”. Por lo tanto, no podemos olvidarnos que los roles de género no son iguales para todo el mundo, pues hay multitud de intersecciones, culturas y épocas diferentes.
¿Qué es la expresión de género?
La expresión de género es el conjunto de roles de género que sigue una persona.
Si eres una mujer que viste vestidos rosas y pelo largo, sigues una expresión de género femenina. Si eres un hombre y vistes vestidos rosas y pelo largo, sigues una expresión de género femenina. Por supuesto, lo considerado masculino y femenino son construcciones sociales.
Por supuesto, la expresión de género es algo muy complejo, y no se limita a la forma de vestir; lo he explicado así para que sea más fácil de comprender, pero realmente engloba nuestra conducta, expresiones, formas de relacionarnos con el mundo, etc.
Género VS Roles de género VS Expresión de género VS Orientación sexual y romántica.
El género es quién eres. Es decir, si eres mujer, hombre u otra realidad. Los roles de género son los papeles concretos que debe desempeñar una persona de un género determinado. La expresión de género es el conjunto de roles de género que sigues. La orientación sexual es quién te atrae sexualmente y la orientación romántica es quién te atrae románticamente.
Puedes ser un hombre (género) homosexual (orientación sexual) homorromántico (orientación romántica) que lleva vestidos rosas (expresión de género) aunque se le imponga el ser heterosexual heterorromántico y el no llevar vestidos (roles de género).
[Descripción de la imagen: hay una niña y un niño en clase, delante de sus respectivos pupitres de madera. La niña lleva un lazo blanco en el pelo y un vestido rojo. El niño está en una silla de ruedas principalmente azul, y va vestido con un polo y unos pantalones azules. Fin de la descripción de la imagen]
¿Qué es el género?
El género es un concepto muy complejo de definir. De manera básica y sencilla, podría decirse que tu género es tu identidad sexual, es decir, si sientes que eres mujer, hombre u otra realidad distinta.
Si perteneces a X género, las personas de X género y tú compartiréis esa sensación de pertenencia respecto a ese género.
Hay quien considera que el género es algo biológico inscrito en nuestro cerebro. También hay quien opina que el género es una construcción social para jerarquizarnos y clasificarnos, de manera que al decir “soy mujer” estás diciendo que te sitúas en un punto concreto en la matriz de poder patriarcal. Sea como sea, el género es una realidad que debe ser tenida en cuenta debido a que vivimos en una sociedad donde impera la supremacía masculina.
¿Cómo se identifica el género?
El género se identifica con un sentimiento de pertenencia o con una sensación de correspondencia. Esto no quiere decir que para ser mujer debas sentir fuertemente una conexión con dicho género. Tampoco quiere decir que ser mujer u hombre dependa de una intensa emoción de complicidad hacia el género en cuestión. Por el contrario, para conocer si eres mujer u hombre es suficiente con saber interiormente que lo eres, aunque no sientas un sentimiento o sensación abstracta profunda con la feminidad o la masculinidad.
Por ejemplo:
- A las mujeres les gusta el maquillaje - dice un hombre.
- A mí no me gusta, no generalices - responde la persona Z.
Lo más probable es que la persona Z sea una mujer, pues se ha dado por aludida dentro del grupo de “mujeres”, argumentando que a ella no le gusta el maquillaje y que, por tanto, no a todas las mujeres les gusta. Este es un ejemplo de cómo puedes averiguar tu género; prestando atención a si sientes identificación o pertenencia en casos así.
Si dicen algo de los hombres y respondes automáticamente un “¡No todos los hombres somos así!”, ahí estás diciendo implícitamente que eres un hombre. Has sentido que hablaban de los hombres y tú has dejado claro que te incluyes dentro de los mismos en el momento en el que has dicho “somos”. Este es otro ejemplo de cómo podemos saber nuestro género.
Por supuesto, en los ejemplos anteriormente mencionados siempre hay excepciones y errores. Yo misme, a pesar de no ser un hombre, hay veces que me fuerzo a hablar en masculino en entornos poco seguros para evitar confrontaciones y violencia, y claro, es normal que al final del día me líe y termine hablándome en masculino en solitario; es como cuando llamas “mamá” a tu profesora en clase por error. Equivocarte al hablar y tener algún lapsus no es indicativo de que seas de un género o de otro, pues realmente todas las personas nos equivocamos en mayor o menor medida en temas aparentemente cotidianos.
¿Cis y Trans?
Al nacer nos asignan un género. Si tienes vulva te asignan “mujer”. Si tienes pene te asignan “hombre”. Al género que se nos asigna al nacer se le conoce como “género asignado”.
Cis: Tu género real y verdadero coincide con el que te asignaron al nacer.
Trans: Tu género real y verdadero no coincide con el que te asignaron al nacer. No tener género alguno (agénero) también te convierte en trans.
Una mujer a la que le asignan “mujer” al nacer por tener vulva es un ejemplo de mujer cis. Una mujer a la que le asignan “hombre” al nacer por tener pene es un ejemplo de mujer trans. Ambas son mujeres reales y verdaderas. La mujer trans no es “un hombre que se cree mujer” del mismo modo en que la mujer cis no es tampoco “un hombre que se cree mujer”.
Advertencia de contenido: este post incluye ejemplos de capacitismo.
[Descripción imagen: entrada repleta de puertas y ventanas de cristal. Hay gente vestida de manera medianamente arreglada, como si fuera la entrada de un edificio de oficinas. La imagen está ligeramente borrosa, como movida, lo cual le da un toque artístico especial]
El Movimiento de la Neurodiversidad busca la aceptación, no la tolerancia. Amythest Schaber, activista autista con múltiples discapacidades, dejó bien clara esta distinción entre “tolerancia” y “aceptación”. Es sus propias palabras, dijo:
<<La tolerancia dice; “Quién eres es diferente y está mal, pero yo, como la gran mayoría, te permitirá condicionalmente seguir adelante con tu existencia desagradable. La aceptación dice; “Quien eres es algo valioso, un preciado ser humano que merece los mismos derechos y oportunidades que cualquier otro”.>>
El término “neuroqueer” fue acuñado por Nick Walker, Michael Scott Monje Jr. Y Elizabeth J. (Ibby) Grace. Esta palabra es tanto un adjetivo como un verbo. En palabras del propio Nick Walker;
“Como verbo, hace referencia a un gran rango de prácticas interrelacionadas. Como un adjetivo, describe cosas que son asociadas a estas prácticas o al resultado de esas prácticas: teoría neuroqueer, perspectivas neuroqueer, narrativas neuroqueer, literatura neuroqueer, arte neuroqueer, cultura neuroqueer, comunidad neuroqueer. Y también como un adjetivo, neuroqueer puede servir también como una etiqueta de identidad social”.
En español, entendemos neuroqueerizar a la acepción verbal de neuroqueer. Neuroqueerizar consiste en una serie de prácticas, también detalladas por Nick Walker. Estas prácticas son, resumidas, las siguientes:
1. Ser neurodivergente y acercarse a la propia neurodivergencia como forma de ser queer. Esto es similar y está inspirado en la forma en la que une queer se acercar a su propia sexualidad, entendiéndola como la entienden los Estudios de género, Teoría Queer y activismo queer.
2. Ser tanto queer como neurodivergente, con cierto grado de concienciación y/o exploracion activa sobre como estos dos aspectos de la identidad propia intersectan e interactuan.
3. Ser neurodivergente y elegir activamente encarnar y expresar la propia neurodivergencia (o rechazar suprimir la propia encarnación y expresión de neurodivergencia).
4. Queerizándo (querring) nuestro procesamiento neurocognitivo mediante su alteración intencionada para crear un significado y un crecimiento duradero de la propia neurodivergencia frente a la dominante neurológica.
5. Participar en prácticas que intenten “deshacer” la condición cultural propia sobre la conformidad y complaciencia ante las normas dominantes, con el ánimo de reclamar la capacidad propia para dar mayor expresión a nuestra neurodivergencia y/o nuestras propias, raras y personales inclinaciones y potenciales.
6. Identificándote como neuroqueer debido a la participación de alguna de las prácticas anteriormente mencionadas.
7. Ser neurodivergente y producir literatura y/o otro material cultural que se centre en las experiencias y perspectivas neurodivergentes.
8. Ser neurodivergente y producir respuestas críticas a la literatura y/o otro material cultural, centrándose en la caracterización de neurodivergencias y cómo esas caracterizaciones alumbran o son iluminadas por las experiencias vividas por personas neurodivergentes reales.
