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Que delatanan nuestras emociones?
Todos hemos oído alguna vez comentarios del tipo: “Soy una persona lógica, sé dejar las emociones a un lado y analizar las situaciones objetivamente”. A Joseph LeDoux, uno de los más prestigiosos neurocientíficos actuales, le parecería muy gracioso. Esta afirmación lleva implícito el considerar la razón y la emoción como dos entidades totalmente separadas que se pueden activar o desactivar a voluntad. Algo muy lejos de la realidad. Ambas están más separadas en nuestra mente teórica que en nuestro tangible cerebro. La interacción entre la parte encargada de las emociones (amígdala) y la zona responsable del pensamiento racional (córtex) es constante, y las vías que los unen, complejísimas. Además existen más vías de la amígdala hacia el córtex que a la inversa, así que las emociones lo tienen muy fácil para influir en nuestros pensamientos. La razón lo tiene más complicado para manejar al “corazón”. A Antonio Damasio, otro gran neurocientífico, también le produciría hilaridad. Él ha demostrado que si se seccionan las vías que van de la amígdala (emociones) al córtex (razón), aunque la persona mantenga la inteligencia lógica intacta, sus decisiones suelen ser erróneas. Nuestro cerebro necesita al corazón para pensar.
Estos sentimientos no solo son imprescindibles para tomar decisiones, planificar, reflexionar, sino que cumplen una función clave para activar al organismo y para relacionarnos con los demás. Han ido surgiendo a lo largo de la evolución con ciertas finalidades. Son una parte esencial de nuestro software. Ser humano significa sentirlas. Obviedad que a veces olvidamos. Al ver a alguien triste, rabioso, ansioso, casi como un acto reflejo vamos a calmarlo, como si quisiéramos desactivar esa emoción. Sin embargo, la alarma solo se nos debería disparar cuando alguno de esos sentimientos se instala permanentemente dentro. Entonces sí que debemos dedicarnos a descubrir qué nos está pasando.
El día que yo nací, mi madre parió dos gemelos: yo y mi miedo”
Thomas Hobbes
Estamos en un Boeing 747, las sacudidas del avión nos convierten en monigotes golpeados. El piloto anuncia un aterrizaje forzoso. Todos estamos aterrados. En este caso, nuestro miedo dice poco de nosotros, es algo casi instintivo y nada singular. Nos encontramos en una reunión cuatro empleados con el jefe; este realiza un comentario sobre el equipo. Uno siente rabia, el otro se siente culpable, el tercero experimenta vergüenza y el cuarto entristece de repente. Aquí sí que nuestra emoción nos puede dar muchas pistas sobre nosotros. Entre la situación y lo que ha provocado en nosotros ha pasado algo; a veces puede ser algo consciente, un pensamiento que ha cruzado nuestro cerebro. Otras veces, las rutas son más inconscientes, el jefe pronuncia la frase y, como si hubiera apretado un resorte, sentimos algo. Ese resorte es alguna creencia inconsciente que está allí sin que nos demos cuenta de ella. Leer nuestras emociones nos ayuda a descubrir esas creencias.
Vamos a centrarnos en algunas de las más estudiadas: enfado, miedo, culpa, vergüenza y tristeza. Cada una de ellas se activa apretando un botón diferente. En nuestro cerebro se encuentran esos cinco botones. La sensibilidad de cada uno de ellos varía entre las personas. ¿Qué interruptor tenemos más sensible?
Ver y sentir
PELÍCULAS
Todas las películas están impregnadas de emociones.
