Mis demonios se manifiestan en mi carácter, no los sé controlar, simplemente no puedo atarlos. No deseo lastimar a quienes me aman, ni a mi misma, pero muchas veces pierdo la batalla. Siempre creí que la guerra era con el mundo externo, pero hoy sé que no y que las sombras que me habitan son un ancla que me sujeta a la densidad más oscura. Si no logro vencerlas voy a caer más profundo, más sola y no deseo ese destino para mi. Merezco todo lo bueno del mundo por derecho divino, yo puedo.


















