No voy a llegar.
Podría, podría, o más bien puedo. Hasta que me baje la regla, que de momento no ha venido -suelta bromista. Le sorprende ese gesto por parte del hombre, ¿pero por qué se va a apartar? Le gusta, y además es muy divertido. Le recuerda bastante a Mike-. Los polos se derriten por mi culpa -añade alegre para después negar con la cabeza-. Rara vez, me gusta sonreír, hago ejercicio y… No sé qué más. Creo que cuando el calor se hace más presente, hago más bien otras cosas aparte de sonreír.
Hace una mueca cuando nombra la regla. No era un tema que le causara repulsión tratar, pero si podía evitarlo mejor que mejor, sobre todo porque acababa diciendo que las mujeres se convertían en ogros y casi siempre se le lanzaban a matar —A veces doy gracias a la ciencia por tener dos hijos chicos —bromea. Hace una mueca, escandalizado —¡El cambio climático es tu culpa! Voy a tener que esposarte y llevarte a rastras a una sala de interrogatorio —ríe. —Es broma. Aunque lo de esposarte estaría bien. —Arquea las cejas, mirándola —No sé cómo decirte que quiero acostarme contigo sin sonar como un psicópata o algo así.







