Rojo, rosáceo, salmón, blanco. Su cuerpo flotaba pálido y frágil sobre billones de gotas de agua y un pequeño cúmulo de ellas coloreadas de rojo.
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@esplindemelpomene
Rojo, rosáceo, salmón, blanco. Su cuerpo flotaba pálido y frágil sobre billones de gotas de agua y un pequeño cúmulo de ellas coloreadas de rojo.
Where once Poe walked. HOWARD PHILLIPS LOVECRAFT (1890-1937) WHERE ONCE POE WALKED. Eternal brood the shadows on this ground, Dreaming of centuries that have gone before;
Oda a unas manos de mujer. Se han sofocado manos en el mar, Vislubrando el fondo, Arrancando las gotas, Una A una.
Mirando me. Tenerte bajo mi piel Ser consciente de: Una gacela y un tigre También pueden amarse Pelearse…
Oda a un folio en blanco. Ruborízame el ombligo con esa impoluta palidez tuya, centelleo lunar, Que esta noche vilipendiaré tus cuatro aristas, y tu liviandad.
Llorarle a alguien. Tengo cartas vacías que se llenan con las pestañas que me voy arrancando, los mechones de pelo rojo que, indomables, caen de un trabajoso recogido y se rizan al ras del suelo, frente a mi frente, frente a mi cuello.
Negro carboncillo robado. Si preguntan, algún día, Por mis universos favoritos, Mis estrellas predilectas, La constelación que a mi vida da sentido,
Nuca abajo dirección cadera o más allá.
Nuca abajo dirección cadera o más allá.
No me quedan palabras.
Lo siento; bancarrota.
GAME OVER.
Subió el precio de las palabras y ahora ando en deuda con todos los diccionarios. Pedí excesivos hipónimos y sus hiperónimos se me arrojaron al cuello por obsesivo-compulsiva. Robé sinónimos y antónimos, y a veces incluso palabras que podrían rimar en cualquier soneto. Traté de ver la voz con un caleidoscopio y me perdí, y me…
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Y rompiste mis medias, a medias, buscando lunares que morder, o que te mordieran.
Beacon - Two door cinema club.
Sus labios rojos y ella todavía en blanco y negro.
Óleo en los dedos y tú desayunándome.
Instante I
Rosa blanca, marchita. Pétalos sobre la mesa, dolor.
Pulula como si por un instante, un hombre hubiera mordido su belleza.
Vaga por calles que, sin más, olvidó.
Y de pronto, un día, murió.
Celia me ama y cocina lasaña para mí.
Saturday morning.
“You said I was the most exotic flower“.
Millior Dollar Man - Lana del Rey.
El tocadiscos sonaba. La habitación estaba fría, nuestros cuerpos ardían. Sin querer, tropezamos en la vida del otro y, adrede, no quisimos olvidarnos tan pronto. La luna te hacía unas sombras preciosas en la cara.
La cama era un buen sitio para hacer estallar las ganas que teníamos el uno del otro. Buscamos un resquicio en ella donde acurrucarnos, desnudos, sin que una sola molécula de aire cupiera en el espacio entre nuestros cuerpos. En secreto, me comí tus lunares uno a uno. Mordiscos que llevaron a suspiros, a gemidos de placer que no podían acallarse. La piel era suave, la carne débil, nos dejamos llevar por la tentación de amarnos.
Dejamos a un lado los prejuicios y nos vimos envueltos en un bucle de sábanas, de piel que olía a perfume barato, de cabello rojo esparcido por tu pecho. Por nada del mundo estaríamos dispuestos a dejar a la noche huir de nuestro deseo incansable. Las risas eran perceptibles desde la otra punta del planeta, tus labios se paseaban por mi espalda como si ésta les perteneciera. Tus pies se cruzaban con los míos buscando calor, tus manos rozaban los huesos de mi cintura, descendían, ascendían. Mis labios buscaban tu cuello, los cartílagos de tus orejas.
Perdimos las impolutas sábanas, los zapatos, el norte. Flotábamos sobre un manto de ropa, zapatos y cojines acolchados que parecían dispuestos con el más mínimo detalle. La Luna había huido del cielo. Dejaste caer un suspiro. "No voy a dejar que te vayas". Yo no concebía la idea de marcharme. Nos mordimos los labios. Sonreíste. Sonreí. Y el Sol asomaba por las rendijas, sonriéndonos a su vez.