Londres es mi lugar. Lo sé desde que me enamoré de Liberty. Por mucha vida en Bonn, en Alemania, siento que una parte de mí le pertenece más a Inglaterra que a ningún lugar. A veces, nacer en un lugar, no lo convierte en lo más especial del mundo. Ya es mucho tiempo viviendo aquí, aunque sigo viendo a mis padres, escribiéndoles y llevando una vida más o menos normal. Nunca creí que viviría en Londres. Como nunca creí que Maël y Aimée pudieran convertirse en mis hermanos. Vivir con ellos durante todos estos años, me ha demostrado que se puede querer a quien no es familia tuya, como tal. Les quise ya cuando aquella Ginkana que nos llevó camino a nuestra amistad. Lo de Aimée era distinto pero Maël ya se hizo muy especial para mí. Al igual que Ashley, Eider o Aïcha, con quienes mantengo trato siempre.













