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lxneyismad:
Sus vista se enfocó en el chico que le se reía, aparentemente en su dirección. ¿Acaso había hablado en voz alta? Bueno, así de embobada había estado mirando con atención cada detalle de la casa que ni se había dado cuenta. Una pequeña sonrisa se extendió por sus labios, entretenida por la actitud del contrario “Vale, en realidad, a mi me gustan las cosas sencillas, pero el Palacio de Versalles llamó mi atención cuando lo visité, a pesar de tener todos esos lujos. Esta es la segunda casa/mansión/palacio que me llama la atención” Admitió, volviendo a dar una rápida mirada a su alrededor y luego enfocando su vista en el rubio, tratando de reconocerle. Laney siempre estaba demasiado ocupada editando sus vídeos, sus vlogs o haciendo cosas interesantes ( o cosas que hicieran parecer su vida interesante, por lo menos ) para no aburrir a su audiencia, que a penas tenía tiempo para ver a sus compañeros en la profesión. Le restó importancia al comentario de él viviendo con lujos, porque en realidad era algo que no le importaba en lo más mínimo y estiró su mano hacía él “Soy Laney, por cierto”
Su intuición le iba a llevar a darse la vuelta y seguir como si nada, más sin antes poder moverse la morena comenzó a hablar y con gustó y una sonrisa torcida se quedó para escucharle. ❝ ¿En serio? ❞ Preguntó mientras giraba para ver el lugar, aún si ya llevara unas horas ahí. No concordaba con la chica, no podía comparar aquel lugar, que si bien era lujoso enorme, con un castillo como aquel. ❝ Wyatt, ¿qué tal? ❞ Se presentó mientras ladeaba el rostro.
Caminaba por la cocina cuando de pronto pudo ver pegados en la pared unas decoraciones redonda y reflejantes, semejantes a aquellas cubre cámaras que ponían en las esquinas de los supermercados para asegurarse que los clientes no se robaran nada. Se inclinó un poco a esta y arregló su cabello al mismo tiempo que sonreía a su reflejo. ❝ Cuidado los objetos reflejados aquí son... ❞ Pausó, guiñó su ojo mientras tomaba su barbilla y prosiguió. ❝ Más apuestos de lo que aparentan. ❞ Finalizó con una risilla infantil, no consciente de si alguien le veía o oía.
zcttarovx:
No sabía que era eso, no sabía que hacía ahí ni para lo que servía, pero lo que sí sabía es que debía intentar algo porque se veía de lo más… interesante. Le palpó, le empujó y finalmente se tumbó sobre aquella figura, sin saber realmente lo que estaba haciendo. Se balanceó, cada vez un poco más fuerte, hasta que terminó dando una vuelta hacia atrás, golpeando con sus pies una mesa cercana y tirando un jarrón repleto de flores al suelo. Desorientada, y un tanto confundida, lo único que atino decir fue: — ¡YO NO HE SIDO! — A pesar de que las cámaras la estaban filmando, y que cualquier otra persona que hubiera pasado por el lugar la hubiera visto.
Estaba sentado en el sillón, abarcando este completamente, miraba a la gente que pasaba y saludaba a aquellos que conocía. Pronto, sus ojos se centraron en aquella pelirroja que con tan peculiar manera se recargaba en ese sillón de forma extraña. Una carcajada estalló de sus labios cuando la vio girarse y acto seguido golpear el florero. Con un salto se incorporó y se acercó a ella para ver si se encontraba bien, mirandola de arriba a abajo. ❝ No, si, yo no he visto nada y nadie ha visto nada tampoco. ❞ Sonrió y se inclino a esta. ❝ Sí... Hay que huir. ❞ Le dijo juguetón mirando el jarrón.
at-heyjude:
El viaje desde Londres había sido muy desgastante, y si aunque había viajado en primera clase, Jude aún así se sentía cansado. Cansado y con ganas de jugar un poco de PS4 pero al mismo tiempo tenía flojera de explorar la casa, de modo que prefirió recostarse en el sofá, esperando que alguien apareciera a su rescate. — ¿Ya encontraste la sala de juegos o solo vienes a molestar?
Caminó aprisa, casi trotando hasta que dio con la habitación donde su compañero estaba tirado. Sonrió de manera torcida y se acercó a él de forma rápida. ❝ Sí, mueve tú trasero. Está en el piso de abajo. ❞ Le dijo, no sin antes dar una palmada en su hombro, incitando.
queenamyw:
La castaña corrió emocionada hacia la primera persona que fue capaz de visualizar y con una gran sonrisa dibujándose sobre sus labios, le enseñó el curioso objeto que traía entre las manos. “¡Mira lo que encontré!” Exclamó presa de la emoción pues se le ocurrían un par de bromas que podía hacer con el altavoz. “Comenzaré a darle ordenes a todos, ahora tengo el poder.” Añadió a modo de broma mientras se disponía a utilizar su nuevo juguete. “Solo imagina: Pepito, pinta mis uñas, dame un masaje de pies y hazme de comer.”