Aquí algunas de ellas:
‘Shame’
Steve McQueen
‘Rabia’
Sebastián Cordero
‘Quédate a mi lado’
Chris Columbus
‘Caballos salvajes’
Marcelo Piñeyro
Enfado. Esta emoción se pone en marcha ante la ofensa entendida como un agravio o ataque hacia nuestra persona o nuestros allegados. En la época de nuestros ancestros, los que se enfadaban tenían más probabilidad de sobrevivir que los que no. Somos hijos de los que se enfadaron, por eso conservamos esa sensación. En nuestros días, esa agresividad ha perdido, en muchas situaciones, el sentido. Gritar o pegar no suelen ser buenas estrategias para afrontar lo que vivimos como una ofensa. Las personas que se enfadan constantemente son las que lo interpretan todo como un ataque. Tienen la tecla de la ofensa muy sensible y cualquier situación puede activar esa rabia. En el caso de que sea el enfado lo que más nos caracteriza, deberíamos preguntarnos por qué lo interpretamos todo como un ataque. ¿Quizá nos sentimos inseguros de nuestro comportamiento? ¿Quizá nos valoramos poco? ¿Quizá partimos de que a la mayoría de las personas les gusta atacar?…
Miedo. La percepción de peligro es lo que lo activa. En los días de nuestros abuelos cavernícolas, el miedo se ponía en marcha ante un animal peligroso, por ejemplo. Esa secreción de adrenalina desencadenaba una serie de cambios fisiológicos para preparar el cuerpo para atacar o huir. El corazón latía más rápido para que la sangre llegara con mayor celeridad a la musculatura, la sudoración aumentaba para refrigerar, las pupilas se dilataban para captar mejor la fiera que teníamos delante… Está claro que venimos de los miedosos. Los valientes, los que no experimentaron estas reacciones, murieron comidos por el depredador. Hoy día, en muchas circunstancias, estas reacciones pierden el sentido. ¿Para qué sirve sudar cuando contestamos un examen? Ese miedo ancestral que llevamos en nuestras células explica por qué algunas veces parece que nos va la vida ante trajines cotidianos. ¡Los problemas con el jefe, la pareja, los hijos… los vivimos como si fueran un león a punto de comernos! Cuando alguien experimenta miedo, con frecuencia es porque lo vive todo como amenazante. Si es ese nuestro caso, deberíamos identificar el porqué. A veces se debe a que creemos que no tenemos suficientes recursos o habilidades para afrontar la situación; otras, a que cargamos todo con una elevada importancia, puede que veamos el mundo como un lugar extremadamente hostil…
No todas son iguales
El análisis de estas páginas es útil en el caso de que tengamos alguna emoción encapsulada. Respecto al resto, a las emociones que vienen y van y que nos convierten en hermosamente humanos, lo mejor es tratarlas como huéspedes tal y como nos sugiere Rumi:
“Ser un humano es como estar en una casa de huéspedes. / Cada mañana una nueva llegada. / Una alegría, una depresión, una maldad, / algunas percepciones momentáneas, que aparecen como visitantes inesperados. / Dales la bienvenida y atiéndelos a todos ellos. / ¡Incluso si llega un grupo de lamentos / que barren violentamente tu casa y la vacían de muebles! / Aun así, haz los debidos honores a cada invitado. / Quizás te esté enseñando algo para tu regocijo. / El pensamiento oscuro, la vergüenza, la malicia, / sal a buscarlos a la puerta riendo, e invítalos a entrar. / Estate agradecido a quien quiera que venga, / porque cada uno ha sido enviado como un guía del más allá” (La casa de huéspedes).
Culpa. La culpa aparece cuando hemos trasgredido alguna norma, si no hemos actuado como creemos que hubiéramos tenido que hacerlo. ¿Por qué apareció la culpa cuando todavía vivíamos en las cuevas? Pues porque sin ella no hubiéramos podido funcionar bien como tribu. Las “normas” optimizan el rendimiento grupal. Por tanto, un sentimiento negativo al transgredirlas impedía o disminuía la probabilidad de que ese comportamiento (que no favorecía al grupo) se volviera a repetir. Ese sentimiento hoy lo conservamos aumentado. La presión social. La imposición de nuestra tribu es enorme. Si al mirarnos vemos que es la culpa el sentimiento que más nos acompaña, es sin duda porque damos una extrema importancia a todas las normas sociales. Tanta que dejan de ser sociales y pasan a ser personales. Autoexigencias. La sociedad empieza por domesticarnos, pero acabamos autodomesticándonos. Detectar que lo que vivimos como normas impuestas son en el fondo autoexigencias es uno de los pasos más gigantescos que podemos dar para superar la culpa.
