taylor price

祝日 / Permanent Vacation

PR's Tumblrdome

Origami Around

Discoholic 🪩

Janaina Medeiros
Jules of Nature
"I'm Dorothy Gale from Kansas"
I'd rather be in outer space 🛸

Kaledo Art
occasionally subtle
No title available
will byers stan first human second

blake kathryn

JVL
Three Goblin Art
art blog(derogatory)

ellievsbear
Claire Keane
No title available

seen from United States
seen from United States
seen from Malaysia
seen from Chile

seen from Malaysia

seen from United States

seen from Jamaica

seen from United Kingdom

seen from Malaysia

seen from Malaysia

seen from United States
seen from Belgium
seen from Malaysia

seen from United States
seen from Colombia
seen from Hong Kong SAR China
seen from United States
seen from Netherlands

seen from United States

seen from Brazil
@ffeliks-blog
sms; feliks
Lukas: stoo yyy taaan aburrrudo aqui
Lukas: cunedo nos ireoms a rusia????¿¿ 🇷🇺
Lukas: 😉😉😉
Feliks: ¿Estás ebrio o escribiendo con el pie?
Feliks: ¿Nos???¿¿? ¿emos? 👀
Feliks: ¿Te hice una invitación el sábado y no lo recuerdo? Porque estaba ebrio. No es bueno que te aproveches de esas situaciones, Lukas.
Feliks: Pero yo me iré a Rusia... No lo sé, tal vez nunca. Estoy cómodo aquí. ¿Y tú cuándo irás a Rusia o a Dinamarca?
sms ; feliks 💩🙊
Hela: sé que somos enemigos.
Hela: peeero los caballos me dan mucho miedo y estoy algo desesperada porque terminé en este lugar con uno de ellos sUELTO.
Hela: te pido consejos porque tienes cara de caballo...
Hela: de pony en realidad.
Feliks: Vaya, vaya...
Feliks: Siempre se presenta ese momento en tu vida en el que la persona que menos te agrada te necesita con urgencia y debes decidir si serás una buena persona o lo dejarás morir en las pezuñas de un caballo...
Feliks: ¿Por "lugar" te refieres al establo?
Feliks: Si el caballo está suelto pero tranquilo, sólo procura no pasar cerca de sus patas o caminar a su espalda porque eso es como decirle: "estoy aquí, patéame".
Feliks: Si está corriendo de aquí para allá puede que algo terrible esté por suceder y él esté nervioso por ese motivo. En ese caso, fue un gusto conocerte.
Feliks: Aunque no en verdad, porque ya sabes... no me agradas.
“Don’t make me beg“ w. @ffeliks
“Ya te dije, no me ruegues a mi, ruégale a Bonnie para que te cuente sus secretos” miro atrás, donde se suponía estaba el muchacho. La búsqueda por la mujer -que si bien no era la mujer barbona- había trabajado anteriormente en uno de los circos de Kent donde ella juraba había una mujer con la barba más larga jamás antes vista. “Anda, muévete” con su mano hizo un movimiento para que la siguiese, caminando entre el amplio terreno en donde se encontraba la carta de circo y unos cuantos campers en donde los demás miembros dormían. Estando frente al vehículo donde la mujer pasaba la mayor parte de su tiempo la blonda se adentró como si éste fuera suyo, haciéndole una seña al contrario para que la imitara. Pero para su sorpresa el lugar estaba vacío, la joven le llamó un par de veces pero no obtuvo respuesta alguna. “¿Alguna vez te han dicho la mala suerte que tienes?” sus hombros se alzaron, mirándole fijamente y colocando sus manos en los bolsillos traseros de sus jeans.
—Me avergüenza rogarle a una desconocida. ¿Por qué no le ruegas tú y me salvas de eso? —quizá le estaba dando demasiadas vueltas al asunto, pero al encontrarse finalmente en aquella carpa circense era que todo lo comentado por la fémina se tornaba finalmente real y tangible. Y el pedirle a Bonnie por consejos ya no le parecía tan fácil.— ¿Sabes? Estoy acostumbrado a que me traten con amor y delicadeza. Si me sigues dando órdenes quién sabe cómo podría reaccionar a la próxima —aunque estaba resultando quejoso por demás y sin motivos reales. Pero era cierto que "anda" y "muévete" no eran palabras que acostumbrara a oír en su día a día. La azulada mirada del príncipe recorría cada rincón del lugar con notable curiosidad, sus pasos manteniéndolo siempre cercano a la figura femenina que lo guiaba a través de aquel desconocido lugar. Una vez la blonda ingresó en lo que, creía, casi podía ser el hogar pasajero de quien fuese su dueño, el príncipe de Rusia la imitó e ingresó en el lugar teniendo que encoger su figura algunos centímetros para pasar con comodidad por el marco de la muerta, sin hallar más que silencio y soledad en el interior de aquel camper.