9. Trabajar transformando el ambiente social y culturalmente en orden de crear espacios y comunidades que se comprometan con cualquiera de las prácticas mencionadas anteriormente.
Así pues, una persona neuroqueer es aquella que neuroqueeriza.
Otro término de gran importancia es “neurocosmopolitanismo”, también acuñado por el gran Nick Walker. Esta palabra se basa en la definición del cosmopolitanismo que distingue Kwame Anthony Appiah: “Las personas son diferentes, le cosmopolita lo sabe, y hay mucho que aprender de nuestras diferencias. Dado que hay muchas posibilidades humanas dignas de explorar, no esperamos ni deseamos que cada persona o cada sociedad deba converger en un único estilo de vida.”
La persona cosmopolita no únicamente tolera la diversidad cultural sino que reconoce dicha diversidad como fuente de aprendizaje, posibilidades, etc. La persona cosmopolita no simplemente tolera dicha diversidad sino que que la acepta e incluso la disfruta enormemente.
En palabras de Nick Walker, “El neurocosmopolitanismo consiste en acercarse a la neurodiversidad de la misma manera en que le verdadere cosmopolita se acerca a la diversidad cultural.”
Nuestro activismo debe ser neurocosmopolita. Nuestro activismo debe no sólo aceptar plena y directamente la neurodiversidad sino entender la misma como una fuente de inagotable riqueza. Nuestro activismo debe interseccionar con la realidad neuroqueer, abrazándola y explorando la belleza y el poder ocultos tras el neuronormativo manto de valores y actitudes normativas, fomentando la exploración y entendimiento de la diversidad de funcionamientos neurocognitivos.
¿El transfeminismo considera el género como construcción social o sólo el binarismo de género? Un saludo :)
El transfeminismo busca la erradicación de la transfobia y el resto del sistema patriarcal. Hay personas que sostienen que el género es una construccion social y otras que piensan que es biológico. Sea como sea, el sistema binario de género es una construcción social.
Advertencia de contenido: este post incluye muestras brutales de capacitismo, asesinatos y gran violencia. Habla sobre la Retórica de la Tragedia, un tema muy importante pero a la vez tremendamente fuerte.
[Descripción imagen: imagen completamente en negro. Sí, no hay nada más que el color negro]
Aiden Archer, un niño autista de 3 años de edad, murió asesinado el 1 de Junio de 2015 en Milwaukee, Wisconsin, EEUU. Vivía con su madre y con el novio de ésta; éste último le golpeó hasta matarle.
London McCabe, un niño autista de 6 años de edad, fue arrojado por un puente en Londres por su madre el 3 de Noviembre del año 2014. Después de cometer el crimen, la madre llamó a la policía para confesar el crimen.
Damien Veraghen era un niño autista y con epilepsia que tenía 9 años de edad cuando fue asesinado el 20 de Enero del 2014. Su madre le asesinó asfixiándole y luego se suicidó. La policía sentenció que era probable que Damien hubiera estado drogado cuando su madre cometió el infanticidio.
La Cultura de la Curación nos enseña que lo diferente es malo, que todo lo que se escape a la normatividad debe ser corregido, pues es horrible y únicamente trae problemas. Se nos enseña que ser discapacitade es vivir en un mundo terrible y que no somos más que tragedias rotas que vivimos tristemente hasta que morimos. Se nos enseña que la discapacidad es algo horrible, tan horrible que es incluso mejor morir... ¿Quién no ha dicho o escuchado frases como “si tuviera un accidente y me quedara sin brazos ni piernas, preferiría morir” o “si no pudiera ver, preferiría morir”?
De este tipo de pensamiento nace la Retórica de la Tragedia. Aparentemente puede parecer inofensiva en cierta forma, mas en realidad este tipo de perspectiva acaba justificando asesinatos despiadados de madres y padres hacia sus hijes. Este tipo de pensamiento termina aceptando que personas discapacitadas sean asesinadas por sus cuidadores. Y si esto no fuera terrible, una gran parte de la población empatiza más con les asesines que con las víctimas, justificando sus actos hasta el punto de creer que el crimen cometido es, de alguna forma, altruista, pues las víctimas – entre ellas niñes pequeñes – eran discapacitadas, y eso se considera tan horrible que el asesinato despiadado llega a considerarse, como ya he dicho, un acto altruista, un sacrificio que debe hacerse.
La Retórica de la Tragedia no únicamente no impide que el terrorismo capacitista se reproduzca sino que incluso lo justifica. La Retórica de la Tragedia anula las voces de las personas discapacitadas y las sustituye por otra que no nos quiere ver ni en pintura. La Retórica de la Tragedia es que exista gente que nos intente convencer a las personas discapacitadas de por qué les asesines debían cometer los crímenes.
Los nombres de niñes asesinades que he puesto antes y los siguientes que voy a poner son una pequeña muestra, un pequeño porcentaje del total. Es terrible ver cómo este tipo de violencia terrorista se reproduce, y más viendo el silencio insidioso con el que lo hace.
Randle Barrow era un niño autista feliz de 8 años de edad que fue asesinado el 14 de Diciembre del año 2013. Su madre lo llevó a un río, donde le ahogó. Luego volvió a casa y se suicidó.
Malik Drummond era une niñe autista de 2 años de edad que fue asesinado el 23 de Noviembre del año 2014, aunque su cuerpo fue encontrado el 2 de Diciembre del 2015. Su padre confesó el crimen un año después, y sus restos fueron encontrados en un campo cercano a la casa donde residían.
Kenneth Holmes era un niño autista de 10 años que fue asesinado por su madre el 28 de Julio del año 2010. La madre se suicidó después del asesinato. La policía dijo que ella estaba “frustrada por las demandas de criar a un hijo autista”.
P.D.: Este artículo habla de asesinatos, no de suicidios asistidos ni cuestiones similares.
Simple curiosidad. ¿Por qué pones una descripción de las imagenes en cada entrada?
Para que las personas que no puedan ver las imágenes (personas ciegas, por ejemplo) puedan saber cómo es la imagen, pues los programas para navegar que leen las palabras no pueden leer las imágenes :(
Advertencia de contenido: Esta entrada personal contiene lenguaje capacitista reapropiado, confesiones de autolesión, pensamientos suicidas, paternalismo médico, etc.
[Descripción imagen: fotografía vertical de un frasco naranja translúcido de pastillas blancas. Las pastillas se han caído del frasco, esparciéndose ligeramente por la blanca superficie que hay debajo]
Durante mucho tiempo intenté evitar el considerarme una persona discapacitada. Pensaba que era un tema tabú, una realidad que debía ocultarse detrás de infinidad de frágiles máscaras de porcelana fina. Tal vez una tormenta pase y termine envolviendo este secreto en su manto de agua y barro – pensaba – Tal vez el viento se lleve mi discapacidad mental del mismo modo en que mis susurros se escapan ágilmente por mi boca.
Una extensa pradera de posibilidades emergió de entre las oscuras profundidades de mi mente ante un nuevo hallazgo que acababa de presenciar. Este descubrimiento era un tesoro oculto, una realidad preciada que había sido escondida de mi vida. Sí, se trataba del Mad Pride, del Movimiento de la Neurodiversidad, de una mujer autista con parálisis cerebral que estaba orgullosa de ser quien era.
En ese estado de embelesamiento intenté empoderarme, rescatando la discapacidad del polvoriento y arrinconado sitio donde la había intentado obviar, intentando vivir la misma con orgullo pleno. La fuerza emanaba como la mente de una persona liberada en un éxtasis de inspiración, sin embargo, no voy a negar que esa energía pronto desapareció al darme contra el muro de la realidad; la ansiedad me ataca y consume como si no fuera más que una vela, y en multitud de ocasiones me acuesto entre alaridos silenciosos de ansiedad y angustia, devorándome por dentro como devoran las termitas la madera o los gusanos los cadáveres.
Soy un reloj estropeado... ¿Atrasado, tal vez? ¿Voy por delante? ¿Nunca doy bien la hora? ¿Doy correctamente la hora dos veces al día, como dicen que hacemos los relojes estropeados? Muchas son las incógnitas cuya respuesta desconozco, mas la realidad de mi mente sí que me es conocida; conozco mis manecillas, mis engranajes internos. Soy un reloj con vida, a fin de cuentas.
