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“¿Que rayos estás diciendo?” cuestionó con diversión en su voz, “Pregunté de buena manera pero a lo largo de nuestros encuentros descubrí que contigo no se puede hablar, rubiecita.” añadió poniéndose cómodo a su lado “En todo caso, ¿tan pendiente estás de lo que sucede conmigo? Eso es… interesante.”
No negaba que fuera de buena manera, pero entendía la burla detrás de sus palabras. “Soy particular.” Añadió, dándole a entender que no sería fácil dar con un punto adecuado si iba con ese carácter. “Si pensar eso te hace feliz, bien por ti” y sin más, volvió a atacar aquellos lazos en los zapatos alrededor de los tobillos. Había descansado lo suficiente. Se puso en pie y le encaró, de frente. “Aunque ya te gustaría a ti que estuviera tan pendiente como crees.”
Rodó los ojos ante la respuesta obtenida por la rubia. Definitivamente no estaba de humor para soportar compañía ajena, pero tampoco estaba dispuesto a rondar por todo el salón en busca de otra mesa vacía. Resignado, llenó sus pulmones de oxígenos para luego darle otro trago a su botella. ❝Mi espíritu.❞ replicó en seriedad. ❝Y me temo que jamás volverá.❞ agregó antes de volver a llevarse la bebida a los labios. Se dejó inundar del sabor amargo del alcohol, cayendo lentamente en los efectos del mismo. ❝Completamente perfecto.❞ replicó en imitando el tono de sarcasmo con el cuál la rubia acaba de hablar. ❝¿Y tú?❞
No le gustaba compartir momentos así con personas que parecían tener un problema serio con el mundo entero. "Qué filósofo" respondió con tono suave, casi indiferente, aunque estaba claro que si le preguntaba era por algo. "Preguntaría a qué se debe, pero no me lo vas a contar y sería una auténtica pérdida de tiempo." Por lo que se limitó a observar la botella vaciarse en labios del chico. "Estaría mejor si compartieras esa bebida conmigo, ¿si? Yo no pregunto más y tú no tienes que fingir. Me da igual lo que ocurra."
❝ ¿En qué parte del evento decía que estaba obligado a pasar toda la noche con mi pareja? Creo que no la leí. ❞ Y sí, esa era la respuesta vaga para decir que en determinado momento se habían perdido la pista. ❝ Además, yo te dije que podrías bailar conmigo si en algún momento querías/necesitabas una pareja. ❞ Respondió, encogiéndose de hombros para luego dedicarle una sonrisilla. Parecía de las pocas personas que de verdad no estaban disfrutando ni un poco de aquel evento. ❝ Anda, bailemos… y puedes hacerlo descalza para darle algo bueno de qué hablar a toda esa prensa barata. ❞ Aseguró, riendo por lo bajo.
Encogió sus hombros, dándole poca importancia al asunto. "Para algo llevas pareja, ¿no? Todos tan desesperados por no ir solos..." y sonrió divertida, sintiéndose realmente orgullosa en ir por su cuenta. Asintió a su comentario, como si realmente escuchara sus palabras, pero las muecas que dibujaba decían todo lo contrario. "¿Y cuándo te dije yo a ti que querría bailar contigo?" Zas. Farrah sabía cargarlas dura, pero no por ello significaba que la otra persona le cayera mal ni mucho menos, simplemente sabía cómo devolver los golpes verbales. "Ya decía yo que te veía con muchas ganas de acercarte a mi. Si lo que quieres es tenerme cerca no uses excusas, Will." Y tal como dijo él, dejó a un lado los zapatos, acercándose descalza a él, aunque por suerte el largo del vestido disimulaba que no llevaba el calzado puesto. "Como se te ocurra pisarme una sola vez, irás a casa con la nariz rota. Advertido quedas." Dicho esto extendió una mano para que la tomara y así poder bailar.
Metió un par de bocadillos a su boca, observando con detalle como la chica deshacía los nudos que adornaban sus tobillos. “No, no quieres verme usar esas cosas.” Rió mientras hablaba, la simple de idea de él usando aquellos tacos era suficiente para sentir vergüenza. “Son lindos y todo, pero creo que tu estatura normal es más linda. Me refiero, todos encuentran adorable a alguien bajita.”