Vergüenza. La vergüenza la sentimos cuando creemos que hemos fracasado, que no hemos actuado de la forma ideal. La persona que siente vergüenza es la que carga con una gran mochila de ideales. Ideales sobre cuál debe ser el peso, la forma de vestir, el coche, el comportamiento en actos sociales… Si somos de los que experimentamos esta emoción frecuentemente, convendría analizar esos paradigmas y bajarlos de allá arriba. El mejor antídoto es la aceptación de la realidad tal cual es. Los ideales, si son demasiado altos, lo único que provocan es frustración y vergüenza.
Tristeza. La tristeza se presenta al valorar lo que nos pasa como una pérdida. Cuando estamos tristes, nuestras energías disminuyen, paramos, vamos más lentos, nos cobijamos, no queremos relacionarnos, nos retraemos. El hecho de parar y no actuar sin más ayuda a la reflexión, a entender, a procesar lo que nos ha pasado. La tristeza, como el resto de las emociones, fue útil y lo sigue siendo, pero, como siempre, no en todas las circunstancias y no cuando se vuelve sentimiento permanente. Si la pena es nuestra compañera constante, debemos preguntarnos por qué valoramos lo que nos sucede como una pérdida. ¿Es una pérdida o simplemente un cambio natural en el río de la vida?
Charles Dickens sigue diciendo la verdad
Algunas personas mueren y otras sólo desaparecen. El novelista Charles Dickens, por ejemplo, dejó este mundo en 1870 pero sigue estando aquí. Y no sólo porque obras suyas como David Copperfield, Cuento de navidad, Oliver Twist o Historia de dos ciudades, entre otras muchas, sean clásicos imprescindibles en cualquier biblioteca que intente ser tomada en serio, sino también porque la mayoría de sus temas característicos, como la lucha de clases, la explotación infantil o la ineficacia de la Justicia, siguen de actualidad y porque sus personajes continúan entre nosotros, con nombres diferentes pero con los mismos problemas. ¿O es que no podrían estar dentro de Oliver Twist, junto a los niños callejeros que la protagonizan, esos otros niños reales que hoy son abandonados en las calles de Grecia por sus familias, con la esperanza de que alguien los alimente? ¿No nos recuerdan los convictos de La pequeña Dorrit, presos en la cárcel de Marshalsea, a orillas del río Támesis, por no poder pagar sus deudas, a los desahuciados que aquí y ahora, en la España del siglo XXI, arrojan a la miseria los bancos cuando ya no pueden pagar la hipoteca salvaje que tenían con ellos? ¿No nos hacen pensar muchos de los métodos y teorías del neoliberalismo a los del usurero Scrooge en Cuento de navidad o a los del avaro Uriah Heep en David Copperfield? Dickens fue uno de los abanderados del realismo, junto a Balzac, Tolstoi, Stendhal o Benito Pérez Galdós, y un escritor social que denuncia en sus libros las desigualdades que se producían en la Inglaterra victoriana y especialmente el modo en que se explotaba a los trabajadores para conseguir la industrialización del país. Su contemporáneo Carlos Marx dijo de él que “en sus libros se proclamaban más verdades que en todos los discursos de los políticos y los moralistas de su época juntos”. Y sin ninguna duda, el autor de Grandes esperanzas es la mejor prueba de que Balzac estaba en lo cierto cuando dijo que las buenas novelas son la historia privada de los países. Hoy se cumplen 200 años de su nacimiento y nuestro mundo, por desgracia, se parece en demasiadas cosas al suyo. Para comprenderlo, no hay más que leer el principio deHistoria de dos ciudades: “Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos; la edad de la sabiduría, y también de la locura; la época de las creencias y de la incredulidad; la era de la luz y de las tinieblas; la primavera de la esperanza y el invierno de la desesperación”.
