La ira, por muy absorbente que sea, nunca es la emoción más importante. Es solo el borde externo, la fina capa superior expuesta de un sentimiento mucho más profundo. Y el verdadero sentimiento disfrazado por la máscara de la ira es habitualmente el miedo. Y no se puede sentir amor y miedo al mismo tiempo.
—La bailarina de Auschwitz, Edith Eger













