—Mi mamá me advirtió sobre no hablar con extraños y no aceptar dulces de viejos, pero nunca me advirtió sobre los chinos —imitó su acción, rodando los ojos divertida.— Dale aunque… tendrás que elegir entre patinaje de hielo o un bar gay, o una cafetería, aunque la última opción es menos emocionante —murmuró, viendo los locales que se hayaban enfrente de los dos.—
— Bueno, tu mamá se olvido de advertirte sobre lo más importante de todo, todos saben que los chinos son lo más poco confiable del mundo. — Le dijo sincero, arqueando sus cejas luego de tal frase. — Una pista de patinaje sobre hielo puede ser, un bar gay jamás, y una cafetería tiene poca adrenalina así que vamos para hielo bae.















