Autor: Guillermo Arriaga / Páginas: 157 / Precio: $150
Esta novela es corta, pero muy sustanciosa. Cuenta la historia de Ramón, un chavito que se encuentra el cadáver de Adela, una muchacha nueva en el pueblo y desconocida para casi todos. A partir de ahí, el pueblo se empieza a enterar y empiezan las mentiras, las suposiciones y los malentendidos que dejan a Ramón en el centro de la acción y como el responsable de actuar ante la muerte de su supuesta novia.
Una cosa increíble de esta novela, y que demuestra que apenas en su segundo libro Arriaga ya tenía muy dominado el arte de la narración, es que conforme avanza te revela suficiente información como para seguir picado pero no tanta como para arruinarte la sorpresa. Su ritmo me parece perfecto y su estructura, muy inteligente.
Otra cosa que me gustó mucho es que antes de escribir hizo su tarea. Esto es clarísimo en la forma en que describe a la gente de una región muy específica de Tamaulipas, en cómo habla de su forma de vestir de actuar y de hablar. Sus descripciones son precisas y muy sensoriales: no dice que hace calor, te lo hace imaginar.
Y lo que me atrapó más de este libro es la exploración que hace de la naturaleza humana a través de sus personajes. Son gente simple y campirana, pero a través de sus enredos podemos ver al mexicano que se compromete fácilmente a una mentira, al que azuza a la violencia por diversión, al que agacha la cabeza y se deja atropellar por las consecuencias. Vale la pena leerlo un poquito más lento de lo que se antoja y sumergirse a fondo en las emociones de los personajes.










