Animal print o... La tigresa del Oriente
By Alma Leyva
El animal print, amado por muchas, odiado por otras (y es que no es para menos pues de un tiempo para acá se le considera un estampado algo corriente - ¡gracias Tigresa del Oriente!-) en otras épocas, fue utilizado para distinguir a las clases sociales.
Y es que, con el paso de los años, de ser ropa de abrigo, en el tiempo de las cavernas, con el uso de las pieles de animales, pasó a definir la historia de los lujos y el poder. Se cuenta que las tribus africanas las usaban para demostrar su condición de jefes y que los reyes europeos se ataviaban con éstas para demostrar su poderío.
Tuvieron que pasar muchos años para que dicho estampado pudiera ser utilizado por las mujeres. Ya en los años 40, el animal print adquirió cierto estatus, al colocarse en abrigos diseñados para las mujeres de clase acomodada. La actriz Betty Page vistió prendas con estampado animal hasta llamar la atención de Christian Dior, quien lo reinventó y le dio un toque de glamour.
Fueron los rockeros que, a manera de protesta, usaron las pieles y el animal print para quitarle su estatus elitista. Así fue como llegó hasta nuestros días, donde este print le pone el toque especial a blusas, faldas, pantalones, leggings, zapatos y más accesorios que te puedas imaginar logrando looks súper rockeros o glamourosos, sólo es cuestión de que te atrevas.
Vamos, no tengas miedo y envuélvete en animal print.
Y tú ¿lo odias o lo amas?










