Rió por lo bajo ante aquella anécdota, ¡bastante lógica para un corte de luz tan súbito!— ¿Algo así? ¿Para el hall de entrada, entonces? Creo que sería lindo verlo, apenas abres la puerta, bam, un Monet de lindos colores —Dani no podía opinar mucho del arte en sí, pero en su simpleza podía opinar de la composición más general. Ante agregado, ahora sí se carcajeó abiertamente, con cierta sorpresa por broma, sin preocuparse por ser un poco ruidosa—. No lo hago sólo porque Van Gogh no es mi estilo. Además, así permitiré que la gente común pueda disfrutarlo. ¿Quién va a poder ver la Noche Estrellada si está en mi apartamento, junto a los platos que no tengo ganas de lavar? No, haré un servicio a la comunidad y dejaré los originales en el museo... Pero siempre me puedo llevar una taza con la misma imagen —y era lo que haría realmente, al menos para repartir regalos entre sus amistades y familiares—. Ya, al menos podrían habernos dado el título, ¿no? El embrollo este no es cosa nuestra —tal vez un poco, a cierto punto, pero no se engañaba pensando que habían sido decisivos sus aportes. Todo lo que había ocurrido era a causa de manos ajenas—. No sé, la verdad. ¡Aún ni me lo había planteado! ¿Tú sí? Las justificaciones las tenemos, eh. Las filtraciones, sobre todo, pero también la pérdida de tiempo por nuestra parte, el cambio de reglas en medio del curso, la exposición a tantas cuestiones entre medio...