Su trabajo en el Autobús Noctámbulo iba bien. ¡Todavía no había sido despedida! Eso ya era un gran logro para Amelia y una grata sorpresa para su familia. Su madre incluso parecía pensar que la joven de los Bones llevaba el automóvil, cuando simplemente era una ayudante. Recibía, cobraba y ayudaba a los clientes. No era mucho y, sin duda, no era el trabajo de sus sueños, pero la castaña lo intentaba. Y así se encontraba ahora: intentándolo. “¿Te llevo, guapx?” Cuestionó divertida cuando las puertas se abrieron para dejar entrar a la persona que había estado esperando.
Según Finnick, lo duro de trabajar de auror no era el trabajo en sí, sino ser el chico nuevo. Al ser tan joven y estar recién salido de la academia de aurors nadie le daba ninguna misión particularmente interesante, y estas con frecuencia se localizaban en la otra punta de Londres - razón por la cual esa noche había decidido tomar el Autobús Noctámbulo. Esbozó una sonrisa al ver a la joven, —¿Trabajas aquí? ¿en serio? —Preguntó, asombrado. El autobús era bastante sombrío, y los personajes que trabajaban allí raramente se asemejaban a Amelia.















