Sape

shark vs the universe
hello vonnie

ellievsbear
Sade Olutola
d e v o n
sheepfilms

izzy's playlists!
TVSTRANGERTHINGS
i don't do bad sauce passes
NASA
2025 on Tumblr: Trends That Defined the Year
"I'm Dorothy Gale from Kansas"
Claire Keane
noise dept.
$LAYYYTER

titsay

★
Mike Driver
Alisa U Zemlji Chuda

Kiana Khansmith

seen from United States

seen from Malaysia

seen from United States

seen from United States
seen from France

seen from United States

seen from Germany

seen from United States

seen from Malaysia

seen from Brazil
seen from United States
seen from United States

seen from Malaysia
seen from United States

seen from United States

seen from United States
seen from Russia
seen from United Kingdom

seen from Canada
seen from United States
@celiainautumn
Sape
True…
Blackpaper: Anthonie Castillo | 30 Jun 2023.
No importa cuántos años perdiste, salva el resto de tu vida..
🤧pipipi
Y quien quiere estar, se queda…
Estoy frente al espejo y no reconozco la geografía de mi propio rostro. Me miro y me pregunto en qué momento empecé a recortarme los bordes, a limar mis aristas, a volverme una versión minúscula y descolorida de mí misma para poder caber en el hueco estrecho de tu mirada.
Es una paradoja de una crueldad infinita: ser demasiado para alguien que, al mismo tiempo, te hace sentir que nunca eres suficiente.
Como escribía Pizarnik, hay un lenguaje que no alcanzo a descifrar, una lengua de sombras donde mis palabras rebotan contra una pared de vidrio.
Yo te hablé con el pecho abierto, con la crudeza de quien no sabe amar a medias, y tú recibiste mi intensidad como quien recibe una sentencia de muerte. ¿Por qué mi fuego te parece un incendio y no un hogar? ¿Por qué mi profundidad te causa vértigo en lugar de curiosidad?
Me duele la existencia en este silencio que has dejado. Es un dolor físico, una puntada en el centro del esternón que me recuerda que, a pesar de dar el doscientos por ciento, la cuenta sigue saliendo negativa.
Rosario Castellanos decía que el amor es ese "aprender a decir adiós" antes de que el otro se vaya, pero yo no quise aprender. Yo quise quedarme, quise ser la tierra que sostiene tus raíces, quise ser el agua que calma tu sed. Y sin embargo, me dices que "no encajas". Me dices que "no eres suficiente", cuando en realidad lo que quieres decir es que mi inmensidad te expone, que mi capacidad de entrega te obliga a mirarte en un espejo donde tu propia carencia se vuelve insoportable.
He pasado noches enteras intentando descifrar el código de tu desamor. ¿Qué hice mal? ¿Fue mi voz demasiado alta? ¿Fueron mis silencios demasiado pesados? ¿Fue esa "lentitud" mía para procesar el dolor lo que te hizo creer que no me importaba? No entiendes que mi lentitud es la de quien camina sobre brasas, tratando de no quemarse los pies mientras intenta llegar a ti. No entiendes que cuando te decía "estoy lenta", te estaba pidiendo que me tomaras de la mano y me ayudaras a cruzar el puente, no que lo dinamitaras mientras yo aún estaba en medio.
Siento que he vivido en una casa con los techos demasiado bajos. He caminado encorvada, agachando la cabeza para no golpear mis sueños contra tus límites. Me hice pequeña, amor... Me hice mínima. Dejé de ser la mujer que escribe con la fuerza de Isabel Allende, esa que cree en los espíritus y en las pasiones que trascienden el tiempo, para convertirme en alguien que pedía permiso para existir, para sentir, para estar mal. Y lo más triste, lo que más me quema por dentro, es que ni siquiera así fue suficiente. Ni siquiera reduciéndome a mi expresión más básica logré que te sintieras cómodo a mi lado.
¿Cómo se responde a la pregunta de por qué no funcionó cuando el amor todavía está aquí, latiendo como un animal herido?
