jackfalaheeofficial: I’m having a better Sunday night than you. Meet Motley and Bean.

titsay
Show & Tell

blake kathryn
Lint Roller? I Barely Know Her
Sade Olutola
Game of Thrones Daily
PUT YOUR BEARD IN MY MOUTH

JBB: An Artblog!

#extradirty

⁂

Kiana Khansmith

No title available
DEAR READER

izzy's playlists!
dirt enthusiast
ojovivo
Three Goblin Art

★
Monterey Bay Aquarium
sheepfilms
seen from Maldives

seen from Türkiye
seen from Malaysia

seen from United States
seen from United States
seen from United States
seen from United States

seen from United States
seen from Japan
seen from China

seen from T1

seen from Belgium

seen from Peru
seen from United Kingdom

seen from Poland

seen from Azerbaijan
seen from China
seen from United States
seen from United States
seen from United States
@nickflemg
jackfalaheeofficial: I’m having a better Sunday night than you. Meet Motley and Bean.
“ Por favor, que alguien baje la música o asesinaré al primero que vea ” maldijo la pequeña, no podía hacer otra cosa que quejarse. Alguien había decidido añadir al ponche de Elizabeth algo de alcohol, y ella como una ingenua se lo había tomado; y repitió hasta 3 veces ¿Cómo le iba a sentar? Mal, por supuesto, si nunca había tomado más que medio dedo de ron en un mojito “ Si mi madre ve el programa me desheredará. Y a mi me tocaba quedarme el Delorean ¡Me encanta el Delorean! ” habló en voz baja y con un tono triste, apoyando los codos en la mesa que tenía en frente y colocando sus manos en la cara, pensando en alguna manera para eliminar aquella sensación en su cuerpo.
“No creo que sea posible que alguien baje el volumen de la música” frunció el ceño. Una rápida mirada suya recorrió a la castaña, la cual se veía claramente afectada pero Nick decidió guardarse sus preguntas. Se distrajo de nuevo en su vaso con whisky, acercando este hasta sus labios, terminando el poco contenido que quedaba en este. No pudo evitar fijar de nuevo su atención en la chica al volver a escucharle. No tenía ni la más mínima idea sobre que hablaba pero se inclinó un poco más sobre la mesa, queriendo asegurarse de ser escuchado. “¿Qué es eso tan malo que no puede ver tu madre?” preguntó. Era claro que la opuesta estaba bajo los efectos del alcohol pero eso no resulta ser problema alguno para él.
Su celular había sonado un millón de veces esa noche, unas llamadas de su madre, otras de Adeline y la mayoría de Belle, su hermana, a quién le parecía más importante odiar a la pelirroja por no asistir a su boda que el hecho de prestar atención a su nuevo marido era estúpido, si, pero aún así debía responder a aquella última llamada, su padre era imposible de ignorar “Je suis désolé, Papa, je ne le ferai pas” susurró en su idioma natal aún respondiendo a aquella llamada, las palabras de su padre le habían dolido, pero a estas alturas ya estaba un tanto acostumbrada al desprecio del hombre hacia ella “Rendez-vous en Août” y justo antes que la pelirroja pudo terminar aquella frase, el hombre había finalizado la llamada, sin despedirse, sin importarle que aquel día era el cumpleaños de su hija “Como sea” dijo aquello en voz alta, guardando el aparato de nuevo en su bolsillo y entonces alzando la mirada, esperando que nadie hubiera escuchado y entendido aquella conversación, aunque con la cantidad de personas que se encontraban en los jardines del hotel, aquello parecía imposible.
Los pulmones de Nick celebraron al obtener finalmente algo de aire fresco. La velada estaba siendo agradable para él pero el gentío y el bullicio lo tenían en un estado de completa confusión. Desabotonó la primera atadura de su impecable camisa blanca y resopló, para segundos después tomar un poco más del whisky que se había asegurado de llevar con él. No tenía ninguna otra intención más que despejarse y disfrutar de un ambiente más tranquilo. Sin embargo, aquel peculiar acento llegó hasta sus oídos, ganándose su completa atención. Soltó una risita al ver de quien se trataba, era la segunda vez que ocurría tal situación con la pelirroja. Pensó en volver a entrar al salón pero terminó acercándose a la figura femenina con cierta cautela. “No sé porque siempre que te veo parece como que estoy detrás de los arbustos escuchando conversaciones ajenas” comentó divertido, buscando la atención de la chica. “Te juro que tampoco ha sido mi intención esta vez”
