Bien, primero que nada, no tenía idea de cómo comenzar este documento, ya que mis ideas suelen dispersarse más de lo necesario cada vez que me emociono. Sin embargo, me he dado a la tarea de escribirlo sin importar nada, así que aquí voy:
Para comenzar, ¿qué es un yandere? Los yanderes son personajes ficticios que dieron su origen en Japón, son un arquetipo en el anime y manga, cuyo nombre literal quiere decir "loco de amor". Y aunque actualmente se ha convertido en un estereotipo que tomó de base la personalidad de Yuno Gasai del anime Nirai Nikki, lo cierto es que los yanderes tienen comportamientos muy variados que no necesariamente deben terminar en asesinato, aunque pueden ser facilmente empujados hasta ese extremo debido a sus desórdenes mentales, lo cual les ha ayudado a ser fácilmente diferenciadas de entre otros arquetipos también famosos.
Los ejemplos más identificables de yanderes (aparte de la ya mencionada) son Misa Amane de Death Note. Kotonoha de School Days. Mion Sonozaki de Higurashi No Naku Koro Ni. Satou Matsuzaka de Happy Sugar Life. O incluso Toko Fukawa de Danganronpa. Por supuesto, existen muchas más, pero han pasado desapercibidas debido a la simplificación que las comunidades de anime les han dado. Y si las yanderes femeninas han sufrido dicho destino, los yanderes masculinos no sólo han sido opacados sino que también recluidos a un menor alcance en comparación, incluyendo ser confundidos con otros tipos de "deres" en los harems invertidos.
Sin embargo, lo que une a todos los yanderes es una misma motivación: el amor.
Y con esto aclarado, vayamos al tema que trajo la creación de este artículo. ¿De qué manera los yanderes podrían percibir el sexo?
A lo largo de los años, los yanderes se mueven por el ámbito adolescente japonés, cuyas situaciones varían dentro de sus historias homonimas. Pero regularmente mantienen una naturaleza más inocente. En dicho caso, se han dado muy pocas oportunidades para conocer la verdadera perspectiva de un yandere sobre la sexualidad, pues apenas muestran reales intenciones a pesar de la imagen que el espectador puede llegar a interpretar.
Todos sabemos que lo que más resalta en un yandere es su fragilidad mental, lo que arraiga en una profunda obsesión y posesión por el objeto de su afecto. Del mismo modo, suele ser volatil con sus emociones cuando han logrado fastidiarlo. Y considerando estos aspectos, es evidente que la mínima acción de su ser amado le afectará profundamente, así que no es descabellado imaginar hasta dónde sería capaz de llegar un yandere por complacer sexualmente a la persona que se dice amar. Los límites que cruzaría serían demenciales con tal de encontrar la manera de proyectar su idea del amor en los gestos más cotidianos; esos que para una persona cuerda serían insignificantes. Un yandere, por el contrario, se obsecionaría con dominar cada detalle con tal de mantener a su amado entre sus garras.
Imaginemos la situación de un yandere que ha encontrado en la pornografía un pensamiento distorcionado sobre lo que es amar a alguien. Comienza a consumir videos de manera indiscriminada, clasificando los fetiches que le han resultado interesantes de los que rechaza, entonces llega a este punto en el que desea poder experimentar dichas sensaciones con una pareja. Y cuando por fin cree encontrar el amor y comienza a involucrarse con dicha persona, no puede parar de pensar en el momento que podrá aplicar todo su "conocimiento". Cada movimiento o gesto de su persona amada lo encuentra extremadamente sensual. Da igual que sólo esté hablando o parpadeando, el yandere creerá que es una invitación para tener sexo.
A partir de aquí dependerá del autocontrol que posea el yandere, pues sí es del tipo que sabe tener paciencia, no cederá ante los bestiales impulsos que lo invitan actuar y esperará que su pareja lo sugiera primero. Si por el contrario, el yandere no sabe controlarse, tomará cualquier oportunidad para entregarse a su lujuria y violará a su pareja, quebrándola en el proceso al tratar de infundirle que lo que hace es amor verdadero, que aquella es su forma de demostrarle cuánto le ama. Procederá aplicar las practicas sexuales mas aberrantes con tal de alcanzar el éxtasis.