No funcionó porque tú buscabas un jardín de plástico, estático y predecible, y yo soy una selva que crece incluso entre las grietas del pavimento. Buscabas una paz que en realidad era ausencia de conflicto, y yo buscaba una paz que fuera el resultado de habernos comprendido tras la tormenta.
Me cuestiono si es que hay algo roto en mí, algo fundamentalmente defectuoso que me impide ser "la medida justa" para alguien. Pero luego entiendo, con una claridad que me asfixia, que no se trata de mi falta, sino de tu miedo. Tienes miedo de la intensidad, tienes miedo de la responsabilidad de ser amado con tal magnitud. Prefieres tu vida perfecta de afuera, donde todo es superficial y demandante pero no te exige mirar al abismo, que quedarte aquí, conmigo, donde la única forma de sobrevivir es aprendiendo a nadar en lo profundo.
Es doloroso admitir que el amor no es un salvavidas. Que puedo darlo todo, que puedo desangrarme en atenciones y palabras, y que aun así, tú puedes elegir la puerta de salida. Me siento culpable porque mi naturaleza es la de quien repara, la de quien no tira la toalla. Me siento culpable por no haber sido la mujer calmada y silenciosa que imaginaste, por no haber sido ese molde vacío que pudieras llenar con tus propias expectativas. Pero, ¿quién sería yo si lograra ser esa persona? Sería una sombra. Sería una mentira.
Escribo esto para entender que no hay remedio cuando la otra persona ya ha decidido que el remedio es la huida. Escribo para recordarme que no tengo que escalar ninguna montaña para ser digna de amor, porque yo ya soy la montaña. Escribo porque el silencio es demasiado grande y porque necesito que estas palabras me sostengan ahora que tú has decidido soltarme.
Tú dices que intentaste y que nada cambió. Yo digo que no puedes cambiar una habitación si te niegas a encender la luz. Te fuiste en la oscuridad, dejándome con las manos llenas de un amor que ya no tiene donde aterrizar. Y me quedo aquí, con este "siempre te estaré esperando" atorado en la garganta, preguntándome si algún día entenderás que ser suficiente no es una meta a la que se llega, sino un estado de gracia que se reconoce en el otro.
Fuiste mi último amor, el que me enseñó que se puede ser una experta en comunicación y aun así no ser comprendida. El que me enseñó que se puede ser "mucho" y aun así ser abandonada. Me quedo con mis libros, con mis ritos, con mis flores amarillas y con esta soledad que hoy se siente como un vestido demasiado grande. Me voy con la paz de haber sido valiente, aunque esa valentía hoy me deje en el suelo. Porque al final, prefiero este dolor de haber amado demasiado que la vacuidad de quien nunca se atrevió a dar el cien por ciento. Adiós, amor mío. Adiós a la idea de nosotros que solo yo estaba dispuesta a salvar.
La urgencia neurodivergente de explicarlo todo para evitar malentendidos… y luego la ansiedad de pensar que sobreexpliqué tanto que ahora soy yo la que confundió todo o cayó mal.
Mi psicólogo un miércoles por la tarde: “él podía “amar” tu intensidad cuando lo hacía sentir querido, deseado o importante, pero no necesariamente contaba con las herramientas o la disposición para sostenerla cuando necesitabas apoyo”.
Supongo que, a veces hay personas que saben recibir amor, deseo, atención, entrega, pero no saben sostener dolor, miedo, inseguridad o tristeza. Y cuando eso pasa, es muy fácil terminar creyendo que uno es “demasiado”, cuando en realidad la otra persona sólo no tenía la capacidad de quedarse.
También he estado leyendo un libro,
que me está haciendo cuestionarme ciertas cosas,
sobre cómo nos reflejamos en nuestra pareja,
pero eso lo dejaré para después.
real que sí
No eras el amor de mi vida. Eras la historia que necesitaba vivir para entender qué clase de amor sí merezco.
@poetaprohibido