Hizo una cómica mueca con los labios. "En realidad sí. Sería divertido." Por supuesto ahora salía a la luz aquel despampanante ego del que era poseedora la rubia, y que en pocas ocasiones demostraba puesto que no tenía por qué hacerlo, al menos sin una razón aparente, como la actual. "No sé si adorable es la palabra, al menos conmigo. Pero yo me veo siempre preciosa, sea por mi altura o no."
“ Y eso que siempre he sido un fiel defensor de no comerme las babas de nadie. “ Y aunque sonó a broma, hablaba en serio, pero al menos no en ese aspecto. En cuanto recibió el cilindro de vuelta, comenzó a consumirlo, poco a poco. Y aún así no tenía pinta de ser el único que probaría en ese preciso momento. Porque no había placer más suculento que fumar y tener compañía. Aún cuando no habían empezado con buen pie.
“ Si tienes frío en este sitio, en Suecia seguramente estarías congelada y sin dedos en los pies. “ Le dedicó una rápida mirada, pero directa. Y en silencio, y vacilando en si hacerlo, dejó escapar varios segundos antes de volver a un tema concreto de conversación. “ Te puedo dejar mi chupa, a menos que sea demasiado caballeroso, o la tires al suelo y bailes sobre ella. “
La mirada azulada de la tejana seguía impuesta en el horizonte, como si aquel paisaje nocturno fuera a darle algo de sumo interés para no perder detalle. "Raro es ver por aquí alguien que no desee intercambiar algo más que palabras" aunque ella no era de ese grupo del que hablaba, se veía más apartada, lejana, sintiéndose presa de sus propias necesidades. No esperaba conseguir nada interesante de aquel reality. Aún a día de hoy se preguntaba por qué había decidido entrar.
Poco era el interés impuesto por la rubia hacia el primer contacto que ambos tuvieron, puesto que no le había mandado a tomar por culo (aún), y se limitaba a tomar el filtro que adornaba los labios masculinos para deleitarse con otra honda calada más, antes de devolverle el susodicho a su dueño. Encogió sus hombros, soltando lentamente el humo en un hueco que dejó entre sus labios. Ahora sí, le dedicó una mirada de soslayo. "Soy de Texas, estoy acostumbrada a las temperaturas altas. Y si no hay dobles intenciones en esa acción, te diré que la chupa no la rechazaría." Elevó una media sonrisa. "Ni tú eres un caballero, ni yo soy una dama."
“ Pues vamos para afuera, no quiero que salte la alarma de incendio. “ Y de paso necesitaba un poco de aire, y estaba casi seguro que no era el único. Caminó hasta el exterior, donde el calor les dio una bienvenida no demasiado deseada. Al menos para lo que respectaba al rubio, no soportaba en absoluto ese clima. Llevó un cigarro a sus labios, posteriormente, tendió a la fémina la cajetilla para que se sirviera.
“ Entonces. “ Expulsó humo, mirándola. “ ¿Has venido sola porque querías, o porque nadie te quería de pareja? “
Quizá fuera por el frío del momento, pero le dolía en exceso los pies. Culpa de los tacones, o no, simplemente al sentir el soplo de aire frío, su piel se erizó y tuvo que abrazarse a sí misma. Observó la cajetilla que le ofrecía y fue a tomar uno, pero decidió robarle al rubio el que tenía encendido, dándole una larga calada. Soltó el humo en otra dirección para no molestar al hombre. “Espero no te importe. Voy a dar unas pocas caladas, no quiero malgastar un cigarro que no fumaré entero” respondió, soltando por un lateral de su boca lo que quedaba de humo. Devolvió el pitillo a su dueño.
“Puedes sentirte orgulloso, ahora los medios hablarán de cómo has sido el primer afortunado en compartir saliva conmigo.” Respondió en tono bromista, con una ligera sonrisa ladeada. Volvió a abrazarse a sí misma, acariciándose los antebrazos para entrar en calor.
Mientras estaba sentada con un trago en su mano de una forma estar esperando a ser invitada a bailar mientras buscaba a una víctima de conquistar pero no había muchas personas que realmente le llamarán la atención. Con sus largas piernas de tez bronceada cruzadas, llevó su mirada hacía la rubia que no estaba tan lejos de ella quitándose sus tacones. “No todas las chicas tiene pies para los tacones..” Dijo antes de tomar un trago a su bebida.
