Hasta el momento, la idea de aprender a conducir jamás se le había cruzado por la cabeza, quizás ahora empezaría a considerarlo para evitar otro episodio de ese tipo. — No, estaba allí.Señaló el lugar que previamente había abandonado tras la finalización del evento. Una vez que le fue entregado el celular, intentó marcar a alguno de sus hermanos pero los nervios le nublaban la mente, por lo que la propuesta ajena le vino como anillo al dedo. — ¿Podrías?Interrogó esperanzada. — Puedo pagarte. Agregó por si servía de incentivo. — En serio.
Solto un bostezo de manera involuntaria y paso el dorso de su mano por uno de sus ojos antes de asentir. “Ya, sube al maldito coche” Abrio la puerta para hacer enfasis a sus palabras. Se desconectaba rapidamente de la escena pero no le costaba tanto volver a concentrarse “Me lo pagaras con un favor después” No estaba interesado en el dinero, de hecho se sentiria avergonzado de ser tratado como una especie de taxista “Eso y quizá un trago en tu casa” Añade más animado y con rapidez ingreso en el lado del piloto, incertando la llave en la ranura adeucada para hacer sonar el motor.