En ocasiones deliro, es decir, que siento como realidad ideas que no suceden realmente. Como un fogonazo, los delirios se apoderan de mi realidad; entonces empiezo a escuchar el traqueteo de la ansiedad, anunciándome su llegada. Algunos delirios son tan absurdos como creer que he tocado algo que no he tocado, mas otros sí que son realmente perniciosos. Sin embargo, no me avergüenza delirar, y no poseo objeción alguna en maldecir a quien me juzgue por esta falta de conexión con el supuesto principio de realidad. Esas ideas aparentemente absurdas que desafían la realidad están ahí, en mi mente, sintiéndolas como verdaderas, abrazándolas fuertemente como si fueran una parte importante de mí.
También poseo alucinaciones táctiles, es decir, que siento en mi propia piel cosas que no han sucedido realmente. Siento cómo una gota cae sobre el dorso de mi mano, cómo una mano invisible me roza el cuerpo o cómo cualquier otra sensación se manifiesta sobre mi piel sin que haya una realidad material que sustente dicha sensación... Es como un fantasma que sopla sobre mi brazo, que llora sobre mi pierna o que, en ocasiones, se abraza sobre mi figura. Es un fantasma frío y silencioso como un cuchillo atravesando el aire en mitad de la noche.
El fantasma de mis alucinaciones y el de los delirios son dos grandes bailarines, pues día a día se cogen de la mano y componen la melodía sobre la que la ansiedad correrá rápida y sin tregua alguna; en esas ocasiones suelo desear abrirme la cabeza, sacarme la piel a tiras o lanzarme por el tejado más cercano. Y no exagero, pues son pensamiento reales que he tenido y que cerca he estado de realizar o de lograr cumplir.
Antes tenía la costumbre de golpearme la frente fuertemente con el puño para intentar que la ansiedad se redujera. Esta costumbre llegó hasta el punto donde me dañaba sin razón alguna, como si mi mano estuviera en las garras de un titiritero subconsicente. El suelo o las paredes eran otra buena alternativa, especialmente si se trataban de fríos cristales - como espejos - que te incitaban a querer romperlos.
Actualmente tengo mis manos repletas de heridas de tanto lavármelas. Sin ir más lejos, tengo 50 cortes - o más - de considerable magnitud, tanto en mis muñecas como en mis manos. Son cortes finos pero dolorosos, como si el agua sobre la que me limpiara estuviera compuesta de cristales que arañaran mi piel sin piedad alguna. El escozor, picor y dolor son comunes en mi día a día, pues no puedo ni cerrar los puños sin sentir cómo se me abren los cortes.
La medicación que tomo para paliar algunos efectos de la ansiedad me genera temblores, como si mi cuerpo no fuera más que un teléfono móvil vibrando descontroladamente. Siento cómo mi interior se transforma en un ente tembloroso, cómo mi corazón se mueve cual criatura asustada arrinconada en una esquina oscura, fría y húmeda.
Un día la ansiedad y el horror llegaron hasta tal punto que perder la consciencia me pareció una de las mejores opciones. Intenté empastillarme, tomándome más medicación de la recetada. Con cada pastilla sentía cómo un retumbar misterioso resonaba dentro del mundo, como si fuera andando hacia un precipicio y escuchara el eco de mi propio cuerpo cayendo en un futuro cercano. Probé también a intentar ahogarme con una corbata, estirando fuertemente de la misma hasta que me desmayara. La vida da muchas vueltas, y en una de ellas colocó a los policías en mi cuarto, haciéndome preguntas mientras yacía en el suelo, incapaz de salir de aquel estado desquiciante. No he estado hospitalizade contra mi voluntad porque mentí, que de haber contado la verdad habría sido ingresade. Les mentí. Les dije que todo estaba bien, que no había tomado ninguna pastilla de más; de haberlo hecho el sistema se habría encargado de mí, y no pienso aceptarlo bajo ninguna circunstancia.
Otro gran problema que suelo tener se encuentra en las relaciones interpersonales. El verdadero significado de lo que intentan comunicarme realmente se suele escapar de mi entendimiento, teniendo que hacer verdaderos esfuerzos racionales para entender la información; incluso así, posiblemente entienda otra realidad completamente distinta. Es como un daltonismo relacional, como si las palabras fueran señales de color y tuviera que manejarme en términos que desconozco y confundo; no hablo del significado de las palabras sino de la intención que hay detrás de las mismas, teniendo que aprender fórmulas forzadas para lograr descifrar lo que otres aprenden de manera natural. Curiosamente, esta barrera que me separa del resto suele caer cuando intercambio información con personas autistas.
Tengo dos lados claramente marcados en lo que se refiere a mis relaciones interpersonales; el lado “cuqui”, forzado pero amigable, y el lado “prepotente”, también forzado pero necesario para defenderme, usándolo cual muro de resistencia que evita que la presión social y los códigos encriptados de la comunicación humana se abalancen sobre mi ser, aplastándome con violencia. Así pues, no pienso disculparme de mis borderías o del resto de contrafuertes que permiten que me adentre en ese mar de discusiones y palabras cruzadas. Mis modos, al contrario de lo que piensan algunas personas, no son violentos sino cortantes, como un ciclo de sarcasmo que acolcha mis paredes; esto puede causar incomodidad o desprecio en otras personas, mas de no hacerlo quien resultaría heride sería yo. No pienso disculparme ante la capacitista sociedad que quiere verme muerte y me obliga a vivir en ese grueso búnker acorazado. Jamás.
Entre neurótique y psicótique, entre diagnósticos de trastornos de personalidad y trastornos del desarrollo, caigo presa a un profundo océano púrpura. Sin embargo, no me hundo sino que floto sobre sus aguas cual ave que cruza el cielo a su antojo, libre aun sujeta a las leyes de la naturaleza. Sí, por fin logré las fuerzas necesarias para resurgir de mis cenizas y alzarme con orgullo, abrazando mi discapacidad.
Soy una persona que está mal de la cabeza, une loque, une subnormal, une deficiente mental, mas ante todo soy una persona orgullosamente discapacitada que ama todos los aspectos de su vida, vida que no piensa ocultar bajo ningún concepto.
Cultura de la Curación, Ablicentrismo y Paradigma de la Patología
[Descripción imagen: multitud de pastillas multicolores. No se ve nada más que pastillas multicolores. La fotografía está tomada desde arriba]
Uno de los ejes del mal capacitista se encuentra en lo que denomino como “ablicentrismo”. El ablicentrismo es un paradigma en el cual el ser humano sin discapacidades es el centro del sistema, situándonos a las personas discapacitadas y enfermas a un segundo puesto, a un segundo plano. El ablicentrismo es la creencia de que hay un tipo de ser humano, que es el centro, siendo el resto no más que reproducciones diversas del mismo. Sin embargo, no hay nada más lejos de la realidad, y es que lo que comprende al ser humano no es – o no debería ser, más bien – un ideal del cual todes seamos reproducciones sino que el concepto de ser humano debe agrupar a toda la diversidad humana, y eso incluye las discapacidades. Mi discapacidad mental es entendida socialmente como una desviación de lo normativo, algo malo, dañino, algo que debe ser eliminado de mi existencia para poder alcanzar la felicidad en vez de ser algo que forme parte de la diversidad funcional que todas las personas tenemos. Esto es el ablicentrismo.
Las distintas respuestas ante el ablicentrismo se pueden observar en los diferentes modelos de la discapacidad, pues no han sido iguales en todas las culturas y épocas.
Como ya mencioné, en la antigüedad y Edad Media europea predominaba el modelo de la prescindencia, pues consideraban que éramos seres improductivos o malditos y que por lo tanto debíamos ser aniquilados o marginados. Sin embargo, con el auge de la medicina de los siglos pasados surgió el Paradigma de la Patología, aunque dicho paradigma estaba – y sigue estando – proyectada desde una perspectiva ablicentrista. El Paradigma de la Patología sostiene que el ser humano que privilegia el ablicentrismo es el ser humano que posee un cerebro-mente sana, convirtiendo al resto en seres rotos o dañados que deben aspirar a convertirse en seres “sanos” y perfectos.
En base al Paradigma de la Patología y mediante el uso del modelo médico de la discapacidad, nos encontramos con que vivimos en una Cultura de la Curación. La Cultura de la Curación es la respuesta ante la desesperanza. La Cultura de la Curación es el supuesto remedio que se nos ha entregado para poder ser seres completamente funcionales para la sociedad. La Cultura de la Curación se nos presenta como el arreglo que debemos tener todas aquellas personas que estamos fuera de lo normativo. Cabe mencionar que este sistema usa la salud como herramienta de opresión, definiendo quién está sano y quién no.
