Ella simplemente te trae la felicidad de la cual tú te privas, cielito —suspiró pesadamente, esbozando una pequeña sonrisa ante su palpable nerviosismo— Fui la primera en enterarme de que ella sentía algo por ti, la primera en saber acerca de su relación horas después de que se formó, y obviamente seré la primera en enterarme si le rompiste su corazón. Si pasa lo último, te prometo que no vivirás para contarlo —palmeó levemente su espalda, asintiendo repetidas veces— Tengo donde facilitarme otro jarrón de fertilidad, sabes.
Yo no me privo de la felicidad. Estoy privado de serotonina, lo cual me hace infeliz, pero no es a propósito. Si vendiesen inyecciones de serotonina yo me las pondría, pero verás, la vida es difícil. --puso los ojos en blanco-- ¿Que harás? ¿Me golpearás? No quiero ser ofensivo, pero no puedes lastimarme. Caleb tampoco lo haría, ni siquiera si tuviera sexo contigo, así que deberás contratar a un sicario o algo. --frunció el ceño-- ¿Acabas de llamarme jarrón de fertilidad? Yo soy más que esperma, preciosa.













