“Y sin embargo para todo el mundo, excepto para el pescador contra cuyo barco encalló ese barco de los muertos, fui el niño maldito del Barco de los Muertos. Me señalaban con el dedo y me recordaban que mi padre había matado a todos, tras escribir en la pared la palabra “Despierto”, ahorcándose para acabar con su vida… Yo le pregunté al pescador que se convirtió en mi padre desde ese día si eso era cierto… Y lo era. Aquello que la gente murmuraba sobre mi padre y esa palabra en la pared, era verdad. La había escrito con la sangre con la que se había manchado las manos… La sangre de su tripulación, de sus compañeros de a bordo… La de mi propia madre… Despierto… No había una noche que no soñara con ello. Brutales pesadillas en las que era yo quien los mataba a todos. Veía ese crimen atroz a través de los ojos de mi padre, en mis sueños yo era mi padre… Gritaba una y otra vez “Despierto, despierto, despierto…” Y los degollaba. Les cortaba las gargantas y la sangre de todos se fundía con la lluvia en cubierta, hacía charcos en el suelo… Cada noche me despertaba gritando. No quería dormir, no quería soñarlo, no quería tener más pesadillas… Pero nunca se iban. Esas pesadillas estaban ahí cada noche… Lo probé todo. Orinomantes, nigromantes… En Durmstrang trataron de librarme de esas pesadillas, pero eran terribles. Nadie lograba nada… Hasta que un día, apareció alguien…
Apareció de pronto, en la playa, mientras yo arreglaba una de mis redes, antes de salir a la mar en mi currach. Estaba solo en Inisheer…. Ya había acabado Durmstrang. Mi padre, el único que mereció que le llamara así, había muerto durante mi Quinto Año en la escuela… Cuando volví, supe que le habían encontrado muerto semanas después de morir… Ese misterioso hombre iba encapuchado, embozado. Recuerdo que tenía la cara llena de cicatrices, la huella de muchos fríos en el rostro, y la ropa le olía a siete mares, con algas enredadas a los bajos de su capa… Me dijo que me había oído gritar mientras dormía. Cuando le pregunté su nombre me dijo que hacía tanto que nadie le llamaba así, que ya había olvidado su nombre… Y me prometió que me libraría de ellas… Llevaba quince años sufriéndolas, temiendo ese dolor. Y entonces me preguntó si quería dejar de tener esas pesadillas… Yo le dije que sí. Me arrodillé ante él, y le dije… Por favor… Entonces pronunció “Insomnis…”
No he vuelto a dormir desde entonces… Los días se unen los unos a los otros, amanecer tras amanecer, anochecer tras anochecer… Días, semanas, meses, años… Todos los días duran veinticuatro horas eternas… Y cada noche de Guy Fawkes recibo la misma carta… Un pergamino con una sola palabra, la carta de alguien que me persigue desde entonces, una palabras que me ha atormentado siempre… Despierto
… Llevo años buscándole… Y estaba sólo. Siempre he tenido miedo, y siempre he fracasado por eso…Pero ahora os tengo a vosotras… Y sé que ahora tengo la fuerza que siempre me ha faltado… Pues tengo la vuestra. No puedo dormir… Pero desde que estáis en mi vida, he vuelto a saber lo que es soñar…”
Mi historia














