"El tiempo se lo lleva todo y al final sólo queda oscuridad. A veces encontramos a otros en esa oscuridad y otras veces los perdemos en ella." —Stephen King.
La vida es muy peligrosa. No por las personas que hacen el mal, sino por las que se sientan a ver lo que pasa.
Era 12 de octubre de 1991. El frío comenzaba a sentirse en Londres, Inglaterra. Una pareja enamorada estaba a punto de tener a su primer bebé. Creo que así comenzaré mi historia, narrando lo poco que sé con respecto a mis padres. Les pido de favor que no se brinquen los primeros años de mi vida. Sé que no es un libro, pero trato de ser lo más abierta posible. Continuemos con el relato. Era un día como cualquier otro, las personas tomaban el té a las 6 de la tarde y los demás habitantes adoraban con fervor a la reina.
Seguramente se preguntaran a que se dedican mis padres. Bueno, mi padre trabaja para el parlamento, estudió política. Mi madre por otro lado, es periodista, una de las mejores de Londres cabe decir. Se enamoraron mientras que mi mamá hacía un reportaje sobre la reina Isabel, ella dice que fue amor a primera vista, yo opino lo contrario. Mi padre jura que ella era toda una dama, ¿entonces por qué no se comporta como tal? Pero bueno, trataré de no desviarme más del tema.
Nací a las 9:00 de la noche, las 23:00 horas para que me entiendan. Los doctores dijeron que había sido un milagro, pues nací a los 7 meses. Fui un bebé prematuro. Mi familia estuvo ahí reunida, al salir del hospital, recuerdo que mi madre me comentó que me hicieron una gran fiesta en casa de mi abuela. Todos estaban ahí reunidos, no podían creer que yo fuera una sobreviviente. Era la segunda de la descendencia, después de mi primo Michael. No siempre fuimos una familia feliz, pero por lo menos sabíamos que siempre íbamos a estar ahí para apoyarnos.
Los primeros años de mi vida no fueron muy distintos a los de cualquier infante de mi edad. Tenía todo lo que quería, mis padres me pagaban maestros privados y siempre me la pasaba viajando. Ser hija de un político no era trabajo sencillo. Desde Italia a Moscú, cada vez viajábamos más. Nunca entendí porque mi padre se empañaba en hacernos ir de un lugar a otro. Pero a pesar de estudiar en casa, nunca me hicieron falta los amigos. Después de haber nacido yo, mi tía tuvo una hija a la que llamarían Faren.
Ella era mi mejor amiga, la única persona que la que podía confiar. Y así fue siempre, hasta que un día ocurrió un trágico accidente relacionado con su familia. Pero bueno, esa historia me la reservaré para mis recuerdos. Mientras viajaba, mis padres me obligaban a aprender sobre otras culturas. Rara vez estábamos en casa, pero cuando nos quedábamos por más de 2 meses en Londres casi siempre estaba con mi abuela. Esa mujer ha sido la más dulce que conocido a lo largo de mi vida. Ella sin duda supo ver lo que otros no podían ver, mi esencia.
Me brincaré a la edad 15 años, ¿por qué? Porque se me da la gana. Mi visión de la vida cambió repentinamente por varias cosas que sucedieron entre los 13 y los 14. Sucedió eso que los adultos llaman “madurar”. Creo que me vi obligada a aprender que la vida no es sencilla y que si quiero algo debo luchar para conseguirlo. A mis 15 años mis padres decidieron que lo mejor sería que asistiera a la escuela. Y así fue, comencé en una escuela privada y mis compañeros no parecían estar muy de acuerdo conmigo. A diferencia de los demás niños, yo estaba más despierta mentalmente.
Me junté con aquellos que me abrieron un espacio en su vida y formé parte de un círculo social. Yo era de las chicas que se escapaban de clases para irse a fumar detrás de los baños, también me perforé y me tatué por primera vez. Mis padres no podían ver que mi conducta estaba cambiando, ya que ellos estaban muy ocupados concentrándose en su trabajo. Me descuidaron y yo por tratar de llamar su atención me volví una rebelde. No fue hasta que un día lo mandaron a llamar de la escuela, ese mismo día mis padres decidieron hablar conmigo para ver qué era lo que sucedía conmigo.
Pasaron los años y cuando cumplí 17 decidieron mandarme con una psicóloga, no podía hablar con nadie respecto a lo sucedido conmigo, solo una persona lo sabía y no planeaba contarle a nadie más. Por más de que fingieran ser mis amigos, yo no creía en las palabras que me decían. Comenzaron a darme medicamentos, calmantes. Mi abuela no estaba de acuerdo, ella pensaba que era parte de la adolescencia. Los viajes se suspendieron, también los privilegios, todo en casa estaba cambiando y solamente por un patético error de mi pasado.
A los 18 a mi padre lo transfirieron a USA. Yo no estaba muy dispuesta a irme, pero tenía que hacerlo ya que mi abuela estaba muy grande como para cuidarme. Partimos y me inscribieron nuevamente en una escuela privada. Ya con terapia y una nueva versión de mí, decidí comenzar de 0. En Dartmouth, hice nuevos amigos. Comencé a salir con chicos más grandes que yo y aprendí nuevas cosas de las que no tenía conocimiento. Comenzaron las amenazas por parte de David, mi vida cada vez estaba más parecida a una novela barata.
Pero la bomba detonó cuando me enteré que mi abuela había fallecido. Después de terminar la preparatoria pensé que todo iba a cambiar, regresé a Inglaterra y estuve unos meses en paz y quietud. Pero algo aprendí en mis años de preparatoria, nunca debes de cantar victoria, pues en cualquier momento podrías salir herido. Regresé a la universidad para estudiar leyes, mis padres dijeron que esa era la mejor opción para alguien como yo. Siempre estuve agradecida con ellos por todo lo que me dieron, pero una parte dentro de mí nunca logrará ser libre. Esa es mi historia y merecía ser contada.
