Desafortunado soñador
Las cortinas de mi ventana están sucias.
Estoy vagando otra vez en la manzana cerca de mi casa.
No sé qué pasó con tus alegrías.
Dejaste en el olvido aquellas cosas que conocías cada día más de mí en esas tardes lluviosas, sin razón alguna.
Sueños que se esparcieron en la pesada bruma de tus olvidados pinos.
Decías: “¿Qué estás haciendo?”
Hacías preguntas que sólo tú podrías responder.
Veo las aves volar debajo de las nubes grises, con sus plumas empapadas en agua.
Sigo aquí, caminando por el mismo camino que nos llevó al C, sobre las colinas en aquellos pinos escondidos.
Las calles están deterioradas, esas mismas que una vez juntos caminamos.
¿Qué has hecho con tus sueños, esos que eran puros?
Soy consciente de que todo está mal y que la lluvia no deja de caer.
Son esas sombrías tardes donde el sol agónico se despide en su deceso.
Has esperado mucho a mi regreso.
¿A dónde fue el niño que soñaba con estar lejos, aquel que no era igual al del árbol de nance?
Soy aquel que vino desde muy lejos sin querer y que dio a parar aquí.
¿Qué pasó en tus aulas, que eran tan grises y tristes, que reflejaban sus carencias en todas sus paredes, más parecidas a unas frías jaulas?
Viajé en sueños de otros, buscando una vida de ensueños.
Ella, desorientada, que en algún momento encontró su puerto.
¡Mírame! No soy el mismo que caminó por tus pasillos y que en tus escaleras se entretiene.
Soy ahora este desafortunado soñador, caminando bajo una incesante lluvia que nunca se detiene.
「Este es el primer escrito perteneciente a un poemario que nombré "Días Grises de Invierno", el primero de 14.」