En Tiempos difíciles, Dickens critica ácidamente las lamentables condiciones de vida de los obreros ingleses y la desproporcionada distancia que había entre su existencia y la de los ricos del país. Hoy, en plena crisis, con la Bolsa en números rojos, los impuestos por las nubes y los sueldos por los suelos; con los gobiernos de Europa intentando llenar con dinero público el pozo sin fondo del sistema financiero y las cifras del paro creciendo en nuestro país hasta el borde del abismo, es muy posible que el lector se asombre al ver cómo esa novela publicada en 1854 describe la actualidad. ¿O acaso el desequilibrio entre las miserables casas de los proletarios que dibuja Dickens, frías, oscuras y casi sin muebles, y las lujosas mansiones de los capitalistas, que consideran a sus empleados simples bestias de carga, no es comparable al que hay entre los salarios de los mileuristas y los sueldos astronómicos que se ponen a sí mismos los directivos de los bancos, hoy en día? La única diferencia entre aquellos privilegiados y éstos es que entonces se llamaban utilitaristas y hoy se llaman neoliberales, y que unos citaban a Stuart Mill y otros a Milton Friedman, pero nada más.
Es muy posible que el lector se asombre al ver cómo Tiempos difíciles describe la actualidad
Cuando Dickens retrata en Los papeles póstumos del club Pickwick,David Copperfiel o La pequeña Dorrita unos seres sin escapatoria y de la familia de los pícaros españoles, elLazarillo de Tormes, Rinconete y Cortadillo o El buscón, sabía de qué hablaba, porque él mismo había sufrido en su infancia los latigazos de la miseria, cuando su padre estuvo tres meses encerrado en la prisión de Marshalsea, por una deuda con un panadero que hoy equivaldría a 3,50 euros y que hizo que él fuese enviado a trabajar en una infernal fábrica de betún. Su batalla contra la injusticia ya anticipaba el fracaso de un sistema que se basara en la explotación, aunque sus advertencias a los poderosos fuesen voces en el desierto: “¡Oh, economistas utilitarios -escribe-, comisarios de realidades, elegantes incrédulos… si seguís llenando de pobres vuestra sociedad y no cultiváis en ellos la esperanza, cuando hayáis conseguido arrancar de sus almas todo idealismo y ellos se encuentren a solas con su vida desnuda, la realidad se convertirá en un lobo y os devorará”. Se equivocó, y no hace falta más que volver una vez más los ojos hacia la Grecia de hoy, verá que los dos extremos siguen en su sitio: las televisiones hablan de niños que a media mañana se desmayan en los colegios a causa del hambre y los diarios dicen que mientras el país solicitaba un rescate de la Unión Europea, sus potentados se llevaban a Suiza más de 200.000 millones de euros. En el fondo, y como demuestran de forma brutal las colas ante las oficinas del INEM y en los comedores de beneficencia de nuestras ciudades, las novelas de Charles Dickens son una constatación de hasta qué punto el capitalismo ha fracasado en su búsqueda del famoso Estado del bienestar.
