Hace años, recuerdo estar conversando o siendo solo espectadora de una conversación que involucraba a mi papá. En algún momento de esta, el gira a mi y me dice con un tono burlón y cínico: ay mija, es que tú crees que todos pueden llegar a ser bueno. No, la gente, nadie, es bueno.
Hoy, sigo luchando contra esa frase, contra ese hombre para que su pesimismo, su pensar, su epigenetica y su ser que está dentro de lo más inconsciente y profundo en mi no gané. Hoy recordé eso, mientras se burlaba de mi y decía que otra persona que mucho mejor persona que yo. En el momento no me dolió, pero empecé a ver su cara, su semblante, su tono, su ser semi presente, y me entristeció, que han perdido está este “adulto” dentro de sí mismo? Que no ve ni reconoce a su hija? Que cree poder definirme y tener poder sobre mi? Que cree ser sabio y sereno? Me di cuenta y recordé lo triste que me hace sentir su verdadera escénica, y lo innecesario que es en mi vida, por un largo tiempo lo había olvidado, y pensé, que dentro de todo lo malo que llevamos, que lleva, lo bueno gana. Pero en realidad ni lo uno ni lo otro. Se necesita de ambos para ser. Pero podemos decidir qué gana, que lado se condecorará sobre nuestras acciones, palabras y esencia.
Lo que me da miedo es mirarlo a él muy reflejado en mi.