El yandere que ha podido contenerse es recompensado tarde o temprano, obteniendo una cita formal para llevar a cabo el acto. Sin embargo, ha estado aguantando tanto con el ansia de la anticipación enloqueciendo su cabeza que, en el momento que descubre el sexo no es como la pornografía le ha hecho creer, lo deprime abismalmente. La impotencia de saber que por semejante atrocidad ha esperado tanto, lo destrozaría y culparía a su pareja de no haberle advertido que el sexo era así de mundado y aburrido. Desfojaría toda su frustración en su pareja, convirtiendo aquel momento especial en una pesadilla donde la amenaza de mejorarlo la proxima vez es una sentencia de muerte, que dependerá de la víctima para mejorar o empeorar el humor del desilucionado yandere, pues al final toda la presión conducirá a la inminente desgracia.
En el caso de que el yandere hubiese eyaculado antes de lo que esperaba, en ambas circunstancias procedería de la misma manera, aunque con una intensidad mayor ya que buscaría desesperadamente la manera de cubrir su vergüenza, desempeñando la carta de la victimización para que su ser amado asuma toda la culpa por voluntad propia tarde o temprano.
Si el sexo ha estado en el límite de lo aceptable (porque el yandere continuará decepcionado sin importar nada gracias a su naturaleza obsesiva), mentirá a su pareja y cada sesión seguirá buscando qué es lo que le falta para encontrar el explosivo placer que ha visualizado, haciendo uso de juguetes o llevando a cabo el acto en lugares cada vez más peligrosos y denigrantes para su pareja, quien a este punto estará muy asustada porque el yandere no parece estar satisfecho nunca. Y de nuevo, la frustración por no sentir que están "haciendo el amor", hará que el yandere por fin pierda los estribos y concluirá que el sexo no vale nada, que todo lo que han hecho ha sido una perdida de tiempo, así que elije creer que violar el cuerpo agonizante de su pareja es lo que necesita para lograr el verdadero placer. E incluso si no resulta, todavía podría intentar la necrofilia, lo que finalmente le dará la chispa que había estado buscando.
Como habrán notado, mi intención con este escrito es exponer el potencial sexual de los yanderes que no se ha llegado a profundizar mucho fuera de los pocos Visual Novel que han intentado plasmar a estos personajes en momentos parecidos.
Ya que a pesar del tinte sexoso en obras como "Your Boyfriend" y "Blood Soup", los fetiches presentados no llegan más lejos de ser un detalle sin gran importancia, ni tampoco realizan una exploración más psicológica en los yanderes. Y Otomes como "Diabolik Lovers" están más enfocados en contarte la historia de los personajes con suaves momentos eróticos, pero no en un estudio más caótico de lo que puede hacerle el sexo a un yandere que siempre está en busca de esparcir su definición de amor.
Por lo que si he conseguido interesarte, te invito a que sigas leyendo mis ideas al respecto.
El segundo escenario pertenece a un yandere cuya experiencia con el sexo es como el de cualquier persona normal, lo disfruta o lo aburre dependiendo de la situación y la persona con quien se ha acostado. Pero si algo sabemos de los yanderes es que, cuando se ha encontrado con la persona que cree amar más que a nada, es inevitable que busque la manera de hacer del sexo su mejor actuación porque complacer es una forma de mostrar amor. Sin embargo, aquí es donde ocurre el quiebre. Ya que al considerar a su pareja especial, el tener sexo como cualquiera lo haría, el yandere lo consideraría algo inaceptable y necesita hacerlo resaltar sobre cualquier otra experiencia que hubiese tenido su pareja antes de llegar con él/ella.
Dicho dilema mantendrá al yandere en constante investigación, cavando en el pasado de su pareja para eliminar cualquier competencia, repitiendo y mejorando cualquier sexo que su víctima hubiese vivido para reemplazar esos recuerdos y apoderarse completamente de ellos. Y lo repetirá tanto que comenzarán haber sospechas mientras el yandere seguirá buscando que nunca nadie toque lo que ya considera suyo.
Porque tengamos en cuenta también que los yanderes valoran la exclusividad más que la vida, por lo tanto son los especímenes más fieles que podrías encontrar. Y aunque esto también convierte a la víctima en receptor de toda la oscuridad del yandere, demuestra un nivel de compromiso bestial. Y en el sexo el yandere enloquecería de inseguridad cuando viera a su pareja insatisfecha por lo que hacen en la cama, incluso si sólo es él/ella quien cree que es así. Y así el ciclo de locura se repetiría hasta que el yandere descubriera que la mejor forma de "hacer el amor" es canibalizar por completo a su pareja mientras sostienen relaciones sexuales.