Estaba tan inmersa en sus propios pensamientos, que la idea de verse acompañada por otra presencia cercana que no fuera una pareja bailando o metiéndose mano, se le hacía imposible. Pero ahí estaba, esa copa con lo que parecía ser un delicioso manjar alcoholizado, frente a ella a modo de presente. Sus ojos viajaron hasta la mano que sostenía el regalo y aquella mirada profunda se le hizo terriblemente conocida. Tomó la bebida que le había traído (¿Acaso se percató de la sequedad en sus labios?), tomando así un ligero trago, para después permitirse analizar el entorno y no a él, que sería probablemente lo más natural y sensato de venir alguien a ofrecerte un trago y compañía entretenida. Pero no Farrah, ella parecía diferente, o quizá sí lo era. “Supongo” suficiente respuesta, para acompasar las palabras con otro poco más de alcohol danzando en su garganta. “Define bien” y sus ojos volvieron a los ajenos. “Se te ha perdido una pareja, creo” casi podía sonar bromista, más ninguna sonrisa adornó sus palabras.
Una pequeña sonrisa se apoderó de sus labios al ver como la rubia tomaba un poco de la bebida ofrecida. Tampoco era como si esperara un desplante por parte de la contraria, pero tampoco tenía una idea clara de que esperar cuando se tratara de ella. El factor sorpresa era algo que apreciaba pero más de una vez prefería dejarlo intacto. “Sí, eso creo también” murmuró, formando una pequeña mueca que rápidamente se obligó a reemplazar, suavizando su rostro mientras dedicaba una cautelosa mirada en dirección a la opuesta. “Tengo que decir que te ves preciosa” susurró, tomando nuevamente su copa de champán, dándole un largo sorbo aunque eso estuviera fuera de cualquier etiqueta. “Y deberíamos bailar, sé que no es tan emocionante como subirse a un toro mecánico pero…” ladeó su cabeza divertido, mientras formaba un pequeño mohín en sus facciones. “Es lo que se hace en estos eventos, ¿no?” inquirió. Se removió un poco en el asiento que recientemente había tomado y se inclinó un poco hacia la mesa, con la intención de no tener que hablar tan fuerte a causa de la música. “No serias capaz de rechazarme, ¿verdad?”
Las comisuras de sus labios se curvearon tan pronto el halago llegó a sus oídos, y un ligero color rosado comenzó a presenciarse en lo más alto de sus mejillas. “Hice lo mejor que pude, muchas gracias.” No quería ser modesta cuando se trataba de su imagen pero, en serio, había puesto empeño para mirarse como lo hacía. “Todo va de maravilla hasta ahora, aunque necesito un poco más de champaña para divertirme a lo grande.” Habló, a la vez, buscó con la mirada al mesero más cercano para una nueva copa de alcohol. “¿Cómo va tu velada?”
“Bueno, estoy seguro que no soy el único que piensa así” musitó, manteniendo aquella amplia curvatura en sus carmesís. Aprovechó aquel proceder ajeno para también obtener algo de alcohol en su sistema, no pretendía embriagarse ni nada por el estilo pero una copa nunca estaba demás, menos si hace muchísimo tiempo el castaño no disfrutaba de una. “He perdido a mi pareja pero no me quejo porque el ambiente es muy agradable aquí” se encogió de hombros ligeramente, observando a la chica mientras tomaba un poco de su champagne. “¿Esperas a alguien?” preguntó curioso.
