el brillo en mirada se instala apenas le escucha, así como el alza de comisuras, similar a la de un infante emocionada. ‘ hm. no sabía que no eras una persona madrugadora ~ ’ pronuncia a modo de juego, dejando que la risita escape de sus labios apenas le siente cerca. de no ser por que tienen planes dentro de un par de horas más propondría quedarse en cama todo el día, pues posibilidad resulta idílica cuando parece que habitación sirve como refugio de todo mal. nada importa cuando encuentran en esas paredes, entre la calidez de sábanas. ‘ bueno, podemos quedarnos aquí un rato más. ’ es sencillo ceder, por que ella también busca tenerle cerca el más tiempo posible. diestra entonces busca dejar pequeñas caricias entre hebras. ‘ ¿dormiste bien? ’ quiere saber, ante el fugaz miedo que nace de saber que dylan es la primer persona con la que comparte sus noches y mañanas. ‘ mh. no me vendrían mal unos panqueques con chocolate. ’ asiente, emoción colándose entre palabras ante la simple idea. ‘ ¿sabes qué tampoco me vendría mal? ’ busca entonces facciones contrarias, dejando que diestra busque mejilla para acercarle antes de dejar un nuevo beso sobre sus labios.
‘ es … una virtud con la que no cuento ’ dedica, pero bien le resulta aquello vergonzoso, habiendo de esconderse de nueva cuenta en pecho ajeno, disfrutando del calor que emana como si fuese una gran fuente de vida. con su pequeño triunfo, los párpados caen de nueva cuenta, acomodándose con la tela del otro pijama, abrazándola con la fuerza justa para asegurar que se mantendría a su lado. en las mañanas, esos momentos de lucidez media, es fácil mostrar afecto sin la vergüenza frecuente que la asola. asiente leve ante la cuestión del sueño, habiendo de salir de su escondite al fin, para observar las otras facciones, aún si mantenía párpados entrecerrados. ‘ yo … yo puedo prepararlo ’ alcanza a decir, considerándolo lo mínimo, en un leve gesto con su novia con el que anhela poder hacerla sentir tan especial como lo es a sus ojos. es entonces que el beso la pilla de improvisto, colándose entre una suave sonrisa que no puede ocultar, y que no se aparta, ni si quiera, cuando la separación renace. como si se hubiese despertado de repente, se irgue apenas, lo suficiente para colocar el codo en el colchón como soporte, y llevar la palma en libertad a las otras hebras, deslizándose por estas con suavidad. las propias, por supuesto y en contraste, habían de estar hechas un verdadero desastre. ‘ no te vas a creer lo que soñé ’ empieza, asintiendo con algo de energía, queriendo que los recuerdos llegasen antes de que se esfumasen. ‘ soñé que regaliz y yebin se casaban … asistíamos a su boda y — también estaba daon y otras personas … ’ cuenta, pues su subconsciente se había encargado de hacer todo un evento del matrimonio entre las mascotas. ‘ ¿te imaginas? ’ apunta con algo de gracia, aunque su historia le resulta enternecedora. ‘ tú llevabas un vestido muy … lindo ’ le cuenta, destapádola con cuidado para comenzar a delinear la forma de la prenda por encima de pijama ajeno. un vestido con tirantes, pero corto, y así traza a mitad del otro muslo. ‘ debía ser en verano …. ’ o quizá, porque anhela que el sol llegue, y aparte toda sensación extraña que ese invierno había traído consigo. ‘ ¿tú cómo dormiste? ’