Al escuchar aquellos gritos provenientes de esa conocida voz, no dudó en voltear para mirar la silueta de la pequeña morena saltar rápido hacia su persona. Una sonrisa apareció sin dudar en sus facciones. Miró entonces lo que sostenía y carcajeando la escuchó imaginando lo divertido que sería si llegaba gritandole a medio mundo en el oído con aquel artefacto. ❝ Déjame verlo. ❞ Le dijo y sin esperar permiso, tomó aquello en su posesión, lo miró un poco y se alejó unos cuantos pasos para prenderlo y ponerlo en sus labios. ❝ Si, ¿bueno?, ahora es mio, ¿de acuerdo?, bien, gracias. ❞ Pronunció de manera monótona para después sacarle la lengua y alzar sus cejas de manera presumida.
bravemelanie:
Y ahí iba la pequeña pelirosa, corriendo por las escaleras para buscar la tercera maleta pues no podía llevar las cuatro al mismo tiempo, además de que todas pesaban bastante; en ese momento sentía que había exagerado un poco pero prefería prevenir que lamentar luego al llegar a donde estaba su maleta divisó a una persona, dedicándole una pequeña sonrisa “¡Hola!” Saludó y sin más tomó la pesada maleta por el asa de la misma para empezar a arrastrarla hasta las escaleras, lista para llevarla a la habitación que suponía, compartía con muchas personas.
Ya pegado a aquellos amigos, conocidos suyos de la misma plataforma, estaban haciendo destrozos por todo el lugar y no pasó mucho para que al ver aquella maleta tan sola se la ingeniaran para lidiar con esta y para su mala suerte, el debía ser quien la tomara y escondiera. Con paso rígido y una sonrisa ladina en su rostro, se acercó a esta, más grande fue su sorpresa cuando escuchó aquel saludo por la parte de atrás, enseguida, supuso que era la dueña. ❝ Hola. ❞ Devolvió en una voz chillona y nerviosa mientras se pasaba su mano por la nuca. ❝ ¿Necesitas ayuda? ❞ Preguntó dubitativo mientras escuchaba a sus colegas huír envueltos en carcajadas.
craftwithalex:
Alex ya tenía un buen tiempo caminando por toda la casa, cada cosa que veía, ella se comportaba como toda una niña pequeña, como si nunca hubiese visto tal cosa tan cerca de ella. Al estar por mucho tiempo observando por toda la casona, al fin encontró algo que le llamo mucha la atención y era un candelabro que estaba puesto sobre la mesa de la cocina. Antes de intentar tocarlo, miro hacia varios lados procurando de que nadie la estuviese viendo y es cuando soltó una pequeña risa traviesa estirando su mano logrando tocando aquel objeto que estaba colgado en el techo. Haber tocado aquel objeto no fue buena idea, ya que al momento de intentar moverlo, se escucho un pequeño crujido lo que ocasiono que la ojiverde se asustara alejándose de la mesa, volviendo a dirigir su mirada hacia varios lados “¡Hey! Tu no digas nada, por favor, si se llega a caer, no fue mi culpa.” Junto ambas manos dando pequeños brinquitos tratando de convencer aquella persona “Por favor, por favor.” Dijo como toda niña pequeña.
Nadie le había revisado a la entrada y por su suerte, había contrabandeado unas gomitas dulces en forma de osos en sus bolsillos, comiendo de esas en su mano miraba a todos lados y sonreía a aquellas personas que había conocido en colaboraciones de videos. Al girar en la esquina de aquel pasillo, dio con el comedor y por su suerte, justo en ese momento la pelirrojo que divisaban sus ojos, había torcido aquel candelabro que no esperó para tronar. Al oirle, soltó una pequeña y traviesa carcajada. ❝ No, no puedes comprar mi silencio. ❞ Dramatizo mientras seguía comiendo las golosinas. ❝ Le diré al mundo entero. ❞ Alzó sus cejas y río de la misma manera en que ella lo hacía.
Raven estaba acostumbrada a los barrios con casas extravagantes, de enormes jardines a la entrada y pulcras piscinas en la parte trasera de éstas, pero decir que no se quedó estupefacta al ver aquella casona, la cual sería su nuevo hogar por quien sabe cuánto tiempo, sería una mentira bien grande. La muchacha, con estrafalarios cabellos coloridos, tan brillantes y azules como el mismo cielo que la recibía, se adentró a la casa en busca señales de vida. De inmediato, su asombro y curiosidad brotó como si hubieran encendido un interruptor en su interior; navegó el vestíbulo, se fijó en las vitrinas y dejó que su mente divagara en las posibles personas que convivirían con ella. Claro, ésta se perdió tanto dentro de aquel mar al cual llamaba mente, que la presencia nueva le pasó por alto.