— Ya veo... —se paseó por el lugar, sin deseos de explorar demasiado porque se sentía un invasor de la propiedad privada.— ¿Estás segura de que no lo has planeado desde un primer momento con quién sabe qué ideas macabras? —chasqueó la lengua, una sonrisa delatando su broma poco después.— No he hecho un viaje hasta aquí por nada, así que la esperaremos.
@Fae ✨ 🐥
Faelynn: Sí, me he mudado apenas tres días después de que nos comunicaran que podríamos hacerlo
Faelynn: Oh, ¿y dónde fue?
Faelynn: De seguro tú estuviste besuquéandote con alguien, cierto? Es imposible que haya una fiesta y tú no acabes con alguien encima de ti
Faelynn: Genial, valió la pena el largo viaje. Y estoy genial también, aunque cada vez más aburrida. Desearía que mi familia y amigos estuvieran aquí.
Faelynn: Me he acordado de ti, por supuesto! Pensaba en enviarte un mensaje durante el tiempo que tuvimos a los niños, pero no tuve tiempo para hacer demasiado en esos días
Feliks: Uhm, ¿te das cuenta lo poco que hablamos?
Feliks: Fue en un (creo que le llamaron) antro nocturno?? Estaba lleno de gente desconocida o que no pertenece al palacio. Tanto que me encontré a una muchacha que conocí al azar en la calle, imagina.
Feliks: Pffffffft. ¡Fue culpa de un juego! Ya sabes que yo nunca lo haría por voluntad propia, tengo una imagen de príncipe asocial que sostener.
Feliks: ¿No puedes invitar a tus amigas a vivir contigo? Kaylee, tal vez. O Liesei...
Feliks: Oh, sí. ¿Tú tenías al pequeño que llevaba mi segundo nombre?
— Casi —asintió, y a pesar del tono amistoso del príncipe, no pudo evitar pasarse la mano por el pelo, algo avergonzado de la escena. Para ser alguien que rara vez alzaba la voz, había ido justo a hacerlo en ese momento, delante de esa persona y con ese resultado—. Es… una afición, más bien —además de mucha paciencia por su parte, pero a eso le restaba importancia—. También tiene su cierta técnica, de todas formas, es cuestión de encontrarle el truco, sobre todo.
—Le debes una a tus reflejos —comentó entretenido. Si hubiese sido él el que se encontraba en la situación del contrario, seguramente terminaba con la espalda contra el suelo.— ¿Eres un aficionado de los cubos rubik? —aunque la pregunta no requería respuesta, pues sólo era un modo de reaccionar ante los datos brindados por el castaño.— ¿Has probado esas bolitas que tienen casi el mismo modo de juego que los cubos pero... son bolas? Y tienen números y todo eso —entrecerró levemente los ojos, preguntándose si era normal en todos lados o si sólo lo era en Rusia.— ¿Es una técnica que se puede compartir? Jamás he sido capaz de hacerlo. Para mí siempre fue un logro el conseguir que dos caras tuviesen el mismo color.
whatsapp → Feliks.
Liesei: ¿Ni una chiquitita? Aunque te comprendo en parte debido a que yo soy pésima para mentir.
Liesei: ¿Te despertaste con dolor de cabeza? ¿Tu doncella te dio algo para eso? ¿Fuiste a la enfermería? Ah, cierto que no podías hacer nada. ¿Fue la enfermera a tu habitación?
Liesei: ¿Cuál era el punto de esta profundidad de la que estamos hablando?
Liesei: Te perdono únicamente porque te desperté, de lo contrario no sé qué sería de esta situación...
Liesei: ¿Una malteada es suficiente para convencerte? No es de mezclas extrañas, te lo prometo.
Liesei: Es posible que sí.
Feliks: No, soy una persona cien por ciento honesta y no voy a cambiar eso para hacerte feliz, lo lamento mucho.
Feliks: Era un dolor de cabeza, no un accidente cerebro vascular. Eres tan exagerada como mi madre... Pero sí Theia me dio una aspirina y quedé como nuevo. Sólo para volverme a dormir porque estaba cansado...
Feliks: Si te lo digo pierde el chiste.
Feliks: ¿Ves? ¡¡Otra vez exageras!!
Feliks: Uhm, soy muy exigente con mis malteadas. ¿Estás segura de que quieres adentrarte en ese terreno tan peligroso?