A simple vista puede parecer que la Cultura de la Curación es algo bueno. Podemos pensar que la Cultura de la Curación es realmente una opción, como piensan muchas personas, incluyendo a algunas discapacitadas. Sin embargo, la Cultura de la Curación es el remedio y la enfermedad al mismo tiempo. Podríamos decir que la Cultura de la Curación nos destroza el cuerpo, nos cataloga como seres inválidos y rotos y después viene con la solución a nuestra discapacidad – recordemos que hay que entender que la discapacidad es un complejo juego de conexiones entre las deficiencias de cada individuo y la sociedad.
El problema reside en que la Cultura de la Curación se origina en un marco socio-cultural capacitista, pues está proyectada desde un paradigma médico basado a su vez en una perspectiva ablicentrista. De esta forma, el problema, que es el ablicentrismo que sustenta a gran parte del capacitismo, sigue ahí, estático como siempre. Un ejemplo para ilustrar esto mejor podría ser el de una carretera en tan mal estado que resulta extremadamente peligrosa; no basta con reparar los coches que resulten dañados, no basta con costear los funerales de la gente que haya muerto en dicha carretera; lo que hay que hacer es acabar con esa carretera, cortar el tráfico para que la gente no sufra más daños, etc.
No me malinterpretéis, por favor; me gusta tomarme un Parazetamol cuando tengo dolor de cabeza o de muelas, y estoy completamente a favor de usar medicación. Yo misme tomo varias medicinas a diario. Es más, estoy completamente a favor de la ciencia y la medicina, y creo que pueden ser una fuente infinita de recursos que nos pueden ayudar a explorar mejor la neurodiversidad. El modelo médico viene bien para enfermedades o cuestiones que te causan dolor, de forma que el tratamiento consigue que vayamos a mejor. Sin embargo, en casos como las discapacidades que no son por dolores crónicos o enfermedades, el modelo médico es obsoleto y necesita ser suplantado por el emergente modelo social de la discapacidad.
En contraposición al Paradigma de la Patología tenemos al Paradigma de la Neurodiversidad. Es necesario trabajar desde este segundo paradigma, viendo las discapacidades según el modelo social de la discapacidad y no desde la Cultura de la Curación, que fuerza el modelo médico a campos más allá de las enfermedades a la vez que sostiene una retórica paternalista.
Hace unos días ha habido un movimiento dentro del transfeminismo bastante desagradable que ha causado una gran cantidad de brechas y deterioros. No voy a decir nombres, pues realmente no quiero armar ningún tipo de flame y no quiero acosar a nadie, pero veo necesario contar las cosas para que quede constancia de la transfobia que he sufrido y del intento de abuso psicológico que se ha intentado aplicarme. También creo que hablo en nombre de otras personas, que no mencionaré para mantener a salvo su privacidad, cuando digo que no soy la única persona que ha sido agredida de esta manera. Pero antes, una explicación de la estructura de esta declaración.
El género puede y es moldeado por nuestro neurotipo y condición mental.
Para entendernos; un neurotipo es un tipo de cerebro, lo cual no ha de confundirse con las enfermedades mentales y otras condiciones diversas. Un paralelismo bastante común para explicar este concepto es mediante los ordenadores; Windows y Mac funcionan diferente del mismo modo en que un cerebro alista y otro autista también funcionan de manera distinta. También podemos ser neuroatípiques debido a, por ejemplo, una enfermedad mental; el paralelismo en este caso lo encontraríamos con los vírus informáticos.
Neurotípique: Persona con un cerebro y mente “normal”. No tiene ni depresión, ni es autista, ni es bipolar, etc.
Neuroatípique/neurodivergente: Persona con un cerebro o mente que se salen de lo normativo.
Todos los análisis sobre el género que he leído son capacitistas, pues no poseen una perspectiva neurodiversa del género. Eso incluyo los análisis de Butler y de una gran cantidad de teóriques que elaboran interesantes teorías respecto al género.
Estamos mal de la cabeza, somos personas locas, tontas, subnormales... ¿A quién le interesamos? ¿Cómo vamos a poder participar en una lucha activa si somos discapacitades mentales? ¿A quién le importa nuestra opinión? Total, hasta hace poco nos habrían hecho lobotomías y a más de une de nosotres ha estado encerrade. Yo misme estuve a punto de ser encerrade contra mi voluntad en un centro psiquiátrico justo antes de estas navidades, así que... ¿A quién le importo? ¿A les feministas cis que hacen análisis de género? No, quita, que para elles somos un estorbo, seres que no entendemos nada de nada. ¿A las personas trans binarias? Uf, seguro que si les digo que mi género está en un espectro neurogénero me tiran a un manicomio con orden de no salir jamás - no lo hacen porque no pueden, que más de una persona lo haría. ¿A las personas trans no binarias? Siempre que nuestro género no sea influenciado por la neurodivergencia en gran medida; si se aleja demasiado del concepto neurotípico del género, entonces estamos fuera, pues somos una panda de subnormales que no entendemos el género, que no funciona así y que su modelo, el neurotípico, es el que funciona. Pero este subnormal de aquí (yo), esta persona con circuitos rotos y que se medica para evitar que la encierren, tiene voz, al igual que muchas más personas que se nos ha tachado de lo contrario con paternalismo absurdo y desprecios inmerecidos.
Se nos acusa de que, si no tiene relación con los géneros no binarios ni parte de los mismos, no es género. Este análisis puede ser cierto para personas trans no neurodivergentes, mas no es del todo correcto para todas las personas que nos encontramos en puntos negativos en una gráfica de poder capacitista.
Uno de los grandes errores del discurso moderno sobre el género es que plantea el mismo como una realidad ajena a las relaciones de poder del sistema capacitista, y es que el entendimiento general de lo que llamamos “género” no es más que el entendimiento neurotípico opresivo de una realidad clasificatoria concreta. Esto quiere decir que el feminismo mainstream (y prácticamente todo el feminismo en su totalidad) está moldeado en base a una concepción neurotípica del género. Sí, eso incluye a las personas neurodivergentes alienadas en la concepción neurotípica del género o que experimentan el género de la misma forma.
Esto nos lleva a pensar que si se pensaba que el sexo biológico era la explicación biologicista del género, ahora el sexo biológico realmente no es más que la explicación biologicista de unas realidades neurotípicas no neurodiversas. Por supuesto, el sexo biológico ya ha sido desechado tanto por la ciencia como por el transfeminismo dada su nula utilidad al ser una herramienta del patriarcado más; del mismo modo en que el feminismo radical trans-exclusivo intenta acabar con el problema de raíz usando un lenguaje patriarcal (manteniendo el “sexo”), el transfeminismo radical estándar lo hace usando un lenguaje capacitista (manteniendo la concepción neurotípica del género, en vez de una definición más plural y neurodiversa). Estoy diciendo “transfeminismo radical estándar”, lo cual no es un ataque a nadie en concreto sino una crítica hacia una corriente principal.
Antes he mencionado que nuestra realidad mental es capaz de moldear el género, mas lo cierto es que no sabemos a ciencia cierta en qué medida puede moldearlo o si es capaz incluso de crearlo o sustentarlo; los roles parecen ser los ingredientes principales sobre los que se sustentan las definiciones menos neurodiversas del género, mas lo cierto es que un análisis neurodiverso del género encontrará multitud de ingredientes diferentes, algunos ligados incluso a las discapacidades; las discapacidades que tengamos nos pueden situar en un punto u otro de la estructura de poder kyriarcal, y si el género se ve influido por esta estructura, es de lógica pensar que no es una creación exclusiva del patriarcado sino que trabaja, codo con codo, con el capacitismo.
Ya hay comunidades de personas neurodivergentes trans que han empezado a acuñar términos para expresar su género – entendemos que usar dichos términos es apropiación si no posees dicha diversidad – y los mismos conceptos parecen estar relacionados más con su condición mental que con los roles de género opresivos. Un ejemplo lo tenemos en las personas autistas cuyo neurotipo es también su identidad de género (no todas las personas autistas; únicamente unas pocas reunidas en comunidades específicas).
Recordemos que hay personas que piensan no con palabras sino con sentimientos abstractos. Estas personas neurodivergentes - generalmente autistas - tienen problemas al hablar, pues tienen que traducir su lenguaje abstracto sin palabras a palabras, es decir, como si estuvieran traduciendo constantemente. Esto es así porque los conceptos no es su forma de pensamiento natural. ¿Si los conceptos no son su forma de pensamiento natural... ¿Cómo influirá esto en el género? Este tipo de desarrollos neurológicos son GENERALIZADOS, es decir, que afectan a todo el individuo en todas las áreas; no es de extrañar que el género también se vea afectado.
