Bajo el ritmo constante de la lluvia que golpea la ventana, me encuentro aquí, escuchando el eco de lo que una vez fuimos. La casa está en silencio, pero no es un silencio pacífico; es el silencio de dos almas que se han vuelto extrañas, el ruido ensordecedor de la rutina que ha apagado nuestra música.
Recuerdo la desesperación con la que tus manos recorrían mi cuerpo, como si en cada curva encontraran un mapa hacia un paraíso que solo nosotros conocíamos. Eran manos que no solo me tocaban; me reconocían, eran besos en cada lunar de mi cuerpo. Ahora, en esta misma habitación, el tiempo solo pasa de largo. Anhelo, con una nostalgia que me duele en el pecho, que tus manos me vuelvan a buscar con ese deseo y esa pasión que no necesitaba palabras. Que en la intimidad, cuando la piel habla lo que la boca calla, tu mente no vague por pendientes, preocupaciones o alguien más, sino que se pierda en mí, que solo existamos como la única verdad en ese instante.
Esta casa no puede ser solo el lugar donde dormimos y guardamos nuestras cosas. No quiero ser tu roomie, tu compañera de piso que comparte el baño y la cocina. No Quiero esperar al fin de semana y aún así no tenerte. Quiero volver a ser tu cómplice, tu refugio, tu aventura. Quiero que esto vuelva a sentirse como un hogar, no como una dirección postal.
Extraño la lealtad feroz que teníamos, esa certeza de que éramos un equipo contra el mundo. La complicidad de una mirada que decía "estoy aquí, pase lo que pase". Prometámonos de nuevo ser leales, no solo por fidelidad, sino por elección diaria. Elegirnos el uno al otro, como lo hicimos el primer día.
¿Te acuerdas de aquellos jóvenes que creían, con una fe ingenua y maravillosa, que el universo los había creado el uno para el otro? Éramos tan ingenuos como valientes. Nos buscábamos en las multitudes, y cuando nuestros ojos se encontraban, era como ganar la lotería una y otra vez. Nos maravillábamos el uno del otro. Yo me perdía en tus historias y tú decías que mi risa era tu canción favorita. Quisiera que volvieras a hablar de mí con esa luz en la mirada, con esas ganas de nunca, nunca perderme.
En esta noche fría, lo que más anhelo es sentir tu amor. No el amor cómodo y predecible, sino ese amor que quema, que da calor. Quiero sentir el fuego de tu piel contra la mía, tu pasión que me dice que estoy viva y que soy deseada. Quiero que me mires y no veas solo a la mujer de siempre; quiero que me veas como a una mujer a la que deseas. Que te vuelva a gustar, que te vuelva a fascinar. Que descubramos de nuevo ese imán irresistible que nos juntó y que, sé que aún en algún lugar, sigue existiendo.
La lluvia lo lava todo afuera. Ojalá pudiera lavar también esto que siento. Ojalá esta noche, con el sonido de fondo del agua, pudiéramos empezar de nuevo y encontrar bajo las capas del tiempo y la costumbre, a aquellos dos jóvenes que estaban seguros de que habían nacido para estar juntos.
- @conamorparami









