¿Qué tanto dura un instante?
Pueden durar tres otoños, cuatro inviernos y nueve primaveras.
Puede durar el tiempo exacto de una abrazo luego de haber extrañado a alguien.
Puede durar ese beso largo que ves por las calles.
Puede durar el sol ocultándose dándole paso a la luna.
Puede durar esa risa del buen amigo al que no quieres perder.
Puede durar la sonrisa de la persona que más quieres en el mundo.
Puede durar esa canción que no paras de escuchar.
Ese libro que no dejas de leer y ese momento cuando tomas su mano y la invitas a perderse junto a ti.
Puede durar una noche fría y solitaria, como también puede durar un día caluroso lleno de gente que aprecias.
Puede durar esos viejos lugares donde una vez amaste.
¿Qué tanto dura un instante?
He llegado a la conclusión de que sólo un segundo se hace eterno, tan largo como las nubes que no paran de mezclarse y de ir lentamente hacia su lugar deseado.
Un instante es equivalente a esos momentos en donde mis brazos y los tuyos se encuentran después de un largo tiempo y se dice que eso es lo que dura cuando estás con la persona que amas. Una eternidad.
Un instante se convierten en sus ojos, en sus labios, en sus interminables y dulces palabras que no paran de azucararte los oídos.
Solo un instante podríamos llamarle a las veces que das carcajadas al cielo, que sales a cumplir esos sueños en tu cabeza y donde me ves y es inevitable sonreír por haber encontrado otro brillito perdido en tus ojos que se hacen estrellas, en un instante.
Puedo deducir que esto es lo que somos, somos hechos de momentos, pequeñas partículas que sólo duran al menos un pestañeo, pero que cuando los disfrutas con la persona que más adoras, se hacen completamente eternos; y no dejas de repetirlos por el simple hecho de que quieres vivirlos una y otra vez.
Y eso es lo bonito, de que nada acaba, de que todo lo creamos nosotros mismos, donde los recuerdos no desaparecen. Por eso en un instante, pueden ocurrir infinitas cosas, porque ni el otoño ni la primavera son tan largos cuando pasas cada segundo en sus brazos que se convierten inmediatamente en momentos preciosos, que tan sólo duran un instante imborrable; En sus sonrisas que te hacen perder la noción del tiempo, y cuando camina contigo, son los minutos que hay que valorar. Los cortos y pequeños minutos que se hacen largos sólo cuando se está con la persona que uno ama.