El género debe revisarse para aceptar estas visiones neurodiversas; si las teorías de género aceptan que la realidad de género incluye estructuras capacitistas capaces de sustentar géneros completamente fuera del espectro binario sin relación directa con ellos, entonces perfecto; si no lo admite, siento decirlo pero no es mi lucha.
Y digo “no es mi lucha” porque mi género ha sido negado y rechazado dentro de comunidades transfeministas por no cumplir con los estándares neuronormativos de sus análisis. Estoy completamente a favor de ese tipo de teoría transfeminista siempre y cuando no incluya capacitismo.
2. Violencia misógina hacia mi persona, así como capacitismo:
Este texto de arriba está escrito por K. K es una persona transfeminista comunista que hace unos increíbles análisis materiales del género, y cuyos escritos es una delicia leer. Las cosas como son.
Ahora bien, ha cometido un pequeño error. No, no en el estilo, pues difícilmente podría escribir algo mejor. No, tampoco en la lógica interna que sigue, pues es excepcional y digna de admiración... Hablo de que usa la definición neurotípica del género.
Entiendo y respeto que haga ese activismo no neurodiverso, faltaría más. Sin embargo, habría agradecido un “P.D.: este análisis no tiene en cuenta las estructuras capacitistas” o algo así al final del artículo para no sentir que mi realidad de género se ve excluida de esa forma tan tajante.
Las teorías deben hacer justicia a la realidad. Si no se aplican, la teoría está mal. Si se pretende hacer un análisis amplio y neurodiverso del género, también se debe hacer teniendo en cuenta los neurogéneros y el activismo neuroqueer que intersecciona con la realidad genderqueer.
Así pues, decir que mi género no es válido es una forma de transfobia. Mi género es válido. Aceptar el género de alguien es uno de los principios básicos del transfeminismo.
Dije que mi género era válido y que la teoría se equivocaba en unos puntos... ¿Y sabéis qué me dijeron? Que lo demostrara. No directamente, pero dejaron claro que no era género... ¿Tenía que hacer un análisis material adecuado para poder convenceros o qué? Si he dicho que mi género está fuera de ese espectro y no guarda relación con identidades binarias, es que está fuera de ese espectro y no guarda relación con identidades binarias. Las personas vamos antes que las teorías.
¿Sabes a qué me recuerda esto de tener que demostrar tu género? A las TERFs. A las personas tránsfobas que no se creen que una mujer trans sea una mujer de verdad. Pues sí, las mujeres trans son mujeres de verdad. Sí, yo soy genderqueer de verdad y mi género es de verdad... ¿Acaso las mujeres trans no eran mujeres trans antes de que existiera todo este material teórico? ¿No, verdad? Eran trans aunque no se supiera el motivo. Pues aquí igual; soy trans y mi género no guarda relación con los binarios; si quieres, K, puedes ponerte a escribir algo que incluya dichos géneros. Si no, no pasa nada, pero por favor, no nos excluyas descaradamente y nos niegues nuestra identidad porque no entren en unas teorías.
Es decir, finalmente se ha convertido esto en un ataque donde se me niega el género (transfobia) en base a teorías no neurodiversas (capacitismo). No me hago la víctima; se ve claro que lo he sido, especialmente cuando se me negó el género más directamente por no tener un análisis material preparado para defenderme.
Un ejemplo para explicarlo mejor:
- Soy una mujer.
- Tienes pene, eres un hombre.
Esto es transfobia... ¿Verdad?
- Soy nb y mi género no guarda relación con los binarios.
- Eso no es posible.
Esto, entonces, TAMBIÉN es transfobia.
Es decir, que fui víctima de transfobia (y capacitismo, como ya expliqué antes).
Al defenderme y decir que mi género era válido, pronto empezaron a salirme enemigues acosándome. Un ejemplo es este:
Eso es transfobia. Cambiad “JK3″ por el nombre de un chico trans que intenta que le reconozcan como chico. Al chico le dicen que es una chica, y cuando dice que es válide, va y le dicen la perlita que acabo de poner arriba. ¿Sería transfobia, verdad? No defender al chico agredido sería transfobia; él es válido. Y como él, yo.
Este tweet recibió un FAV de una persona. Esa persona es X.
Si callas ante una situación de injusticia, estás poniéndote de parte del opresor. Si haces FAV y no denuncias su transfobia, estás poniéndote de su lado.
Entonces le envié esto a X:
Y es que es lo que pasó. Dio FAV a un tweet donde decía que manipulaba cuando lo que intentaba hacer era validar mi género. Si intento defender mi género y te pones del lado de la otra persona, está siendo tránsfoba. Eso era todo. Así pues, sí, has sido tránsfoba, X. No es una discusión; es la realidad. Espero que tengas la mente lo suficientemente abierta como para querer entender que K invalidó mi género y que tengo derecho a acusarle de transfobia, y también a ti por no ponerte de mi lado. Espero que lo comprendas.
El otro día, K preguntó una cosa, y X le respondió. Esta es la captura:
Así es, X acaba de decir que mi género depende de la concentración de alcohol en vena.
Pero diréis: “JK, no hablaba de ti en ese tweet, no te menciona...”
Ya, pero si alguien dice que ser trans depende de la concentración de alcohol el vena se le tacha de tránsfobe, aunque no hable de alguien en concreto. Pues aquí lo mismo.
Además, X acaba de echar por tierra mi experiencia y la realidad de cómo mi discapacidad mental influye en mi género. Eso es un acto de violencia capacitista y tránsfobo en grandes proporciones. Es una forma de burlarse de mi discapacidad, y no únicamente eso sino de invalidar, al mismo tiempo, mi género, burlándose salvajemente.
¿Y sabéis qué dijo X cuando me defendí? ESTO:
Sí, eso dijo.
Veamos:
- K invalidó mi género (transfobia) en base a una teoría neurotípica (capacitismo).
- Me defendí.
- X se puso del lado de K.
- X bromea sobre mi género.
- Yo denuncio su transfobia.
- X me llama manipuladore y me llama de todo.
- Me llaman victimista y misógine sin más.
Eso es lo que realmente sucedió. Así pues, haced el favor de revisaros, anda. Un saludo.
(Y eso que no he considerado la realidad no-neurocosmopolita como capacitista, que también lo es, pero eso ya lo dejo, si eso, para otro día).
Bueno, publico ya el artículo sin revisar ni nada. Si veis alguna barbaridad decídmelo y lo corrijo, pero no tengo tiempo para revisar faltas, coherencia y tal.
“En cuanto a la exposición o crianza de los hijos, debe ordenarse que no se críe a ninguno defectuoso” - Aristóteles
Conocer los distintos modelos de la discapacidad es de vital importancia si queremos formar parte de un movimiento de justicia social interseccional. Esta entrada recoge los tres grandes modelos sobre los que más se teoriza. Estos modelos son:
El modelo de la prescindencia.
Submodelo de la eugenesia.
Submodelo de la marginación.
El modelo médico.
El modelo social.
El modelo de la prescindencia es el modelo de la discapacidad en el cual las personas con discapacidades son consideradas como seres prescindibles, meros objetos que no merecen una vida digna y que deben ser eliminados de la sociedad; este pensamiento está motivado tanto por motivos religiosos como por motivos de supuesta improductividad social. Entre las motivaciones religiosas se encuentra la creencia de que eran un mensaje de los dioses, profesando su discontinuidad con la humanidad, augurando catástrofes. También se pensaba que las discapacidades visibles al nacer eran el castigo divino que obtenían los padres pecadores. Entre las motivaciones de improductividad, se creía que una persona discapacitada no solo no podía contribuir al bien común de la sociedad sino que era considerada una carga, un problema grave que causaba problemas a quienes tuvieran que quedarse a su cargo.
De este modelo de la discapacidad emergen dos tipos de modelos; el de la eugenesia y el de la marginación. El de la eugenesia sostiene que los sujetos con discapacidades deben ser asesinados mientras que el de la marginación propone su exclusión de la sociedad, recluyendo a los sujetos con discapacidades fuera de la misma.
En Esparta, un grupo de ancianos se encargaba de decidir si les niñes con malformaciones o de apariencia débil debían vivir o ser arrojados al monte. La supuesta inutilidad de aquellas personas en una sociedad guerrera era castigada con la muerte.
En Atenas, muches niñes con discapacidades o de apariencia débil eran introducidos en vasijas de barro u otros recipientes para después ser abandonados fuera de la ciudad, donde morirían o serían recogidos por otras personas. La frecuencia del infanticidio fue en aumento a medida que el número de la población subió. Aristóteles, por ejemplo, llegó a abogar por una ley que impidiera la crianza de las personas que él mismo denominaba como “defectuosas”.