Otra de las obsesiones de Dickens es la lentitud, ineptitud y en ocasiones impureza del sistema judicial, que tiene su mejor expresión enCasa desolada, donde se refleja la mezcla de incompetencia y prepotencia de una Corte de la Cancillería que a algunos les podrá hacer pensar en ciertos magistrados y causas de nuestra Audiencia Nacional y nuestro Tribunal Supremo. O en Oliver Twist, donde se puede ver la forma en que la Ley es cuidadosa con los fuertes y abusiva con los débiles por el modo en que el juez Fang insulta y castiga con desproporción a su desventurado protagonista. O, una vez más, enTiempos difíciles, donde el escritor se burla de la incompetencia del sistema y de su invento más perverso, la burocracia, un laberinto sin salida simbolizado en un supuesto Departamento del Circunloquio cuya función es “hacer lo que sea necesario para que no se pueda hacer nada”. En un país como España, donde sólo el 27% de los ciudadanos opina que los medios que el Estado destina para garantizar la defensa jurídica son suficientes y la gran mayoría piensa que funciona mal, está anticuada y es ininteligible, los libros de Dickens siguen contando la verdad: nuestro mundo no ha sabido mantenerse a flote porque no ha sabido ser ni solidario, ni ecuánime, ni flexible, y al final se ha quedado sin respuestas.
En junio de 1865, Dickens viajaba en un tren que sufrió un accidente terrible cuando cruzaba un puente en obras. Los siete vagones que precedían al suyo, se despeñaron por un precipicio, y él pasó horas atendiendo a los heridos hasta que llegaron las ambulancias y pudo ocuparse de regresar a su asiento y recuperar el manuscrito, aún sin acabar, de su penúltima novela, Nuestro común amigo. No hay que tener una gran imaginación para ver en esa escena una metáfora de esta Europa que hoy descarrila poco a poco, primero Grecia, luego Irlanda, después Portugal… Tal vez el derrumbe se detenga a tiempo, y los que nos conducen a la catástrofe recuperen el sentido común igual que lo hizo el tacaño señor Scrooge en Un cuento de navidad, que al ver el negro porvenir que le anunciaban los espíritus del Pasado, el Presente y el Futuro, donde podía verse una tumba con su nombre y sin ninguna flor encima, supo cambiar a tiempo y convertirse en un hombre generoso. Es una parábola que, hoy más que nunca, merece la pena no olvidar.
aprovechar las oportunidades es facil
gran verso!!!!
Por qué tarareas canciones que te chocan?
Bueno quizá sea momento de preguntarte si de verdad no te gustan...
A todos nos ha pasado y es muy molesto, intentas hacer algo, lo que sea, pero simplemente no puedes sacar de tu cabeza esa melodía tan chocosa. Ante la pregunta de por qué tarareas canciones que te chocan,psicólogos de la Universidad Western Washington encontraron la respuesta y más que una molestia, resulta que en realidad puede que esas canciones te gustan y por eso se quedan en tu mente. Con canciones de artistas pop como Lady Gaga, los científicos demostraron que las personas que conocen y les gustan ciertas canciones se vuelven más intrusivas que las canciones que no les gustan e incluso pueden desatar migrañas.
Si una canción continuó jugando en la cabeza de alguien inmediatamente después de escucharla, es probable que la canción vuelva como una canción intrusiva dentro de las siguientes 24 horas”, concluyeron los psicólogos en su estudio publicado en la revista Applied Cognitive Psychology.
La investigación dirigida por la psicóloga Ira Hyman encontró que podemos recordar los fragmentos de las canciones por factores ambientales tales como escuchar las palabras que nos recuerdan la letra de la canción que escuchamos recientemente. Como cuando se te queda la canción de un comercial de televisión o la que acabas de escuchar en el camión aunque sea un pedazo.
Además los momentos en los que más regresan estas canciones es cuando hay baja actividad cognitiva como al caminar, pero también “la sobrecarga de los sistemas cognitivos con actividades desafiantes aumentan la frecuencia de una canción intrusiva”
Hyman encontró que nuestra mente tiende a divagar tanto cuando estamos comprometidos en tareas de forma sencilla y automática, que cuando estamos estresados, realizando trabajos difíciles o leyendo pasajes difíciles.
Entre menor sea el éxito de nuestro cerebro para entender completamente la tarea en cuestión, más divagará nuestra mente y será invadida por canciones intrusas u otros pensamientos intrusivos. Como toda paradoja, si logras concentrarte podrías expulsar esa cancioncita de tu cabeza.
