La arena subterránea de Castelar
Mientras esperamos el calor, que tímidamente se nos acerca, sin amenazarnos primero, pero sabiendo que nos hervirá los pies no dentro de mucho, los Amor en la Isla lo habían proyectado ya desde el invierno mismo, deseando el verano y la arena mientras el frío nos helaba los huesos. Su primer larga duración, de tres meses de vida, es toda una declaración desde lo visual: una tapa amarillento-otoñal (como un disco que estuvo mucho tiempo en la vidriera y que nadie compró: gran paradigma del mercado discográfico de hoy… chiste y realidad) nos habla de la idea estertórea que recorre las producciones de hoy: la llama del pasado, el deseo aparente de encontrarnos cara a cara con alguien hoy… que las ideas no se pierdan en el maremoto de Internet y las redes sociales. El gastado de contratapa en forma de disco que aplastó la carátula refuerza la idea. Lo retro como declaración de importancia, mirada del pasado donde los objetos culturales (no sólo los discos) adquirían un valor más importante que el que se le da hoy.
Estamos en las puertas de una aventura que no decepciona, que nos inquieta y nos arremolina el corazón. En las letras, Sol Marianela entre triste y anhelante, trota como un hipocampo desesperado en las lajas de una Buenos Aires soleada. Parece atragantarse con sus palabras, a punto de vomitarlas literalmente (una voz que puede ser un grito, una palabra trabada o un eructo, se repiten más de una vez). No es difícil sentir a Sol con nosotros: nos habla de sus cataclismos personales, de las relaciones que se terminan (“Buenos Amigos”) de la necesidad de salir adelante (“Los Pájaros”) de la necesidad de ser amada (“Chica del Mar”). Urgente y cáustica, pareciera estar cantando desde su diario íntimo, con frases resaltadas con marcador. Entre Lena Durham y Courtney Barnett, Sol Marianela es una de las grandes compositoras de la escena del Gran Buenos Aires de hoy y de mañana: los Amor en la Isla no son para dejarlos pasar.
Hardcore y punk al palo, balada marítima, canción que apuñala el corazón. Playa Crocante es una cuidada producción low-fi con gusto a claustrofobia, un disco que sabe amargo bajo las capas de felicidad punk y rabia adolescente, una fantasía bipolar de pólvora mojada y humo a marihuana. El trabajo sonoro es compacto, o más bien apretado, como si los músicos no tuvieran mucho lugar para manipular sus instrumentos. Ha dado en la tecla el productor Gregorio Martínez, preparando el terreno eficaz para un disco donde las ideas desbordan.
La felicidad dura poco, las relaciones se tensan, por eso mirar el futuro y zambullirse a una pileta. Ese es el humor general de Playa Crocante. Contaron los Amor en la Isla en entrevistas, que montaron una pileta pelopincho en Estudios Wonderland, donde grabaron el disco. La analogía parte del concepto mismo del disco: la insistencia con los tópicos acuáticos están dispersos, no solo en el nombre del grupo y de la producción, sino en títulos de temas (Chica del Mar; Plasma marino; El mar, las estrellas) y en las letras (“voy a entrar al agua / para llenar mis venas de sal”; “aunque no lo parezca a mí me gusta el sol y el mar”)
Una inspiradísima base rítmica dan el perfecto sostén (Ignacio Flores Aguirre en el bajo, Lucas Mariño en batería, ambos haciendo unos coros urgentes y de cancha, como los que apoyan a PJ Harvey en sus últimas producciones). La guitarra de Sol Marianela, brillante, adelante y sucia, apoya su voz, que escupe deseos y miserias. “La Misión”, es toda una epopeya generacional acerca de la creación desde el desorden. Hay gente tirada en el piso, como en “Piso Liso” de Los Brujos del San Cipriano (1993) -El paralelismo se da con el productor del álbum, bajista actual de la banda sónica-. Gente desconocida, despierta, por el suelo, son todos partes de la misión. En “Dientes” un breve ataque de rabia punk, se tararea tanto como se canta, los coristas llegan después, haciendo eco a la voz principal. “Futuro” tiene un trabajo de guitarras que recuerda a Los Reyes Del Falsete, (el trabajo tímbrico, el arpegio anatómico sobre el fondo). Un saludo fraternal del Oeste al Sur. En el tema, Sol le habla a su Yo del futuro: le dice que lo quiere ver bien, que le desea el bien. Nosotros también se lo deseamos… estos chicos llegaron para quedarse, bienvenidos sus discos en nuestros estantes.
*Por Patricio Martinotti, Cantante y compositor (Konklins, Tortuga)
Playa Crocante es el primer CD editado por Come Ruido Records en conjunto con Chancho Discos.
El álbum también cuenta con ediciones en cassette en Argentina (Cool Ghost Records), Estados Unidos (Puppy Teeth Records) y México (Cintas).
Escuchalo acá: https://amorenlaisla.bandcamp.com/album/playa-crocante