Había escuchado su comentario. Oh, claro que lo había hecho. Como para no. Esa castaña tenía como ese tono insoportablemente elevado que las niñas pijas solían utilizar para captar la atención de su interlocutor y ser el centro de atención. El ombligo del mundo, sí. De esos que les gustaba ser la comidilla del mundo entero y esperaban que sus nombres circularan por la prensa y boca de los más cotillas. Por supuesto que sabía qué tipo de chicas había en el reality. Y sabía bien cómo era Emilia. Sabiendo hacer un majestuoso uso de su facilidad para fingir indiferencia, continuó mirando el entorno con un semblante tranquilo, sin dedicarle una sola mirada a la joven cuando decidió responder con naturalidad. “Ni todas tienen neuronas que hagan sinapsis.” Y esperaba que fuera lo suficientemente culta como para saber el significado de ambas palabras.
Hunter tomó asiento en aquella mesa al mismo tiempo que la rubia, había acordado en reunirse allí con Nate en unos cuantos minutos para conversar de las mismas estupideces que hacían todos los días. “¿Sabes? Yo siendo tú quemo esas cosas y las envío con su inventor al infierno.” Dijo una vez que observó la acción de la rubia, esta lucía realmente aliviada por haber sacado sus pies de aquel par de zapatos, cosa que solo servía para confirmar la teoría que el irlandés había elaborado hace mucho tiempo atrás: Los tacones son una tortura. Y aún no era capaz de entender cómo las chicas los utilizaban.
Una ladina sonrisa adornó sus labios al escucharle, de acuerdo con sus palabras, haciendo un ligero asentimiento con la cabeza. "Estaría bien. Quizá cuando termine la velada los tire al lago." Concordó, realizando aquella bonita imagen en su cabeza. Se sentiría muy bien no volviendo a tenerlos puestos. "Por suerte tú no tienes que sufrir este dolor" encogió sus hombros y observó al rubio. "¿Esperas a alguien?"
El castaño se obligó a reprimir una pequeña risita al ser testigo de aquella tosca escena. Aprovechó que uno de los meseros pasaba a un lado de él para restar un par de copas de champagne a la bandeja que cargaba. Dudó por unos segundos si debía acercarse o simplemente pasar de largo y desistir de interrumpir aquel momento de descanso del cual la rubia parecía disfrutar, pero finalmente se decidió a acercarse con una sonrisa, colocando una de las copas frente a la fémina. “Bonita noche, ¿No?” comentó, permitiéndose observar las finas facciones de la chica, adornadas con aquel tenue pero bonito maquillaje. “¿Lo estás pasando bien?”
Estaba tan inmersa en sus propios pensamientos, que la idea de verse acompañada por otra presencia cercana que no fuera una pareja bailando o metiéndose mano, se le hacía imposible. Pero ahí estaba, esa copa con lo que parecía ser un delicioso manjar alcoholizado, frente a ella a modo de presente. Sus ojos viajaron hasta la mano que sostenía el regalo y aquella mirada profunda se le hizo terriblemente conocida. Tomó la bebida que le había traído (¿Acaso se percató de la sequedad en sus labios?), tomando así un ligero trago, para después permitirse analizar el entorno y no a él, que sería probablemente lo más natural y sensato de venir alguien a ofrecerte un trago y compañía entretenida. Pero no Farrah, ella parecía diferente, o quizá sí lo era. "Supongo" suficiente respuesta, para acompasar las palabras con otro poco más de alcohol danzando en su garganta. "Define bien" y sus ojos volvieron a los ajenos. "Se te ha perdido una pareja, creo" casi podía sonar bromista, más ninguna sonrisa adornó sus palabras.
Se estaba acercando a la mesa para poder sentarse un rato, sus pies no le dolían pero si estaba cansada de llevar tanto rato parada. Cuando llegó a la mesa se topó con la imagen de la chica soltándose sus tacones. “¿Estás muy cansada?” Se atrevió a preguntar y se sentó a su lado. “Espero que no te moleste que me siente aquí un rato.” Tomó un poco de su trago que llevaba en su mano derecha y luego volvió a mirarla. “Se ven dolorosos tus tacos.”