“Solamente fueron dos vodkas. Es estúpido ver como mi sistema cada día es menos compatible con el alcohol. Ahora no sé si esa luz es parte de la decoración del hotel, o dios está tendiéndome su mano” agrego, con un atisbo de desesperación, al sentir como su corazón golpeteaba de manera frenética, a causa de la falta de responsabilidad en lo que a su salud respectaba. “Puedo quedarme aquí, y en un par de segundos te buscaré allá adentro, lo prometo” ofreció, en efecto a no desear ser el motivo por el que su acompañante, se mantuvo con un sabor amargo del evento. Abriéndose camino sobre el uno de los tres sofás que adornaba la entrada de la zona de muchedumbre.
El divertido comentario de la castaña le hizo reír por enésima vez esa noche. A pesar de no ser muy amante a esa clase de eventos, no podía negar que estaba pasando una noche considerablemente agradable. Era bueno hacer algo deferente de vez en cuando, por eso la idea de un baile no le pareció tan descabellada. “No te preocupes, si no estás acostumbrada al alcohol es normal. Siempre es un poco peor con el vodka, pero se terminara pasando” él tomó una suave bocanada de aire al fijarse en la considerable cantidad de personas que había en aquella sala. Dedicó una mirada escudriñadora a la opuesta, alarmándose un poco ante su evidente estado. “¿Estas bien? ¿Quieres un poco de agua?”
Había llegado por fin al baile y, aunque se sentía bastante extraña luciendo un vestido como el que llevaba, estaba más que emocionada y las facciones en su rostro la daban de cabeza ante todo el público. Tomó una copa del primer mesero que pasó frente a ella, saboreando de inmediato el dorado líquido que pronto ardió en su garganta con levedad, una vez terminada la bebida volteó a sus alrededores y notó como una conocida persona pasaba justo a su lado. “¡Hola!” Saludó entusiasmada, sonriendo bien amplio. “Te ves increíble esta noche.”
Caminaba distraído por el concurrido salón donde se celebraba el baile. Hace mucho no asistía a un evento de tal nivel así que su exasperación era un malestar leve en alguna parte de él. Sin embargo, se estaba obligando a relajarse y disfrutarlo. Se disculpó con un par de personas mientras se habría paso hasta una de las mesas, necesitaba sentarse y tal vez así obtendría algo de tranquilidad, aunque pareciera imposible. La repentina voz irrumpió en sus oídos haciéndole girarse casi con violencia. Una sonrisa se formó en sus carmesís ante el halago de la chica. “Tú estás impresionante, mírate” hizo un gesto divertido con sus manos mientras la señalaba. “¿Qué tal lo estás pasando, preciosa?”
Un merecido descanso. Eso es lo que rondaba su mente cuando tomó asiento libre en una de aquellas mesas lejanas. Necesitaba descansar, que sus pies respirasen por un momento, sintiendo cómo aquellos tacones blancos se volvían peor que una tortura china. En cuanto llegara a su cuarto caminaría descalza todo el día. O no caminaría. Cualquier cosa menos eso. Así pues decidió soltar ligeramente el lazo que ataba sus tobillos y liberar sus pies un rato de aquella prisión. Suspiró aliviada, sonriendo sin poder evitarlo. Siquiera se percató si había alguien cerca, pero tampoco le importaba.
El castaño se obligó a reprimir una pequeña risita al ser testigo de aquella tosca escena. Aprovechó que uno de los meseros pasaba a un lado de él para restar un par de copas de champagne a la bandeja que cargaba. Dudó por unos segundos si debía acercarse o simplemente pasar de largo y desistir de interrumpir aquel momento de descanso del cual la rubia parecía disfrutar, pero finalmente se decidió a acercarse con una sonrisa, colocando una de las copas frente a la fémina. “Bonita noche, ¿No?” comentó, permitiéndose observar las finas facciones de la chica, adornadas con aquel tenue pero bonito maquillaje. “¿Lo estás pasando bien?”
La noche apenas había caído y los nervios se mantenían a flor de piel. Y no era exactamente por la ansiedad que la invitaba a entregarse al evento, no, era nada menos que su pareja de esa noche; tomo una buena bocanada de aire mientras se miraba por última vez en uno de los tantos espejos que decoraban la estancia, siendo obvia la impaciencia que invadía su cuerpo, si el mayor no aparecía vaya que ella iría tras él reclamando su presencia. ( @nickflemg )