Respecto a los individuos de la antigüedad que sobrevivían, muchos resultaban ser objetos de burlas, menosprecios y ataques, llegando a ser asesinados por el mero hecho de tener una discapacidad visible.
El subtipo de la marginación es un modelo que propone la eliminación de los sujetos discapacitados de la sociedad, mas no provocándoles la muerte como en el submodelo de la eugenesia sino mediante su alejamiento de los núcleos sociales. Ahora en la Edad Media las personas con discapacidades ocupan el sitio de los marginados, cumpliendo la función de purificar a los ricos que les dieran limosna; se pensaba que la expiación de los pecados se alcanzaba mediante donativos, de forma que la presencia de personas discapacitadas en la calle ayudaba a la gente rica a sentirse purificada cuando les entregaban limosna. Por increíble que parezca, se llegó incluso a mutilar a niñes con el fin de que obtuvieran el dinero de la mendicidad. Pero este no era el único papel que desempeñaban las personas discapacitadas en la Edad Media; también podían ser bufones, como centro de entretenimiento, como ya venía siendo desde algunos sectores de la antigüedad, aunque ahora con cambios debido a las situaciones espacio-temporales.
El modelo de la prescindencia no es está tan apartado y enterrado en el tiempo como pueda parecernos a simple vista. Es más; el modelo de la prescindencia está bien vivo actualmente. Un ejemplo lo tenemos en las personas con discapacidades psicosociales que viven recluidas en instituciones médicas hasta su muerte.
El modelo médico o rehabilitador es otro de los grandes modelos de la discapacidad. Este modelo parte de la existencia de un tipo de sujeto, el considerado “normal”, de forma que todas las personas que se salgan de esta normalidad deben ser “corregidas”. De no conseguir ser “rehabilitadas”, estas personas serán segregadas. Este es el modelo que actualmente impera en el sistema médico, especialmente en lo que se refiere a las discapacidades invisibles.
La discapacidad, según este modelo, es asociada a la enfermedad, de forma que toda persona discapacitada debe abogar por su recuperación para poder ser un miembro efectivo de la sociedad. Las personas discapacitadas, al ser reducidas a nuestras discapacidades y ser consideras enfermas, somos víctimas de un tedioso paternalismo por parte de la sociedad, que se niega a ver nuestro potencial en pos de una visión trágica similar a la de las épocas europeas anteriores. Sin embargo, el ser motivo de burla y centro de entretenimiento no es algo que se haya dejado tampoco en los siglos anteriores sino que sigue presente.
Este modelo sentencia que el problema de inserción social de las personas con discapacidades se debe a las deficiencias de las personas en cuestión, y no de la sociedad por no saber adaptarse a ellas. Este tipo de visión centrada en la sociedad sin discapacidades en las que es necesario adaptarse es una fuente de discriminación y violencia, estigmatizando la discapacidad mediante un mal entendimiento de la misma y augurando el rechazo hacia aquellas personas que no logren insertarse en la capacitista sociedad.
Grandes atrocidades han sido cometidas – y siguen cometiéndose – en nombre de la solidaridad y la ayuda médica. Un caso importante a destacar es el de las lobotomías, donde las personas con discapacidades mentales eran mutiladas despiadadamente en base a teorías sin fundamento válido alguno. No voy a enumerar la cantidad de barbaridades despiadadas que se han cometido en nombre de la ciencia y el bien común para ayudar a personas con discapacidades, pues no trato de explicar esto y creo que la idea general se ha entendido correctamente.
Cabe destacar que el modelo médico puede venir bien si tienes una enfermedad determinada. Mi perspectiva no es un ataque al modelo médico sino al modelo médico aplicado a las discapacidades, viendo las mismas como enfermedades cuando realmente son dos conceptos diferentes, aunque hay muchos aspectos perniciosos del modelo que sí deben ser modificados en el trato con las enfermedades.
“Una incapacidad para caminar es una deficiencia, mientras que una incapacidad para entrar a un edificio debido a que la entrada consiste un una serie de escalones es una discapacidad” - Jenny Morris
El modelo social es el modelo de la discapacidad que sostiene que la discapacidad es una construcción social. Este modelo no sitúa el problema en la persona discapacitada sino en la sociedad, entiendo la discapacidad como un complejo entramado de conexiones entre las deficiencias de una persona y las deficiencias de la sociedad para adaptarse a esta persona. La cita de Jenny Morris del párrafo anterior es un gran ejemplo para ilustrar este nuevo entendimiento de la discapacidad. Este modelo nació gracias al Movimiento de Vida Independiente de EEUU a finales de los años 60.
Si el modelo médico de la discapacidad abogaba por la rehabilitación y curación de las personas discapacitadas, este nuevo modelo se contrapone, argumentando que no es la persona la que debe adaptarse a la capacitista sociedad sino que es la misma sociedad la que debe abrir sus barreras y adaptarse a las distintas capacidades de las diferentes personas discapacitadas. Ahora las personas con discapacidades no son seres cuya vida es una miseria sino que somos vistas como personas con una vida tan digna como cualquier otra. Este nuevo y buen entendimiento de la discapacidad ha generado fuertes movimientos alrededor del mundo, aunque los mismos todavía están en sus fases iniciales.
Las personas discapacitadas no son vistas, bajo este nuevo y revolucionario modelo, como una desviación de la norma sino como parte de la norma misma; cada persona funciona diferente, no siendo menos válidas o carentes de derechos por ello.
hola hola. pille un post tuyo sobre los géneros no binarios y tengo una duda. Tengo una pareja, él esta a punto de iniciar su terapia hormonal (ftm) y se identifica como no binario. Pero es que no me calza. Yo entiendo que el género es distinto al sexo y que uno se identifica con el género que quiere y etc etc. Dice estar bastante cómodo con su cuerpo excepto que a veces le molesta tener pechos. Pero si se supone que es no binario por qué transformar su cuerpo para representar el de un hombre. ¿
Buenos días.
La respuesta sería la misma que la que tendría la siguiente pregunta: “¿Por qué usa “él” si es no binario?”
Yo uso “elle” porque me siento cómode de esta forma. Uno de mis mejores amigos, sin embargo, es género fluido pero usa “él”, pues siente que ese pronombre, de alguna forma, le es adecuado. Una de mis mejores amigas es no binaria y usa “ella”, pues siente que es el pronombre adecuado; no es que intenten parecer mujeres u hombres ni nada parecido; intentar ser elles mismes, sin más.
Esto también se aplica al tema hormonal: puede que tu pareja quiera estar más a gusto con su cuerpo, y para ello requiera el uso de hormonas del mismo modo en que usa el pronombre “él”. Sin embargo, esto no quiere decir que intente representar a un hombre; intenta representarse a sí mismo, a su yo verdadero, el cual, por motivos personales, requiere de hormonas para alcanzarse.
Espero haberte servido de ayuda.
¡Un saludo!
P.D.: Por supuesto, no le conozco personalmente, por lo que podría equivocarme. Esta respuesta está basada en lo que me has contado, por supuesto.
En unas tierras lejanas, muy lejanas, una princesa nació entre radiantes gritos de alegría y júbilo. Pronto empezaron los preparativos de la celebración de su nacimiento, y cuando tuvo 1 mes se celebró la mayor fiesta que jamás hubieron visto aquellas lejanas tierras.
Sin embargo, el día en que Rachel cumplió su segundo año en este mundo, fue secuestrada por unos misteriosos y violentos hombres. Era de noche, y sus neidres acababan de abandonar sus preciosos aposentos repletos de juguetes y cosas bonitas, dejando a la niña durmiendo sobre su plácida cama y sus mullidas almohadas. Entonces unos hombres entraron por la ventana, la golpearon violentamente, la amordazaron para que no pudiera gritar, la drogaron para que se durmiese y se la llevaron en un saco marrón. Por el camino fue golpeada de nuevo.
Rachel se despertó en una habitación oscura, con apenas una pequeña ventana. Sin embargo, estaba encadenada con unos grilletes a la pared, por lo que no podía acercarse a mirar por la ventana. Un hombre entró, riéndose, y le dijo que estaba encerrada en una torre muy, muy alta, y que necesitaba llaves para sacarse los grilletes, llaves que jamás tendría. También le dijo que aunque consiguiese liberarse de las cadenas seguiría atrapada, pues su habitación únicamente podía ser abierta desde fuera, y nadie la abriría más que para traerle la comida una vez al mes, comida que, por cierto, sabía a ceniza.
