No sé si me sigues leyendo, no sé si me sigues pensando. Yo intento no hacerlo, ni a ti ni a mí. A nosotros tampoco, porque hace tiempo que dejé de confiar en él.
Cada vez lo hago menos, y también duele menos cuando lo hago, aunque eso hace que también duela más.
No sé.
No sé si quiera si puedo estar agradecido por lo que fue. Y eso es lo que más duele.
Aunque también duele que ya no será.
La vida sigue, parece.
Y supongo, que algún día, ya no te pensaré.
Así, sin más.
¿?