El tercer escenario lo protagonizará un yandere absolutamente desinteresado en el sexo. Ha tenido sus debidas experiencias pero no le verá lo extraordinario. Así que al conocer a su pareja y saber que posee estas necesidades sexuales como cualquier otra persona, existen dos reacciones posibles: "romper lazos" (lo que en lenguaje yandere significa asesinar a la persona) o se esfuerza por darle lo que quiere.
El yandere que ha decidido que vale la pena el esfuerzo, intentará complacer a su pareja, se asegurará de investigar y aprender los gustos sexuales de esta antes del acto, al punto que la víctima creerá que es el amante perfecto. También a pesar de las dificultades que llegue a tener para lograr una erección o cualquier otro contratiempo, trabajará como ningún otro. Y cuando el momento se termine y vea su pareja feliz, creerá que su amor la ha alcanzado. Sin embargo, tener intimidad una vez abre posibilidades de repetirse muchas otras veces, lo que lentamente acabará hastiando al yandere que ve la sexualidad como una mancha en el gran amor que tiene por su víctima. Comenzará a buscar "parejas sexuales" para su amado(a) e intentará forzarlo(a) acostarse con dichas personas frente a él/ella ya que, en su cabeza, debe vigilar que no intenten encariñarse porque ese terreno le pertenece a él/ella como "el dueño original". Si la víctima se niega seguirle el juego, el yandere procederá asesinar a la tercera persona que ha involucrado delante suyo para traumatizarle de por vida y entonces le "persuadirá" para que tome un voto de castidad en obra y pensamiento, eliminando para siempre todo impulso sexual de sus vidas.
Si la víctima acepta la retorcida propuesta del yandere, las condiciones para continuar con dicho acuerdo serán profundamente estrictos, pues el yandere no tolerará que quiera tener a dicha pareja sexual más de dos veces porque no quiere sentirse amenazado con perder al objeto de su afecto. Por ello la víctima estará obligada a decidir el plazo de vida de las demás víctimas que el yandere escoja cada vez que sus bajos instintos le traicionen, pues a este punto este sabrá identificar cuándo hay frustración sexual al tener bien controlado todo sobre la vida de su pareja. Y también es posible que el yandere use el chantaje para hacer que su pareja asesine con sus propias manos a la persona que le dió placer momentáneo.
El siguiente escenario es para un yandere que no se atreve a dar el paso a la sexualidad. Los yanderes no siempre son temerarios, así que pensé en el caso de uno que ama tanto que no puede permitir que cualquier acontecimiento "importante" ocurra espontáneamente ni mucho menos pase por casualidad. Tal como estará obsesionado con que el primer beso sea especial y dentro del escenario adecuado, será lo mismo para su idea de "hacer el amor". Por más que el objeto de su afecto trate de convencerlo que algo especial puede ser incluso rutinario, el yandere se negará hacer nada sin trabajar exhaustivamente en preparar la situación. Es normal que los planes sean interrumpidos por cualquier detalle y esto haría que el yandere volviera a frustrarse y comenzaría a sentir que ningún momento es bueno, incluso si siempre lo es.
Si la víctima del yandere se atreviera a tomar la iniciativa en un momento como este, dicho yandere no tardaría ni un minuto en estallar, liberando todas sus emociones negativas acumuladas contra el objeto de su amor, iniciando por insultos cada vez más hirientes hasta que la locura se hace presente y lograse aterrarle, aunque luego trataría de calmar a su traumatizada víctima con palabras de amor absolutas, prometiendo compensarle por el mal rato.
Pero si por el contrario, la víctima decidiera esperar por que su yandere tomase la iniciativa, la situación podía irse por dos caminos. Si el yandere lograse preparar la ocasión perfecta, al principio se mostraría satisfecho de que todo el proceso para llegar al sexo fuera el adecuado, pero sería a partir de aquí que su estado de animo se tambalearía. Pues en su obsesión por aquello que considera "especial", no habría lugar para errores. Y si el yandere fuese virgen, cualquier signo de incomodidad atacaría directo a su ego, lo que provocaría que su volatil temperamento se alterara al punto de abandonar la intimidad y proponiendo a su víctima intentarlo de nuevo en otro momento. A partir de aquí se desarrollaría un círculo vicioso porque el yandere nunca estaría cómodo y nada lo persuadiría de dejar las cosas fluir, así pues tomaría la decisión más extremista posible: hacer sentir a su victima culpable de nuevo y la obligaría a planear "la situación perfecta" como él/ella ha intentado desde un inicio. Sin embargo, eso jamás se cumplirá ya que el yandere jamás estaría feliz con lo que su víctima eligiera.