- ¡Ah! Que no se me olvide... - dijo aquel misterioso hombre antes de abandonar la estancia - Hay un dragón custodiando la torre, así que aunque salieras de aquí, él te mataría. Y si consigues escapar, hay un grupo terrorista dispuesto a buscarte y asesinarte, de forma que nunca serás libre - y dicho esto cerró la puerta de golpe, riéndose a carcajadas.
Pasaron varios años más así hasta que un hombre desconocido entró en sus aposentos. Rachel ya era una adolescente y aquel hombre apenas era unos años mayor que ella; él comenzó a darle una paliza, riéndose de manera exagerada; al terminar le escupió con asco y salió de la habitación... Algunas noches, en mitad del silencio atronador, él entra y comienza a golpearla.
Un día una paloma entró con una hoja de papel y una pluma. Rachel escribió, desesperada, rogando ayuda. Por suerte se acordaba de la dirección de su castillo, así que le envió la carta a su mamá. La noticia que recibió fue horrible; ella era la culpable, ella estaba enferma y debía aceptar su destino y seguir adelante... ¿Cómo podía su familia desearle esto? ¿Qué clase de vida le esperaba?
Rachel decidió terminar con su vida, pero un hombre entró e impidió que se suicidara; le amarró las cadenas más fuertemente y la alimentó a la fuerza con un tubo... La muerte tampoco parecía poder alcanzar aquella tan alta torre.
Otra paloma entró un día por su ventana, y ella decidió volver a intentarlo; buscaría a heroínas, a guerreras que pudieran sacarla de allí. Sin embargo, la respuesta que obtuvo de ellas fue desesperante:
“Nosotras corremos el riesgo de ser acosadas por la calle, nosotras corremos el riesgo de ser violadas; tú eres una persona privilegiada que no corre esos riesgos debido a que estás encerrada en una torre. Lo siento, pero no queremos a hombres infiltrados en nuestras filas”
Rachel lloró desconsoladamente, esperando que algún día el mundo cambiara y pudiera dejar de estar encerrada. Lo que más le impactó es que las luchadoras que tanto amaba creyeran que el estar en aquella torre contra su voluntad, encerrada posiblemente de por vida y con muchas posibilidades de morir si salía, fuera un privilegio.
¿Qué os ha parecido esta historia? Espero vuestro comentarios ^_^ La acabo de escribir rápidamente, así que lamento si hay faltas de ortografía Ç_Ç (¡Avisadme si veis algunas, please!)
Me niego a decir personas con utero en vez de mujeres, somos mujeres no coños andantes y tal. No nos gusta que nos llamen asi. Nos reduce a incubadoras humanas y estas borrando la opresion que sufren las mujeres con tema del aborto,que es Machismo.
Hay mujeres que no tienen útero, y personas con útero que no son mujeres. Hay mujeres que tienen pene; tú ves a las mujeres como coños andantes, no yo. ¿Y sabes quién ve a las mujeres como coños andantes? Sí, los misóginos. Es decir, que eres tú quien está ejerciendo violencia machista y tránsfoba al asignar género a los cuerpos concretos. Eres tú quien reduce el “ser mujer” a “ser un coño andante”, no yo, que sé que el género es algo complejo y que hay mujeres con todo tipo de cuerpos.
Me niego a decir “mujeres” para referirme a las personas con útero; esto reduce a las mujeres a incubadoras humanas, borrando la opresión que sufren las personas trans con el tema del aborto, lo cual es tránsfobo. Y sí, si esto lo discuto es porque la transfobia y la asignación de género a cuerpos me incumbe, pues fomenta la estructura de poder tránsfoba.
Mira, te dejo esta entrada, que al parecer o no has leído o no quieres entenderla. Muchos ánimos y espero que aprendas a dejar tu misoginia y transfobia atrás ^_^:
17 maneras de hacer vuestro discurso más trans-inclusivo.
[imagen: bolígrafo que tiene impreso en él lo siguiente: “17 maneras ¡Trans-inclusivas!”]
En mi día a día leo y escucho discursos feministas repletos de cissexismo. La transfobia es, por desgracia, común, y los restos de la misma deambulan por multitud de espacios feministas. Así pues, he creado una lista con 17 consejos para hacer de vuestro discurso más “trans inclusivo”. Podría enseñaros más formas, pero creo que con estas 17 será suficiente:
1. “Género” y “sexo” son la misma realidad.
[imagen: cojín cuadrado azul clarito. Tiene escrito “Género = Sexo” con letras moradas]
La verdadera acepción de “sexo” es intercambiable con “género”, siendo “sexo” una palabra totalmente prescindible.
El sexo biológico, entendido como se entiende actualmente por el activismo institucional que separa “género” de “sexo”, es simplemente una anticuada explicación biologicista y decimonónica del género, una construcción social basada en un falso y platónico dualismo biológico que poco o nada se parece a la realidad. Reforzar ese biologicismo refuerza la estructura cissexista de nuestra sociedad.
2. No digas "ambos géneros".
[imagen: móvil con su funda. La funda del móvil es negra, y tiene escrito “¡Hay muchos más de 2 géneros!” seguido de un corazón rojo]
Diciendo "ambos géneros" estás proyectando la idea de que únicamente existen dos géneros, que son "mujer" y "hombre”, excluyéndonos a todas las personas que no somos ni mujeres ni hombres; la invisibilización de nuestra existencia es algo que no se ha de producir en los discursos feministas.
En su lugar se puede decir “todos los géneros y agénero”, de forma que estamos siendo inclusives con las personas de todos los géneros y con aquellas que no tienen género alguno.
3. No digas "género opuesto".
[imagen: adorno con forma de estrella amarilla. Tiene escrito “¡No digas “género opuesto”!”]
Diciendo esto estás imponiendo un sistema propio y subjetivo, una gráfica de género binarista y anticuada. Si el "rosa" son las mujeres y el "azul" los hombres, no todos los géneros se encuentran entre medias; existe el blanco, el negro, el rojo, etc. Destruir este binarismo en nuestro habla del día a día es de gran importancia.
4. Personas de todos los géneros pueden concebir hijes.
[imagen: bolsito-neceser azul con palabras escritas en blanco. Las palabras son: “¡El embarazo no es algo exclusivo de un género determinado!”]
Cissexismo: Atribuir género a cuerpos y realidades biológicas concretas.
El cuerpo de las mujeres, los hombres y las personas de géneros no binarios es múltiple y diverso: hay mujeres sin útero, hombres con útero y personas no binarias tanto con útero como si útero. Mucha violencia misógina es manifestada en el control del cuerpo de las mujeres, esto es una obviedad. Y la sociedad es cissexista, de ahí que muestre su violenta misoginia patriarcal en temas relacionados con el aborto. Sin embargo, el cuerpo de hombres trans y personas no binarias también está en juego, y no podemos invisibilizarlas a la ligera. Hay que tener especial cuidado cuando realicemos discursos abordando este tema; visibilizar la misoginia del control del cuerpo de las mujeres no es excluyente con ser inclusiva con muchas personas transgénero con la capacidad de concebir y dar a luz.
Puede que este artículo os sea de ayuda para hacer que vuestra crítica a la misoginia antiabortista no sea cissexista.
5. Di "leído como *insertar género*" en vez de dar por hecho que alguien es de un determinado género.
[imagen: delantal blanco soso con letras en rosa. Las letras dicen “¡No puedes saber con seguridad el género de personas desconocidas!”]
Aunque nos parezca exagerado al principio, dar por hecho que una persona desconocida es de un género determinado es ser cissexista. En su lugar, es preferible decir "leído como". Por ejemplo, estás en el metro y ves a una persona con barba. No digas "vi a un chico en el metro que...". En su lugar, mejor di "vi a una persona leída chico en el metro que..." Lo ideal sería decir "persona" sin más, sin leer géneros; sin embargo, no siempre es tan sencillo, y en ocasiones puede que tengas que recurrir al "leído como" (por ejemplo, al señalar a alguien entre varias personas). Puede que en un futuro ya esto no sea ni necesario, y que el leer el género de alguien cuya identidad desconocemos sea ridículo y absurdo. Ojalá.
6. Usar "AHAN" y "AMAN", pero en su justa medida.
[imagen: gorra azul y blanca. Tiene escrito “¡Cuidado con usar “AMAN” & “AHAN”!”]
AHAN: Asignade Hombre Al Nacer. Al nacer te asignan un género en base a la apariencia externa de tus genitales.
AMAN: Asignade Mujer Al Nacer. Al nacer te asignan un género en base a la apariencia externa de tus genitales.
