El domingo 29 de Junio fui invitada a la 7º Copa Canabica de Buenos Aires, cuando me entere que se iba a realizar mi respuesta fue Si Quiero! La excusa perfecta fue este trabajo de investigación J- La Copa canabica se realiza una vez por año en Buenos aires y se planea con la mas absoluta discreción ya que es un evento “ilegal”, por eso la difusión del evento es un boca en boca entre los cultivadores de todas partes del pais. El primer obstáculo fue conseguir las entradas, que a ultimo momento conseguí gracias a un contacto con los organizadores que son los desarrolladores de una revista de experiencias y cultivo de la marihuana.
Al principio imaginaba como iba a ser, con que gente me iba a encontrar, como se desarrollaría el día, etc., tenia muchas dudas y a la vez me había armado conciente o inconcientemente una idea de lo “instituido” de lo que debería ser una copa canabica.
El lugar del evento se mantiene en secreto hasta la noche anterior, cuando te lo informan por algún medio de comunicación que hayas dejado, antes de eso solo te informan que el evento se desarrolla desde las 10hs. hasta las 19:30hs en algún lugar de la ciudad de buenos aires.
El lugar del encuentro era un predio grande, una especie de galpón/gimnasio donde en el centro se ubicaban 10 mesas de cata cada una con diez jurados que se componen por los mismos cultivadores que participan y los ganadores del año anterior. Luego bordeando todo el espacio se ubicaron diferentes stands donde se podía encontrar todo lo necesario para comenzar y/o continuar cultivando. En uno de los costados había un buffet donde ofrecían diferentes tipos de comida, desde parilla, empanadas, y pizza hasta guiso de lentejas y otra opciones vegetarianas, para beber había licuados y varias líneas de bebidas enlatadas pero no bebidas alcohólicas, para saciar las ganas de dulce había postres canabicos o comunes como huafles, facturas, tortas o frutas, todo a precios razonables. Por otro lado, contaba también con un servicio medico como cualquier evento social en el caso de que alguien se descompensara o se sintiera mal.
Por fuera de este predio que era cerrado y donde constantemente se inhalaba el humo cannabico, había un espacio exterior al cual se podía acceder en caso de necesitar un poco de aire fresco. En el predio cerrado se habían colocado cinco mesas de metegol, un sapito, una pantalla gigante donde había prometido transmitir los partidos del mundial pero que nunca funciono, y en su reemplazo toda la tarde estuvo musicalizada por un dj que toco diferentes ritmos predominando el reggae sobre todo. También había dispuesto alrededor de las mesas de cata tribunas de dos pisos y, mas alejado diferentes living armados con puff y mesas ratonas.
La idea es que se reúnan los amantes del cultivo de cannabis y compitan a ver cual es la mejor flor de todas en una votación democrática entre todos ellos. Las categorías que se puntúan del 1 al 10 son: - impresión visual, - aroma, -sabor, - potencia, y - efecto, pero a su vez se dividen según sean cultivas en interior o exterior. Más tarde las flores ganadoras se presentan en la revista puntuadas también del 1 al 10 según las siguientes categorías: - supresor de ansiedad, - supresor del dolor, - percepción auditiva, - control motriz, - control visual, - aumento del buen humor, - aumento del apetito, - aumento de la libido, - imaginación/creatividad, y – relax físico.
Los organizadores acercaban a las mesas las muestras para catar, presentando el cogollo entero tal cual fue entregado por el cultivador para ser así evaluado por los demás competidores. Lo primero que se analiza es el aspecto visual que incluye el manicurazo, la cantidad de tricoma visible a simple vista y su color, muchos utilizaban una lupa similar a la que los joyeros utilizan para mirar los diamantes. Luego se analiza la textura en tanto su nivel de humedad y densidad, y por ultimo su aroma. El paso siguiente era armar la flor y fumarla para evaluar su sabor, y su psicoactividad.
Una vez finalizada la cata, llegaba lo mejor para los invitados las mesas se acercaban a la gente y ofrecían lo que ellos había catado, así además de las muestras que te ofrecían en los stands tenias muestras de las posibles ganadoras, obviamente no era posible probar todas las muestras, pero todos eran muy generosos en la entrega de las mismas. La idea era que se socializara lo más posible y que todos pudieran disfrutar de la variedad de las muestras. Por otro lado había un stand de vaporizadores donde también te invitaban a vaporizarte, esta es otra opción para consumir el cannabis que según nos explicaron te permite inhalar los psicoactivos del cannabis sin genera la combustión de los cogollos durante el consumo.
Lo que mas me sorprendió gratamente es que había alrededor de 300 personas de diferente edad, sexo, seguramente religión, estrato social, etc. al contrario de mi preconcepto había por lo menos un esteriotipo de cada uno de los que existen en la sociedad. Si bien había una mayoría abrumadora de hombre, pude ver tanto en las mesas catando como recorriendo el predio, una muestra de nuestra sociedad, desde un hombre de avanzada edad, hasta una madre con su hijo adolescente, “motoqueros”, “lesbianas”, “gays”, “oficinistas”, “barra brava”, “chicas/os bien”, “abuelas”, “hippies”, “rastas”, “nerds”, “cumbieros”, “villeros”, y muchas variedades mas, en fin simples seres humanos cada uno con sus particularidades, todos reunidos pacífica y alegremente alrededor de una planta. Todos nos reuníamos en las tribunas o en los livings a fumar, comer, tomar mate, se socializaba información sobre cultivos, se bailaba, se jugaba, y se volvía a fumar.
Esto me muestra una vez mas que el cannabis esta ahí, acá, allá , es una institución por mas de que quieran negarla solo porque la ley lo prohíbe pese a que no exista una sola muerte por sobredosis de cannabis, y pese a que nuestra constitución indica: “ Art. 19 – Las acciones privadas de los hombres que de ningún modo ofendan al orden y a la moral pública, ni perjudique a un tercero, están sólo reservadas a Dios, y exentas de la autoridad de los magistrados. Ningún habitante de la Nación será obligado a hacer lo que no manda la ley, ni privado de lo que ella no prohíbe.”