A veces, la mente actúa como un disco rayado - repetitivamente tocando la misma canción una y otra vez. Tener una canción pegada en la cabeza es un pensamiento intrusivo comúnmente experimentado”, dijo Hyman al diario inglés Daily Mail.
Para llegar a estas conclusiones los investigadores realizaron una serie de estudios de canciones intrusivas entre 300 personas, en el que también encontraron que las que se tararean con más frecuencia son las canciones que gustan, “esto contradice el mito de que las canciones desagradables son las que comúnmente se pegan a la cabeza” Si quieres leer un extracto del estudio: “Going Gaga: Investigatin, creating and manipulating the song stuck in my head” entra a Wiley Online Library.
Feliz cumpleaños Lennon John
Dile adiós a la insoportable cruda
Tras varios estudios descubrieron que el refresco de lima limón podría curar la resaca.
Despiertas con la boca seca, sientes que la cabeza te explota y tienes náuseas, seguro estás sufriendo las consecuencias de la noche anterior: lainsoportable cruda. Afortunadamente un grupo de investigadores chinos parecen haber encontrado una cura para este horroroso malestar. Tras varios análisis y estudios, los científicos de la Universidad Sun yat-Sen, en Guangzhou, encontraron que el antídoto para la cruda está en las bebidas carbonatadas, especialmente en el refresco de lima-limón. La clave para llegar a este hallazgo se basó en comprender cómo asimila nuestro cuerpo el alcohol. Primero el hígado metaboliza el etanol y lo convierte en acetaldeído mediante una enzima denominada deshidrogenasa, y a su vez lo convierte en acetato mediante la aldehído deshidrogenasa, así lo explica el comunicado. Mientras que el acetato es inofensivo, e incluso responsable de algunos de los efectos benéficos del consumo de alcohol, el aldehído está detrás de los síntomás más familiares y molestos de la resaca: dolor de cabeza, náusea y hasta vómitos.
Descubrieron que algunos tés de hierbas hacían más lento el proceso metabólico, y en consecuencia, empeoraban la resaca.
Sin embargo, otras bebidas aceleraban la acción de la enzima y reducían la exposición al aldehído, dicho en otras palabras disminuían la sensación de resaca. La bebida ganadora en este peculiar estudio resultó ser la bebida comercial Sprite como calmante ante los efectos de la cruda. Los efectos del consumo excesivo de alcohol son bien conocidos. En el corto plazo , el alcohol conduce a sentirse borracho seguido de una resaca, sin embargo quienes consumen alcohol en exceso pueden desarrollar enfermedad hepática, enfermedad cardíaca , accidente cerebrovascular y cáncer. Los resultados fueron publicados a través de la Royal Society of Chemistry, a través de la revistaFood and Function.
El actor Bryan Cranston, conocido por protagonizar la exitosa serie Breaking Bad, ya está listo para debutar en Brodway con la obra All The Way.
El autor de la puesta en escena, Robert Schenkkan, divulgó que el actor de Malcolm in the middle interpretará al ex presidente de los Estados Unidos, Lyndon B. Johnson, quien sustituyó a John F. Kennedy tras ser asesinado.
Cranston puso fin a la etapa en la que interpretó a un profesor de química enfermo de cáncer y posteriormente convertido en criminal en Breaking Bad, a finales de septiembre.
ES VERDAD QUE CUANDO NOS PERDEMOS CAMINAMOS EN CIRCULOS
Sí, lo es. Cuando no tenemos ninguna clase de señal que nos ayude a orientarnos como una niebla espesa o una tormenta de nieve, aunque creamos que vamos en línea recta, siempre estamos caminando en círculos.
En 2009, el instituto Max Planck quiso sacarnos de la duda. Dejó a unos voluntarios en un desierto al sur de Túnez y a otros en un espeso bosque de Alemania. Un GPS seguía sus movimientos. Si veían la Luna o el Sol, no tenían problemas en avanzar en línea recta, pero cuando estos se ocultaban… reinaba el caos y volvían a andar en círculos. Se vendó los ojos a un tercer grupo y el resultado fue aún más evidente. La investigación demostró que el ser humano carece de un sentido de la orientación innato si se le priva de puntos de referencia.