La figura de la pelirroja llegó a sus ojos, por lo que le dedicó unos segundos de su atención para, después, volver a fijarse en sus doloridos pies. "Un poco" admitió, dejando escapar un suspiro, quizá por pura desesperación de estar allí tanto tiempo, vistiendo algo con lo que no se sentía cómoda. No puso reparos a que tomara asiento junto a ella. "Lo son" admitió, y entonces señaló con su dedo el vaso que traía consigo. "¿Te importa si bebo un trago? Me niego a levantarme a por una copa hasta la otra punta, necesito descansar un momento."
❝¿Cansada?❞ indagó en cuanto la silueta femenina hizo presencia en la misma mesa dónde el castaño estaba sentado. Su entusiasmo ante la velada era prácticamente nulo, y su humor irritable le había obligado a apartarse del grupo hasta una mesa vacía. Deseando que la noche terminara para volver a su habitación, se resignó a observar al resto, hundiendo sus pensamientos botella tras botella.
No quiso sonar sarcástica, pero la pregunta lo necesitaba. "No, estoy probando experiencias nuevas, como ir descalza, quién sabe" respondió en tono irónico, más apenas le duró pues elevó su vista y prosiguió la charla en un tono más natural. La cara que traía el contrario lo decía todo. "¿Quién se ha muerto?" No quiso sonar exagerada, pero no pudo evitarlo. "¿Estás bien?"
❝Fue al baño.❞ acotó entre bocados, disfrutando cada uno de aquellos manjares con gran alegría. ❝O tal vez por algo de beber.❞ alzó los hombros, mirando a su alrededor en busca de cierto castaño de ojos azulados, pero al no tener resultado, simplemente se volvió a la rubia, ofreciéndole una pequeña sonrisa a la misma. ❝Debería buscarlo, tal vez quiera probar éstos pastelillos.❞ inquirió para luego volver a darle otro mordisco a la dichosa comida.
"O puede que te haya dejado abandonado" en realidad no lo pensaba, o si era cierto ni idea tenía de ello. Pero sí que le gustaba molestar ligeramente al contrario, para ver su reacción. Tomó otro bocadito más, como si estuviera hambrienta. "Es posible, sino me los comeré yo." Finalizó, relamiendo un poco de crema de su dedo índice. "¿Con quién viniste entonces?"
Observó los movimientos de la rubia con atención, y es que no entendía porque las chicas usaban aquel tipo de zapatos, si al final todas terminaban quejándose de lo doloroso que podía resultar. Al final optó por acercarse a ella con una sonrisa ladina que no reflejaba más que mera diversión. “¿Han quebrado tu espíritu?” cuestionó señalando a los culpables.
Cuando sus ojos captaron aquella divertida sonrisa burlando sus labios, fue que le dedicó otra de la misma índole, inclinando su cuerpo ligeramente hacia delante, con el único fin de fingir interés. "¿Y a ti tus pelotas?" Llevó una mano a su pecho, pretendiendo inocencia. "Es decir, estás hecho todo un rompe corazones, ¿alguna ha sufrido tu martirio ya?" No es que tuviera nada en contra de Ewan ni mucho menos, pero ella también sabía jugar con la carta jocosa, ni hablar de lo que iban comentando los gossips por allí.
“ Los tacones son horribles, ¿no? ” Comentó al ver a la chica había comenzando a quitarse los zapatos, lo cuál era comprensible pues había una gran cantidad de zapatos de fiesta que eran molestos por no decir insoportables al momento de ser usados, por suerte la canadiense había optado por el par más cómodo que pudo encontrar. “ Creo que si tengo que escoger, siempre elegiré usar flats o algo así. ”
Sus ojos se clavaron en la chica que ahora se dirigía a ella. Inmediatamente bajó su atención hasta el calzado que portaba, percatándose de que estaba en lo cierto. “Debí haber pensado en algo así” pero por supuesto Noelle (quien le había ayudado con la prenda), no le permitió bajo ningún concepto tener en cuenta un zapato plano, siendo ella de estatura baja. “Al menos no sufriría de esta forma.”