Esto se puede usar para entablar discursos relacionados con, por ejemplo, las estructuras de poder (AMAN trans tienen privilegios sobre les AHAN trans, por ejemplo, pero ya hablaré de eso en otra entrada). Sin embargo, usar AHAN y AMAN debe hacerse en su justa medida, pues rápidamente es usado de manera errónea por muchas personas como sustitución de "hombre" o "mujer", lo cual es un tremendo error. Además, puedes ser AHAN y ser mujer con pechos y vagina, ser AMAN y ser leída como hombre siendo cis, etc. Es decir; podéis usar "AHAN" y "AMAN", mas se ha de tener cuidado de no caer en discursos cissexistas al hacerlo.
7. Una persona trans ES de un género, no simplemente “se siente” o “se identifica con...”
[imagen: Varias cartas de la baraja de cartas francesa. Hay una carta que destaca y dice “No “me siento” de un género; SOY de ese género” ]
Continuamente, cuando se habla de personas cisgénero se suele decir que “es una mujer” o “es un hombre”, no “se siente mujer” o “se siente hombre”. En el caso de personas trans, sin embargo, se usa demasiado “se siente mujer”, “se siente hombre”, “se siente agénero”, etc. Esto refuerza la idea de que las personas cisgénero son del género correcto, del verdadero, mientras que las personas trans somos seres que “nos creemos de otro género”, invalidándolo.
Venga, repetid conmigo:
Una mujer trans no es “un hombre que se siente mujer”; ES una mujer.
Un hombre trans no es “una mujer que se siente hombre”; ES un hombre.
Una persona agénero no es “una mujer/un hombre que se siente agénero”; ES agénero.
Y así con todos los géneros restantes...
8. Matrimonio igualitario
[imagen: camiseta blanca de tirantes con palabras en rosa rojizo escritas en ella. Las palabras son “¡Viva el matrimonio igualitario!”]
El término “matrimonio igualitario” es preferible al de “matrimonio homosexual”. Muchas personas de todos los géneros y agénero no pueden casarse con personas de su mismo u otro género o agénero debido al fenómeno de la homofobia y la transfobia. Una mujer trans que no haya cambiado su identidad de forma legal no puede casarse con un hombre, por ejemplo. Por esto, el término “matrimonio igualitario” es el más acertado, y con diferencia.
9. “Damas y caballeros” y demás expresiones tránsfobas.
[imagen: bolsa reutilizable blanca. Tiene escrito en rosa “El cissexismo me da un asco... UGH”]
Existen multitud de expresiones tránsfobas que pasan desapercibidas en nuestro día a día. Identificarlas y cortarlas de inmediato es el remedio perfecto. Por ejemplo; “Damas y caballeros”, además de ser tremendamente sexista, excluye radicalmente a las personas de géneros no binarios.
10. Nada de “cortar penes”; el cissexismo ha de acabar YA.
[imagen: cascos negros que tienen escrito “STOP CISSEXISMO”]
¿Veis a esas feministas que hablan de “cortar penes”? Pues son cissexistas. Y tránsfobas. Es un error común que no ha de cometerse, pues existen muchas mujeres transgénero y personas no binarias que tienen pene, del mismo modo en que existen personas con vagina que son hombres. Este tipo de bromas y expresiones contribuye a un sistema cissexista que ejerce violencia sobre las personas trans. Además, los hombres con vagina no son menos “hombres”, de forma que les excluyes, dando por sentado que no tienen que corregir su masculinidad tóxica cuando realmente también tienen que hacerlo.
11. No superpongas tu voz a las de las personas trans en temas trans.
[imagen: Llavero. Es un cuadrado plateado sujeto a una anilla de las típicas de los llaveros. El cuadrado plateado es negro por dentro, y yiene escrito en blanco sobre el negro “¡No nos intentes callar!”]
Parece algo obvio, pero desgraciadamente es un caso que suele darse con demasiada frecuencia. Si no eres una persona transgénero, no superpongas tu voz por encima de las personas transgénero en temas sobre transfobia, transfeminismo, etc. Hacerlo nos quita espacio, nos calla y nos aplasta, lo cual es violencia.
12. Di “transgénero” en vez de “transexual” (salvo concretas excepciones)
[imagen: Reloj de muñeca con manecillas pero sin números; en lugar de números está todo en blanco y con la palabra “transgénero” de diferentes colores y tamaños repartida de manera aleatoria]
Muchas personas trans rechazamos el término “transexual”. Una activista trans conocida, por ejemplo, afirmó que “transexual” le resultaba un concepto “médico”, connotación que “transgénero” no tiene. Así pues, únicamente lo uso cuando una persona me ha dicho explícitamente que puedo usarlo con ella.
Más información clickeando aquí.
13. No digas insultos o expresiones tránsfobas (lista)
[imagen: Puzzle blanco. Tiene escrito “¡Di NO a las horribles expresiones e insultos tránsfobos! ¡STOP TRANSFOBIA!”]
Lista de palabras que ejercen violencia sistemática tránsfoba:
Mujombre
Marimacho
Travesti (en sentido tránsfobo)
Biohombre
Biomujer
MtF (Male to Female) (Debes tener el permiso de una persona para llamarle así, pues puede ser ofensivo)
FtM (Female to Male)(Debes tener el permiso de una persona para llamarle así, pues puede ser ofensivo)
Biológicamente “mujer”/“hombre”
“Un verdadero hombre”/“Una verdadera mujer”…
Cutrequeer.
Cispolla
Trans* (con asterisco NO HA de escribirse. Más información pinchando aquí)
Esta lista puede ser consultada, junto con otras, en esta página.
14. Valida la realidad trans, su transición, disforia, etc.
[imagen: alfombrilla de ratón naranja y negra con gel para apoyar la muñeca. La alfombrilla tiene escrito “Soy trans y tengo disforia Ç_Ç”]
Preguntar por los genitales de alguien trans puede ser un ejercicio de violencia tránsfoba; haciéndolo estás negando que presentemos disforia genital a la vez que echas leña al fuego de un sistema cissexista. No respetando nuestros pronombres es una forma de invalidar nuestra identidad, nuestra salud y nuestra realidad. Hay demasiado ejemplos de cómo invalidar la realidad de alguien trans, así que únicamente procederé a dar unos pequeños consejos para evitar desestimar la realidad trans:
Acepta y valida nuestro género.
Acepta y valida nuestros sentimientos de disforia, deseos relacionados con nuestra transición, etc.
Acepta y valida nuestra posible necesidad de Trigger Warnings.
Acepta y valida nuestros pronombres.
No preguntes por genitales.
No preguntes por las hormonas que tomamos.
Evita el cissexismo a toda costa, especialmente en presencia nuestra.
15. Aprender sobre transfeminismo por tu cuenta.
[imagen: mochila-bandolera-bolso de ordenador que tiene escrito “¡Aprende por tu cuenta!”]
No somos un libro que puedas consultar continuamente. No somos Google; creer que tenemos la obligación de sacaros de vuestro trono privilegiado para que veáis cómo es la transfobia es, en sí, tránsfobo. Somos personas. No has de revisar tus privilegios para que te demos una galletita; has de hacerlo para evitar reproducir más y más violencia. Culparnos de no enseñarte es victim blaming. Así pues, empieza a investigar por tu cuenta y deja de exigir que te demos clases gratis.
16. No presupongas si alguien es cis o trans. No des por hecho los genitales, hormonas, etc.
[imagen: chupete blanco y rojo. Tiene escrito “¿Seré cis? ¿Seré trans?”]
Hacer esto es cissexista, y el cissexismo ha de acabar ya. Lo pongo en este punto distinto para recalcar la importancia de este crucial e importantísimo apartado.
17. “Todos y todas” no incluye a “todes”.
[imagen: canasta de baloncesto blanca. Tiene escrito en ella “Género gramatical: Neutre”]
El lenguaje inclusivo con la “e” es una realidad, y ha de ser respetada si no se quiere invisibilizar a miles de personas que no somos ni hombres ni mujeres. Un lenguaje que únicamente es trans-inclusivo con los géneros “hombre” y “mujer” es transfobia, pues refuerza el binarismo de género, eliminando y ejerciendo violencia sobre las personas de géneros no binarios.
En esta página podéis consultar cómo formular el género gramatical “neutre”, y en esta otra podéis encontrar una lista con los géneros no binarios más conocidos.
¿Qué os ha parecido esta entrada? Se admiten correcciones, dudas, quejas, cuestiones, etc. Muchas gracias por su tiempo ^_^