12 MITOS SOBRE DORMIR Y EL SUEÑO
Dormir es una de las necesidades básicas de todo ser humano. Sin embargo, aunque se conoce su importancia, no se sabe a ciencia cierta por qué dormimos y para qué. Pero, seguramente has escuchado que si sufresinsomnio debes contar ovejas, leer un poco o ver la tele, ¿qué tan cierto es?
Por eso te vamos a revelar los 12 mitos acerca del sueño que publicó Jacqueline Howard en The Huffington Post descubre si son verdad o no.
Todos necesitamos ocho horas de sueño: No, lo que te sirve a ti puede no funcionarle a alguien más, no todos dormimos las mismas horas
La cantidad de sueño que una persona necesita está pre determinada genéticamente. Algunas personas necesitan más, otras necesitan menos”, dice el profesor Michael Decker de la Universidad del Estado de Georgia y vocero de la Academia Americana de la Medicina del Sueño.
2. Dormir más es mejor: Tampoco, aunque no lo creas dormir demasiado, más de 10 horas, perjudica tu salud, asegura Michael A. Grandner psiquiatra y miembro del programa sobre conducta del sueño dirigido por la Universidad de Pennsylvania.
3. Recuperas las horas que no dormiste el fin de semana:Compensar la perdida del sueño durmiendo los fines de semana no es tan fácil. Al parecer esto tiene repercusiones a largo plazo.
El problema [con el ponerse al día con el sueño] es que se piensa que no hay una consecuencia de no dormir lo suficiente durante toda la semana. Hay consecuencias incluso con una noche de no dormir lo suficiente", indica el Dr. Robert Oexman, director del Instituto Dormir para Vivir (Sleep to Live Institute). Además, este es un circulo vicioso porque al dormir durante todo el día e irte de fiesta los fines de semana, tendrás problemas para conciliar el sueño el domingo por la noche y no habrás dormido las horas necesarias, otra vez.
4. Si no puedes dormir, sólo recuéstate: Acostarte en la cama, sin poder dormir, mirando el reloj, es una de las peores cosas que puedes hacer, dicen los expertos.
Recostarse en la cama y pensar el por qué no podemos dormir aumenta la ansiedad y hacer más difícil conciliar el sueño", afirmo Decker.
Además, si nos quedamos mucho tiempo en la cama, nuestro cerebro asociará la cama con estar despierto. Tal vez, levantarte y realizar otra actividad por un rato puede ser la clave. El cambio de ambiente puede reducir el estrés, pero recuerda que no debe ser algo , vuelve a la cama y trata de dormir, aconseja .
5. Ver televisión es una excelente forma de relajarte: Hecho: Existe una gran diferencia entre “relajante” y “distractor”. Cuando te relajas, tu ritmo cardiaco y tu respiración se reducen, tus músculos se destensan y tu mente se aclara, y nada de esto sucede cuando miras TV.
La televisión en las noches no está ahí para hacerte dormir, sino para venderte cosas”, . Además la luz azul que produce el aparato televisor, engaña al cerebro diciéndole que es hora de despertarse y estar alerta. Por lo tanto, los expertos recomiendan que todos los aparatos electrónicos sean desconectados por lo menos con una hora de anticipación.
Leer un libro, en cambio, te ayudará a relajarte y a dormir; más no un e-book, las tabletas tienen el mismo efecto que las pantallas de los televisores.
6. Roncar es molesto pero no dañino: Aunque parece que sólo le causa molestias al compañero de habitación, los ronquidos son peligrosos para la salud. Con el tiempo, las vibraciones de los tejidos blandos de las vías respiratorias pueden causar inflamación. A medida que la hinchazón se expande, se hace cada vez más difícil el paso de oxígeno suficiente. Cuando no se está recibiendo suficiente oxígeno, el cerebro activa a las personas para que se despierten, dice Grandner.