Al llegar a aquel lugar suspiró un tanto, preparándose para adentrarse a aquel lugar, el miedo había cimbrado en sus adentros desde el momento en que había tenido que firmar aquel contrato que deslindaba responsabilidad al programa de cualquier cosa que le pudiera pasar, ¿a que mierda iba eso? Se alegró al darse cuenta después de pasear un poco por el lugar que era el primero, y dirigiéndose a la habitación de hombres, había saltado en todas las camas, decidiendo cual sería la suya, al final, eligió una de enmedio. Pronto y con celeridad empezó a dar vueltas por el lugar, maldiciendose por no haber comido nada antes. De un momento a otro, escuchó pasos por uno de los pasillos y casi corriendo se asomó por el umbral de la puerta. ❝ ¡Ey! ❞ Soltó en saludo, mostrando una reluciente sonrisa.
Ellie tenia arrepentimientos, no estaba segura sobre estar en aquel lugar pues había dejado todo atrás: un trabajo que le estaba dando un buen salario, sus mascotas, su departamento, su familia, todo. ¿Qué sería de ella sin todo aquello y en una casa llena de locos? Quizá su fin. Si, Eleanor estaba lista para su fin. — ¡Espera! — le gritó al que pensó que era chofer que la había dejado, pero la verdad es que al acercarse, su rostro no era nada similar al del peculiar viejito que amablemente la había dejado fuera de la casa. — Demonios, ¿Y ahora qué?
Tecleaba un poco en su móvil con enorme rapidez, no estaba seguro si le quitarían sus redes sociales, por lo que se encaminó a mandar tantos avisos pudiese acerca de su estancia en aquel lugar, incitando a sus seguidores a estar pendientes del programa y apoyarle si lo deseaban. Pronto, escuchó aquel grito a sus espaldas y con celeridad, se dio la vuelta. ❝ ¿Necesitas ayuda? ❞ Le inquirió con una sonrisa torcida, aguantando con fuerza una carcajada, pues aquel grito tan dramático, le había hecho demasiada gracia.
Laney era más emoción que persona. Al fin había llegado el día de esa nueva etapa en su vida y, aunque la idea de mudarse lejos de sus amigos por un tiempo le hacía un hueco en el corazón, comenzar algo nuevo, con nuevas personas del medio para conocer y nuevas experiencias, hacían que ese corazón ahuecado saltara en su pecho. Lo bueno es que pudo llegar unos días antes a la ciudad y comprarse esa motocicleta que tanto había deseado y que le era totalmente inservible para la mitad del tiempo que se quedaría en aquel lugar, también sabía que probablemente la guardarían lejos de ella para cumplir el motivo del programa en aquella temporada, pero a ella no le afectaba en lo más mínimo vivir sin lujos. Se movió ágil por las calles de Los Ángeles y, siguiendo indicaciones, en poco tiempo llegó a su destino. Con ganas de elegir ya una cama y conocer a sus compañeros, bajó de su moto y se quitó el casco. Sus maletas, que eran pocas y que habían estado bien amarradas a la moto en todo el trayecto, fueron desmontadas y cargadas con dificultad por la castaña hasta la puerta de entrada que, por cierto, se veía enorme en comparación a ella. Como pudo, entró a la casa y sus ojos se desorbitaron de inmediato. Aquello era mejor de lo que había imaginado “Maldición, esto es mejor que el palacio de Versalles y creí que jamás diría que algo era mejor que ese lugar” Dijo en un murmuro, más para ella misma que para otra persona.
Llevaba no demasiado rato en aquella casa, divirtiéndose un poco mientras hablaba de manera animada con algunos compañeros de plataforma y emocionandose cada que veía a alguien conocido, algunos de aquellos habían sido invitados a su canal o viceversa, no los conocía completamente pero les consideraba sus amigos, un pensamiento bastante hipócrita en su persona, cuando en verdad no se permitía el lujo de hacer una amistad demasiado largo o real con nadie más, quizás se debía a todas las cosas en común que compartía con aquellas personas. Pasando por la entrada se percato de la pequeña figura que entraba por el umbral y mirando de arriba a abajo aquella delicada figura sonrió apenas y se percató de la manera en que esta hablaba en voz alta a si misma, vociferó una risotada, imaginando que aquello de hablar a una cámara le había dado la confianza suficiente para hacer aquello. ❝ ¿Palacio de Versalles, ah? ❞ Cuestionó con ladina sonrisa. ❝ Y yo que pensé que yo vivía con lujos. ❞ Alzó su cuello en señal de bastante seguridad y miró apenas a la castaña.