Cuéntanos sobre ti. ¿Cómo te llamas? ¿De dónde vienes? ¿Qué edad tienes?
Me llamo Josephine Johnson, tengo veinte años y nací en un barrio marginado de Nashville, Tennessee.
No la tuve. Mi padre abandonó a mi madre en cuanto ella dio a luz y tres años después ya vivíamos en casa de un tipo algo viejo y demasiado violento. Recuerdo que mi madre solía decirme por las noches, luego de cantarme una nana, que pronto saldríamos de allí e iríamos a vivir con la abuela. Pero yo no entendía, pues ella había aceptado casarse con él, y ¿no se supone que cuando dos personas contraen matrimonio es porque se aman? Sin embargo, cuatro años después ella falleció debido a un cáncer de mama que no sabía que tenía, y con siete años me encontré sola, viviendo con alguien a quien odiaba. Mi padrastro me obligó a dejar la escuela y me mandó a pedir dinero a la calle. Si no le traía el dinero que me pedía, me golpeaba hasta hacerme sangrar. Pero las cosas empeoraron cuando cumplí doce años. Era medianoche y yo volvía a casa con unas cuantas monedas que esperaba me evitaran la pesadilla de ser golpeada. Entré a casa haciendo el menor ruido posible y allí estaba él, sentado junto a la mesa con una botella de whisky sobre el regazo. No quise despertarlo, pero él se removió en el asiento y acabó por despertarse. Estaba muy borracho. Lo siguiente que recuerdo es que la botella cayó al suelo y se rompió, y que él se acercó a mí, me tomó del cabello, y me llevó a su habitación.
Una semana después logré escaparme. Deambulé por la ciudad durante una semana, comiendo basura y durmiendo en los bancos de las plazas. Había perdido toda esperanza cuando una anciana me encontró y me llevó a su casa. Me costó mucho confiar en ella, por supuesto, pero ella no hacía más que cuidarme. Su casa era muy pequeña y por ello debía dormir en el sofá, pero no me importaba, ya que era mucho mejor que vivir bajo el mismo techo que aquel tipo que me había arrebatado mi inocencia. Aumenté algo de peso gracias a los tres platos de comida que recibía a diario, y pronto comencé a verme como una chica saludable. Incluso pude volver a la escuela, aunque tuve que tomar muchas tutorías para ponerme al día. Sé que no puedo volver al pasado y vivir la infancia que todo niño merece tener, pero me siento en paz ahora que sé que existe alguien en el mundo que vela por mí.
Háblanos sobre tu enfermedad. ¿Qué tienes? ¿Cómo te lo detectaron?
Sufro de cáncer de mama y me lo detectaron a los dieciséis años. Según el doctor, es probable que tenga un largo historial de esta enfermedad en mis antecesoras femeninas, siendo las más cercanas mi madre y posiblemente mi abuela, aunque no podemos estar seguros de esta última ya que nunca la conocí.
Desde entonces he hecho quimioterapia, aunque acabé por dejarla hace dos años porque no soportaba perder mi cabello. Sé que muchos dicen que la decisión que tomé es infantil, pero no me importa, pues encontré otra manera de luchar contra el cáncer: teniendo fe en Dios. Hace poco tiempo descubrí que mi nombre significa, en hebreo, “Dios aumentará”, y que mi apellido tiene un significado aún mayor, “Mi hijo es un Don de Dios”. No creo que esto sea una casualidad, pero si lo es, es una muy bonita.
¿Por qué estás en el grupo de apoyo? ¿Qué te parece? ¿Te gusta?
Mi doctor me lo recomendó, y debo decir que le estoy agradecida. El grupo cuenta con personas que sufren enfermedades crónicas variadas y todos son completamente distintos entre sí. Me gusta mucho poder compartir mi experiencia con los demás, y espero que todos podamos salir adelante.
Josephine lleva una semana en el grupo de apoyo, se parece a Jessica Lowndes y está ocupada.