La mayoría de las personas que roncan o tienen apnea del sueño se vuelven a dormir casi inmediatamente. Sin embargo, algunos expertos suponen despertarse y dormirse a cada rato causa estrés en el cuerpo, especialmente el corazón. Esto podría explicar por qué tanto los ronquidos y la apnea del sueño se han relacionado con un mayor riesgo cardíaco.
7. El alcohol te ayudará a dormir: Puede ayudar a que te sientas somnoliento, pero es seriamente perjudicial a la hora de querer cerrar los ojos por la noche. A medida que su cuerpo procesa el alcohol, este comienza a actuar como estimulante, dando como resultado un sueño más superficial y menos reparador por la noche, y es que elalcohol no siempre es relajante.
Los bebedores también son más propensos a despertar en la mitad de la noche y tener dificultades para volverse a dormir.
El alcohol es muy perjudicial para la continuidad del sueño y conduce a un sueño fragmentado y una mala calidad", afirmó Decker.
8. Tomar café por la tarde no afectará tu sueño: No, la cafeína tiene sorprendentemente una larga vida dentro del cuerpo, por lo que todavía hay alrededor de la mitad de la cantidad original de cafeína ingerida en la sangre cerca de 12 horas más tarde, dice Oexman.
En la mayoría de los casos, cuando llega la hora de dormir, simplemente no se siente preparado para ello. No se siente el temblor de la cafeína, pero eres menos capaz de relajarte", dice Grandner. "
Incluso el café el medio día puede causarte problemas para dormir, especialmente si eres sensible a la cafeína, así que evita tomar café o té en la cena.
9. Tu recámara debe ser acogedora y tu cama calientita: Aunque estamos acostumbrados a dormir con cientos de cobijas, un ambiente más frío es más propicio para un buen descanso. Debido a que hay cambios específicos en la temperatura corporal a la hora de dormir, cualquier cosa que aumente la temperatura interna dificulta el sueño, afirma Grandner.
Si estás teniendo problemas para dormir intenta encender el aire acondicionado o abrir una ventana.
10. Tomar una siesta te causará problemas en la noche: Investigaciones sugieren que las personas que duermen siestas mejoran su memoria, su sentido de alerta y su desempeño. Asegúrate de que tu siesta no sea en un horario cercano a tu hora de dormir y que además, no dure más de 30 minutos.
Para quienes tienen dificultades para conciliar el sueño, se despiertan varias veces durante la noche o se despiertan demasiado temprano, es prudente omitir la siesta, asegura Oexman.
11. Hacer ejercicio por la noche te mantendrá despierto: No necesariamente. Esta idea proviene probablemente de estudios hechos en personas que realizan ejercicios intensos cerca de la hora de dormir. Grander asegura que si no tienes otro horario para ir al gimnasio, no omitas tu entrenamiento, sino que trates de realizar un esfuerzo menor, no demasiado riguroso y que tengas el suficiente tiempo de enfriarte antes de irte a la cama.
Por su parte, Oexman dice que si ya tienes problemas a la hora de dormir, el cambio en la temperatura corporal que causa el ejercicio podría ser perjudicial. Él aconseja que el ejercicio se realice tres o cuatro horas antes de dormir para evitar complicaciones.
12. No hay problema si duermes con tu mascota: Tus amigos peludos no son los mejores compañeros en la cama. Los ronroneos, los ladridos o los ronquidos de tus mascotas pueden ser un factor distractor.
Firma Tweeter vive una gloria inesperada en bolsa por confusión con Twitter
Tweeter, una empresa en crisis que nada tiene que ver con Twitter pero que gracias al parecido de sus nombres capitalizó el interés despertado por la próxima salida a bolsa de la red social. http://cro.mx/ZOb