“Lo tomaré como un reto.” Sostuvo su rostro entre sus manos y le sonrió con dulzura, una dulzura tan fabricada como cada una de sus mentiras. Elián debía ser cuidadoso, Jiyun se tomaba esas promesas a pecho. Para cuando mencionó el nombre de este ‘señor’, el resto de la conversación pasó a segundo plano. ¿Dónde lo había escuchado antes? La joven fijó su mirada en un punto muerto y entornó los ojos, concentrada, humo salía de sus orejas. “Ese nombre…” musitó. “Me suena familiar—oh. ¡Ya sé! Ese era el CEO involucrado en el escándalo de mi mamá. Leí ese artículo hace mucho tiempo, así que no podía recordarlo.” Luego de su grandioso descubrimiento, continuó la conversación como si fuese muy poca cosa. “Curioso, ¿no?”
Aquel gesto hizo que Eliàn sonriera siendo infectado por su dulzura. No podía evitarlo, era como un niño, ese tipo de acciones lo contagiaban con facilidad. Era un chico ingenuo que si no fuera por que la mayoría del tiempo andaba con su mejor amigo o con sus manejador, seguramente siempre estaría metido en problemas. “¿Qué...?” Esperó a las siguientes palabras de la muchacha con curiosidad, pues era su padre de quién hablaban. “¿Qué? Bromeas, cierto...?” Preguntó, una pizca de diversión en su voz ante tal información. El chico pensaba que tal vez su compañera simplemente bromeaba. “Es demasiada coincidencia ¿no crees?”











