"Así se nos va la vida, entre excusas y miedos. En hacer las cosas que son fáciles a pesar de que no sean las que nos hacen felices." Eso te repetía cada vez que me decías por teléfono que no iba a funcionar, que estábamos muy lejos y que estas cosas nunca salían bien. Te enseñe que las ganas siempre pueden a los miedos, y que la distancia es una excusa para los cobardes y que a tu lado no tenia miedo. Que lo único que no quería era quedarme con las ganas de intentarlo.
Siempre hay excusas, para todo. Y que lo contrario a las excusas y el miedo, son las ganas. Y el miedo es el culpable de que nos perdamos historias increíbles.
La vida no es tan larga como para dejar pasar historias porque nos asustan, porque no nos lo ponen fácil, porque no estamos cerca. ¿Cuánto crees que dura la vida? ¿Cuántas cosas has perdido por el miedo a intentarlo y perder? ¿Cuántas veces has pensado que quizá podías intentarlo y ganar?
Después de tantos trenes, tantos aviones, tantas esperas. Después de no escuchar a los cobardes, de pasar de los que dicen que "las relaciones a distancia nunca funcionan", ignorar los "sois muy jóvenes para tener una relación a distancia, os vais a perder la vida". A pesar del miedo, de los kilómetros que nos separan, he aprendido que las ganas siempre pueden a los peros y que nadie nos va a quitar las ganas de intentarlo, de querer, de querernos.

















