Encontré oportuno pensar que desde la (desde mi punto de vista) invisibilidad sobre “la marihuana”, su uso y consumo, paralelamente se encuentran acciones “instituidas” y visibles en aquellos que podríamos considerar como “fumadores cotidianos” (quienes manifiestan fumar religiosamente todos los días).
Si pensamos en los tan conocidos: “uno y al laburo”; “uno y a dormir”; “uno y arranco”; etc. ¿Por qué seguir pensando a la marihuana con cierta connotación de carga negativa, claro, sobre el fantasma de... “la droga”?. Es decir, si este tipo de prácticas se encuentran en la cotidianeidad y aparentemente no atentan contra la integridad física de quien la produce ni terceros: ¿por qué está cargada de tantos fantasmas?
Abunda información sobre el tema en cuestión, así también como los prejuicios.
¿Por qué, por ejemplo, tomar bajo receta vallium para dormir seria socialmente “mas” aceptado que fumarse uno?
Me inquieta descubrir donde radica el “tabú” del faso, a quien le conviene y demás; pero como considero que tal cosa trascendería este trabajo, me limite a realizar ciertas preguntas dentro del establecimiento donde trabajo a fin de intentar realizar ciertas “reflexiones” a posteriori.
El espacio es un banco ubicado en la ciudad de buenos aires, y luego de conversar con alrededor el 60% de los empleados las conclusiones son las siguientes:
Más del 50% consume cotidianamente fármacos para dormir o para disminuir el “stress” que el banco produce en ellos.
Más del 80% manifiesta no haber fumado marihuana en su vida
El 100% considera que fumar marihuana es necesariamente “malo”.
Reflexionando luego sobre la información adquirida, pensé sobre el carácter “natural” que tiene para mis compañeros el uso de este tipo de fármacos en su vida cotidiana, y a la vez sobre la visión que tienen sobre el faso, del faso como algo “malo” que necesariamente conduciría a senderos más oscuros y hostiles como… la merca!!!
Me resulta increíble la cantidad de prejuicios que tienen sobre el porro. No los culpo, entiendo que a nivel social general es asi; y en esta línea no me sorprende que el consumo de drogas legales sea totalmente “natural” e incuestionable para ellxs. Y que el faso, a diferencia, sea cuestionable in se por su carácter ilegal, del cual decantan todas aquellas ideas y opiniones del amigo carretón: “sentido común”.
Pienso que al igual que en mi trabajo, la situación puede elevarse a un marco más “macro”; pero el recorte en el que me ubiqué y por el nivel de implicación que tengo en el lugar, mi reflexión final fue: a más de uno de acá adentro le vendría muy bien fumarse uno cada tanto (en este sentido la moción podría elevarse a niveles “más macro”).