A 7 años sin ti.
Tenía 15 años cuando te fuiste, 1 mes después mi cumpleaños, te veías muy contento ese día, odiaba que tus cabales se fueran por que me daba pena con mis amigas, nunca supe valorar lo feliz que estabas en mis 15 años, ahora te echo de menos.
Papá, cuando decidí irme a estudiar a otro estado, no estabas ahí, cuando al año me cambié de casa, tampoco estabas ahí, cuando me gradué no estabas ahí, cuando decidí estudiar una segunda carrera tampoco estabas ahí, en esta cuarentena no estás aquí.
Son 7 años sin ti, 7 años que siento que algo falta, 7 años de vida que están marcadas por tu muerte, 7 años y no sé sí todavía me siento mal por tu partida.
¿Qué te hace mi padre? ¿Qué diferencia hay entre tú y mi tío que me cuido después de tú partida? ¿Entre mi tío que partió y el vacío que dejó después?
Cada vez se me hace más difícil recordar tu cara, tu sonrisa, tu forma en que me mirabas, tu personalidad, tus sentimientos. Permanece en mi memoria, tu cara de dolor, sufrimiento, tus ganas de luchar contra todo, tu cansancio, tu confusión ante todo, tu despreocupación.
Extraño tu voz, tus abrazos, tus mimos y piojitos, tus chistes, tu amor, Papá te extraño.
Papá, recuerdo cuando en las noches no podía dormir, y los despertaba a mamá y a ti para dormir a su lado, más de una vez mamá se negó a dormir conmigo pero tu nunca me dijiste que no, aún cuando estabas cansado, siempre hubo lugar para mi en ti.
Papá, no eras el mejor, lo sé muy bien, pero también se que estabas enfermo, tenías tus problemas y fuiste débil ante esa maldito monstruo llamado alcohol.
El alcohol me quitó a la persona que yo más amaba en este mundo.
Las pesadillas de los niños pequeños generalmente son el coco o la llorona, en mi caso mi pesadilla fue el maldito alcohol, ese maldito monstruo que me arrebató a mi padre de poquito a poquito, hasta que ya no pude reconocer a mi papá, al que antes me hablaba tan dulcemente hoy ya no me reconocía, ese maldito monstruo que no le bastó con arrebatarme mi infancia, me arrebató también a mi hermano.
Papá, sabes cual es el recuerdo más vívido que tengo de ti, eres tu estando en cama pidiendo atole y galletas, yo solo en casa cuidando a mamá y a ti al mismo tiempo, estaba en secundaria,
Fui a la tienda súper rápido por que tenía miedo que te fueras por que era algo que pasaba seguido, por que ya no sabías que hacías, regrese y estabas en la cama, obedientemente sentado, preparé tu avena y te di las galletas, ese día no aguante y lloré, lloré en frente de ti, tu ya no eras tu por que estoy segura que si te dieras cuanta que estaba llorando ese día me abrazarias, pero no lo hiciste, solo me miraste despreocupadamente y seguiste tomando tu atole
Hasta el día de hoy no se por que lloré, sigo sin entender ese sentimiento, nunca lo he vuelto a sentir más, ni cuando moriste me sentí así.
Sabes, el día que te fuiste me sentí aliviada, por mi mamá, mi hermana y por mi, sentí alivio de por fin tener una vida normal, te extraño.
A 7 años de ti espero que donde sea que estés, estes descansando y seas feliz.
Te amé.