Dedicó una ladina sonrisa a su reflejo en el espejo. Su ansiedad era una creciente ola que hacia estragos en todo su cuerpo, pero que aun así le emocionaba, ¿Cómo no? Ni siquiera había visto a la castaña pero no tenía duda de que sería la más hermosa en aquella gala. Acomodó su traje por enésima vez y decidió que ya estaba listo para ir en busca de su cita. Se permitió pasear sus orbes almendrados por todo lo que recorría mientras llegaba a su destino. Personas corriendo, riendo o simplemente charlando, era algo agradable de ver después de todo. Relamió sus labios una vez estuvo frente aquella puerta y con un movimiento bastante decidido llamó con un par de golpes. Impaciente, esa era la palabra correcta para describir lo que experimentaba en ese momento
Nicholas Flemming for the Sadie Hawkings annual gala.
te gustan los hombres o las mujeres? o ambos?
La mujeres, pelón. Las mujeres.
“Bueno .. la pregunta importante aquí es ¿te unirías al lado oscuro o luminoso de la fuerza?” Cuestionó el rizado con sorprendente interés.
La pregunta le tomó por sorpresa pero se permitió un instante para razonar cual sería su respuesta. “Supongo que el lado luminoso me conviene más” dijo al fin. “En realidad no tengo idea de a que te refieres pero luminoso suena mejor”
Su único objetivo era remover la cáscara de una manzana verde, sin embargo, el conflicto apareció apenas el filo del cuchillo acarició bruscamente el dorso de su índice; un par de maldiciones escaparon de sus labios, buscando con la mirada algún papel para detener la minúscula, pero poderosa hemorragia. “Eh, disculpa” llamó la atención de la primera persona que cruzó a su lado, acercándose al grifo para proporcionarse agua fría en la mano. “¿Tienes algo como una toalla o… algo? Es que me corté” y con su mirada indicó la zona herida ahora empapada.
Habría sido más fácil si hubiera optado por comer enseguida en la misma cocina, pero pensó que la tranquilidad de su habitación era mejor opción, eso y que aún trabajaba en uno de sus últimos artículos. No notó claramente la presencia del chico en cuanto llegó a su destino pero le fue imposible ignorarlo ante su sorpresiva petición. Fijó su mirada en la pequeña herida pero rápidamente tuvo que apartar la mirada. Tomó un par de servilletas de uno de los cajones y no tardo en tendérselas al contrario. “Esta cocina ha visto más sangre que comida bien hecha” bromeó, permitiéndose reír.
–Qué miras, mirón mirón –como niño sacó la lengua. Ahora toda su atención la tenía el extraño que lo estaba mirando (no sabía por qué o para qué) mientras arreglaba su cabello. Así lograba ese estilo, peculiar.
“Nada sólo… es raro, ya sabes el cabello” replicó ante el pequeño reproche del pelirrojo mientras mantenía su mirada en las acciones ajenas. Nick nunca se había permitido llevar el cabello de aquella manera, más por la formalidad de su trabajo que por gusto.
“Es extraño pensar en un baile, hace fácil tres o cuatro años que no me visto bien” comentó divertida ya que bueno, había viajado con su cámara y un montón de ropa cómoda, el verse linda no le importaba mucho, cuando lo que quería era tomar fotografías de cosas importantes “Honestamente, ni siquiera sé caminar en tacones, lo olvidé”
Nick miró divertido a la chica claramente aturdida por la idea de un baile. “Pero yo te veo bastante bien” comentó con sinceridad, después de darle un minucioso vistazo a las prendas que la adornaban en ese momento. No estaba muy acostumbrado a las formalidades, siempre disfrutaba de su comodidad más que todo y un traje elegante no le daba ni una pisca de eso. Aun así, la idea del baile no le era tan indiferente. “¿Qué pasa si no llevas tacones?” se encogió de hombros. “Estoy seguro de que no será problema”