✥ Las dos caras de la moneda:
Aspectos positivos: Inteligente, madura, honesta.
Aspectos negativos: Sarcástica, manipuladora, reservada.
Nicole tiene un collar que su abuela le obsequió en su aniversario número 4. Es la única joya que decora siempre su cuello. Es una gargantilla de oro, en medio tiene un dije con una N y en ella se pueden ver incrustaciones de diamantes.
Fuma demasiado, cree que la única cura para los malos recuerdos es el humo del tabaco. No es adicta, pero sabe que dentro de muy poco lo será.
Se lleva bien con su prima Faren. A pesar de muy parecidas en distintas cosas, se podría decir que Faren posee un carácter más explosivo que el de ella. Han tenido varias riñas, pero siempre terminan por arreglarlas.
✥ Razón por la que está en la lista:
A veces más vale callar y pasar por tonto, que abrir la boca y demostrarlo. Me gustaría usar la típica excusa que usan todas las personas que conozco, somos humanos, ¿no? Todos los humanos comentemos errores. Pero no podría usarla, ya que eso sería poco inteligente y caería en el cliché del que tanto me he quejado. Bueno, se podría decir que no soy precisamente la mejor persona del mundo, pero venga, ¿quién en realmente lo es? Muchas veces me he tratado de convencer que no hice nada malo para merecer estar en la lista de David, pero estaría mintiendo. Les contaré la historia por la cual estoy ahí, al final pueden ficharme como gusten.
Conocí a David en París, mis padres habían decidido mandarme ahí por dos meses para estudiar francés. Era el verano del 2006, yo era una joven de 15 años. A esa edad, lo que cualquier chica desea al estar en la ciudad del amor es conocer a ese “alguien” especial. Yo no fui la excepción. Las cosas más importantes son las más difíciles de contar. Llevo años guardando este secreto, pero para todo hay un tiempo, creo que es el momento perfecto para contarlo. David no era un mal chico, es más, siempre me trató con respeto y supo darme mi lugar. Yo era una joven dispuesta a hacer todo por amor, en aquellas épocas aún creía en todas esas estúpidas historias de princesas y caballeros con armaduras brillantes.
Él y yo tuvimos una historia bastante común. La chica nueva siente atracción por uno de sus compañeros, ambos empiezan a salir y al final se tienen que despedir porque no pertenecen al mismo lugar. Mis padres y yo vivíamos en Inglaterra y él pertenecía a USA. A pesar de ser dos personas muy distintas, logramos compaginar por un solo instante volviéndonos dos almas que decidieron amarse por un solo instante. París fue testigo de nuestras salidas furtivas, besos detrás de las gradas y de los mensajes empalagosos que nos mandábamos. Pero toda historia tiene su final, y la nosotros no fue la excepción.
Me despedí de David prometiéndole que le escribiría hasta el día de nuestro reencuentro. Regresé a Inglaterra y con la ilusión de una joven enamorada, le escribí por casi 6 meses. Mis padres estaban un tanto preocupados, así que decidieron darle fin a mi patética historia de amor. Pasaron los días, las semanas y los meses, y yo había olvidado por completo que algún día había estado enamorada de David. Conocí a otros chicos y comencé a madurar. El verano llegó y días antes de ir al curso de francés, recibí un correo de David. Lo citaré textualmente ya que no quiero cambiar nada de la historia original.
Ha pasado ya un año desde la última vez que nos vimos. 6 meses desde la última carta que me enviaste. Debo suponer que estabas muy ocupada tratando de vivir en paz con tus padres. Espero con ansias nuestro encuentro, hay muchas cosas de las que debemos charlar. Recuerda que fuiste y serás una parte importante de mi vida. Gracias por no hacerme a un lado y por darme la oportunidad de quererte.
Antes me hubiera parecido tierno, pero al leer el correo no pude evitar sentir nauseas. ¿Por qué un chico al cual había ignorado por casi 6 meses me escribía? Borré el mensaje decidí continuar con mi vida. Ese año no fui a Francia, le dije a mis padres que debíamos de viajar a otro lado. Al demostrarles que mi francés había mejorado, decidieron que iríamos a Canadá. No volví a saber de David hasta que cumplí 18 años.
Mis padres decidieron mudarse por negocios. Así que me inscribieron en Dartmouth. Una escuela exclusiva a la cual pocas personas podían entrar. No era animadora, ni la inteligente del salón. Era una chica más. Después de una semana, me encontré con David. Al principio él me evitaba, pero terminó por acercarse y ahí comenzaron los problemas. Las personas empezaron a verme de manera extraña. Él aseguraba haber tenido un romance conmigo y yo al saber que no era más que el bufón de la escuela, negué rotundamente haber tenido algo con él. Me dio vergüenza y pasaron los meses hasta que me hice novia de un universitario. Él me recogía y me llevaba a la escuela. Y David cambió por completo el concepto que tenía de mí.
Lo último que supe de él fue que se suicidó, y yo al igual que todos los estudiantes de Dartmouth, estábamos sentenciados a ser perseguidos por el recuerdo de David Graham por el resto de nuestras vidas. Prácticamente estoy en la lista por haber sentido vergüenza y negar que algún día había tenido algo con David. ¿Ustedes qué hubieran hecho? No se traten de hacer los santos, todos cometemos errores. El mío fue haber conocido a David.
Carrera universitaria: Derecho, Licenciado en ciencias jurídicas y sociales.