olimpia-sanna:
“Miren nada más, el nuevo tiene mucho para decir. Conmovedor.” Coloca una mano en su pecho, como si realmente todas las palabras que acaba de escuchar le afectaran en algo. Finge estar emocionada con lo que ha oído, pero la falsedad de su actitud es palpable para cualquiera que entre en la oficina. Simple sarcasmo, una actuación perfecta. “Ahora, escuchando tu pequeño monólogo, puedo notar hay algo que no te ha quedado muy claro.” Alza su cuerpo de la silla, apoya sus manos en el escritorio y se inclina en el mismo, buscando ver mejor los ojos contrarios, fijando su vista en los mismos. “Tú viniste aquí para ayudarme a mí, no viceversa.” ayúdanos a cerrar el caso de una vez por todas, dijo sin pensar, ¿quién se cree que es? Recién llega y da órdenes, crítica su actitud, como si necesitara ser educada una vez más. No es su padre, no es nadie, claramente se ha equivocado de puesto y de persona, ningún agente, por más compañero que fuese, se dirige a ella de esa forma. “Pero no lo estás, y todas esas opiniones que no te he pedido, puedes guardarlas junto con las claras confusiones que trajiste contigo.” Vuelve a tomar asiento tras soltar sus palabras tajantes. “Agente Sanna.” Corrige, enfoca su vista en cualquier otra cosa que no sea su rostro, tuvo suficiente con tener que observarlo por varios segundos seguidos. “Tu escritorio está por allá.” Nuevamente, sin mirarlo, señala el lugar con su mano.
“No voy a tomar ofensa de eso, no vengo aquí a colocarme a tu nivel”. La juventud e inexperiencia de la agente se demostraba con tanta precisión y detalle que carraspeó un poco para evitar soltar una risa, imaginarla en una situación de riesgo le estaba pareciendo hilarante. “Obviamente necesitas toda la ayuda que puedas obtener, es decir, si lo tienes todo bajo control, ¿por qué razón estaría aquí?” Su voz penetra la habitación sin un deje de hipocresía o burla, a pesar de la insuficiencia que interpreta en las palabras proporcionadas por la mujer. “La única teniendo dificultades en trabajar en equipo, a mi parecer, eres tú, espero que puedas reponerte porque tu actitud no va a favorecernos en nada”. Pronosticaba niveles bajos en su categoría como agente, más allá de su experiencia y tenacidad, la contraria lucía demasiado joven y estaba seguro que no tendría la misma edad que él, aunque si de algo servía, si carácter recio hablaba por si solo. “¿Claras confusiones? ¿Está segura? Luce bastante afectada y molesta en estos instantes”. El tono tajante de la contraria no hizo mas nada que hacerlo esbozar una sonrisa, ni siquiera él se había afectado tanto por trabajar en conjunto en el caso, después de todo, de eso trataba el FBI, trabajo en conjunto. “A diferencia suya, no planeo quedarme sentado detrás de un escritorio”. Arrojó el expediente de nuevo al escritorio, lo suficiente abrupto como para aterrizar en el mismo haciendo un gran estruendo. “No encuentro motivo para gastar tiempo, dinero y esfuerzo en conseguir una oficina pero, adelante, le agradezco el obsequio pero tendré que declinarlo”. Recalcó observando con descaro el lugar, se volvería loco si tuviera que trabajar todo el rato en esas cuatro paredes. “Tenga una linda tarde enviando ese papeleo, agente Sanna”. Finalizó con una media sonrisa para dirigirse hacía la salida, necesitaba un lugar privado en el que soltar una risotada sin el riesgo de ofender a alguien.