Al final el sexo terminaría siendo tan descuidado que el yandere eligiría hacerle daño a su interés amoroso a propósito durante el acto, y a partir de aquí iniciaría el infierno ya que se dedicaría a romper todo atisbo de dignidad que su víctima hubiese tenido y se aseguraría de que sufriera hasta empujarla al suicidio.
En caso de que el yandere no fuera virgen, aún así estaría sujeto a su obsesión, pues no aceptaría que el sexo fuera común y corriente. Y si por algún motivo su pareja se mostrase incómoda o insatisfecha, esto lo rompería de todos modos porque prometería mejorarlo la próxima ocasión y la siguiente, y así sucesivamente. Pero eso resultaría imposible en su estado mental, porque se ha hecho a la idea de que su víctima desprecia el sexo consigo, lo que lo atormentaría al punto de acosar a su víctima 24/7. Por eso, cuando comience a sentir que es evitado, tomará la terrible decisión de asesinar a su victima, descuartizarla y deshacerse de esta en el mar o enterrarle bajo tierra, dando fin a su propio martirio.
Veamos ahora el caso de un yandere que tiene un trauma severo con la sexualidad. Aquí el motivo podría variar, lo que dependiendo haría la situación compleja.
Si el yandere fue víctima de una violación, no toleraría que el objeto de su afecto lo tocara de ninguna manera que sugiriese lujuria, pues no querría ver a su ser amado como un espejismo de la persona que lo ha herido; sufriría ataques que traumatizarían a su víctima, así que saber que esta misma siente deseo sexual por él/ella, haría al yandere entrar en un severo dilema cada vez que se encontraran a punto de cruzar esa línea. No sería sencillo convencer a este yandere de superar su trauma y cada desliz causaría que intentara asesinar a su pareja, comparándola con el monstruo que lo lastimó en su tiempo.
Si el yandere encontrara el sexo repulsivo por alguna infidelidad pasada, el yandere se aseguraría de recordarle a su víctima que el menor rastro de traición evocará terribles consecuencias. Y esto sería igual de delicado ya que (como sabemos) los yanderes ven la mínima interacción o muestra de amabilidad por parte de otros hacia su pareja como un peligro latente, así que terminaría buscando aislar a su víctima de modo que pueda asegurarse que nunca nadie se lo arrebatase ni le intentara dejar por alguien más.
Si el yandere encontrase el sexo como algo sucio por su particular sentido de la pureza (lo que incluiría el tema del amor) definitivamente se negaría a "ensuciar" al objeto de su afecto de dicho estilo. Este tipo de yandere no podría ni pensar en poner sus manos sobre su víctima de esta forma, en su lugar buscaría conservar la "inocencia" de sus interacciones. El curso a desarrollar en este escenario dependería de si el yandere en cuestión es hipócrita o realmente es fiel a su ideal de pureza, porque entonces él/ella podría estar obsecionado con acaparar para sí mismo toda la "suciedad del mundo" a cambio de que su víctima se mantenga inmaculada. Si el yandere en cuestion pensara lo contrario, entonces se pondría intenso tratando de proteger su amor de toda esa inmundicia. Y en ambos casos estaría profundamente desiluacionado al momento de enterarse que el objeto de su afecto en realidad ya había sido "contaminado" desde antes que se conocieran.
Y con esto concluiré este breve análisis.
Estoy segura que habrá muchos más escenarios que pude haberme olvidado incluír en mi afán de terminar este escrito. Así que invito a cualquiera que me lea a compartir sus ideas al respecto, ya que hay mucho potencial en el género que como comunidad podriamos explotar, profundizando en las mentes perturbadas de estos encantadores personajes como poco se han permitido los medios y romper por fin con la monotomía (y los mismos aburridos rumbos escritos) que ha arrastrado el mundo yandere en recientes generaciones.