—Lo mismo digo —asintió riendo—. ¿A veces no sientes el impulso de ahorcar a las personas? —bromeó claramente exagerando, aunque la idea solía pasársele por la cabeza cuando la encontraban en un mal día. Tal vez el hecho de mirar a todos con cara de pocos amigos y mandarlos a la mierda cada vez que podía los mantenía lo suficientemente alejados. Frunció el ceño, para nada contenta con que alguien más le diera órdenes, pero a decir verdad la curiosidad era más fuerte. —Ya voy, mamá, ya voy —protestó irónica mientras se acercaba a paso lento hacia el televisor—. Fácil, miro Grey’s Anatomy. ¿Cómo has sobrevivido tanto tiempo sin Grey’s Anatomy? —imitó sus palabras, tomando el control remoto y encendiendo el televisor. Marcó el canal que el chico le había indicado y se giró nuevamente hacia él— ¿Y bien? ¿Qué se supone que es tan interesante de este programa?
-- Todo el tiempo, todos los días de mi vida. Sólo quisiera tener un poder de desaparecer a la gente que me cae mal, así el mundo sería un mejor lugar-- o al menos así él creía cuando la gente le caía mal Chris generalmente solía, o suele, aislarse de todos hasta que un día decidió que el mejor remedio era ignorar a esas personas que hacían de su día un desastre. Pero como Chris es Chris es mejor desaparecerlos de la faz de la tierra que ignorarlos. La mención de la palabra ‘’mamá’’ fue como un golpe en el estómago para el ruloso, ya que odiaba a la de él. Más decidió ignorarlo y seguir guardando los alimentos en la alacena. --¿Esa no es la de los médicos? ¿Qué tiene de divertido ver a la gente morir?-- preguntó entrecerrando los ojos, dándole la espalda a la chica. Escuchó la canción de comienzo de la serie y comenzó a tararearla, tenía que terminar pronto para ver el capítulo. Cuando la chica preguntó lo primero que hizo fue tomar un lata de soda y saltar al lado de ella. --Oh, este capítulo es genial. Tu eres ella--, señaló a la pantalla, --se llama April y odia todo. Es como tú.










