Esta noche mientras escribía sobre ti, mientras te dedicaba cientos de palabras, mientras mis pensamientos solo se centraban en ti como mi inspiración, descubrí que eres una herida que aún no ha cerrado.
Llevo varios minutos con lágrimas que van desde mis ojos que extrañan verte, pasando por las mejillas que alguna vez rosaste con tus dedos, hasta llegar a esos labios que ruegan por un beso tuyo, uno más.
Aún me duele no poder escribir sobre ti en presente, que seas solo un dulce recuerdo, una marca del pasado.