Feliks: Bien, entonces podría considerarlo. ¿Crees que puedes burlar a un montón de guardias que sólo hablan ruso?
Asintió en modo de agradecimiento, casi olvidando el título de la persona que ahora le hablaba. En ese momento, le importaba realmente poco ese detalle, no iba a permitir que un animal inocente muriese por culpa de un impertinente— Si me acompaña sería mejor, seguro allá voy a necesitar algo de ayuda. —chasqueó la lengua, era una mentira blanca, como varios decían; el animal necesitaba un lugar donde quedarse en los próximos días y, en realidad, al guardia no le permitirían mascotas en el palacio, pero seguramente al joven monarca sí— Gracias. —caminó hasta la bolsa que anteriormente había dejado en el olvido, siempre con el pequeño cachorro en sus brazos; dispuesto a seguir al muchacho— Espero que sobreviva. —soltó, sus orbes claras examinando el cuerpo del can con minuciosa detención.
—Bien, de acuerdo. Sólo queda esperar a que esté abierto —retiró el móvil de su bolsillo, chequeando la hora y preguntándose si en aquel lugar las veterinarias se mantenían abiertas las veinticuatro horas del día de los siete días de la semana.— ¿Qué fue lo que sucedió? —su atención pasó a enfocarse en eso después, pues no había salido a tiempo para ser testigo del accidente que había llevado al cachorro a encontrarse en ese estado tan lamentable.— Si nos damos prisa puede que sus chances se tripliquen... o dupliquen, por lo menos —y los pasos de sus largas piernas eran apresurados por entre medio de aquellas personas que se cruzaban en su camino al ser el centro de la ciudad tan concurrido. Durante el camino comprobaba al guardia y al cachorro en todo el momento, sintiendo que cada segundo contaba para el bienestar del cachorro e intentando reducir los mismos a la menor cantidad que fuese posible. Tal vez por eso su corazón latía ligeramente acelerado cuando se encontró con la puerta de la veterinaria, sin dudar en empujarla para abrirla y sostenerla de ese modo para que el guardia ingresara en el local, al tiempo en que un hombre de guardapolvo blanco se acercaba casi en un trote al ver lo que el guardia cargaba en sus brazos, sin realizar muchas preguntas antes de indicarle que lo llevase hacia una sala contigua.
the selection and text posts: parte tres
@novak-c @tayladxvis @blukasergfalk @zernsby @b-astixn @ffeliks
Había pasado un mes desde la navidad, y Hans todavía seguía ocupado con el regalo que sus padres le habían mandado. Lo llevaba siempre encima, y cada vez que tenía un rato libre se sentaba a seguir con ello, pero en ningún momento hasta entonces se había enfrascado tanto ni tanto rato en ello, y es que casi lo tenía. Sentado en una de las sillas de la cocina, que a esas horas estaba desierta, sus dedos se movían agilmente colocando las piezas de un cubo de Rubik 4x4x4. Un giro por aquí, otro por allá… Y dio una vuelta al juguete, comprobando que todas sus caras estaban completas.
— ¡Bien! —exclamó, en un tono inusualmente alto, y el brusco movimiento de su cuerpo desequilibró por un momento su asiento, aunque no llegó a caerse. Y su primera reacción fue asegurarse de que nadie había visto eso.
Una ligera sonrisa curvó los labios del príncipe ruso, que había ingresado en aquella habitación justo a tiempo para ser testigo de ese movimiento que amenazó con lanzar al castaño directo al suelo.— Casi que literalmente te caes de la emoción —comentó entretenido, desconociendo que tal vez hubiese sido mejor fingir que no había visto lo sucedido.— Aunque lo entiendo, debes ser muy perseverante para no haberte dado por vencido a los quince minutos... Esos cubos son de lo más frustrante que he conocido —señaló hacia el juguete que el muchacho llevaba en sus manos, recordando la cantidad de veces en las que un suspiro frustrado había marcado el fin de sus intentos por vencer el desafío que el ordenar los colores del cubo significaba.
I’d buy a never-ending supply of socks. Or I’d pay someone to come to my house every week and just bring socks and underwear. But good ones though.
@Fae ✨ 🐥
Faelynn: Feliiiiiksss
Faelynn: Fui a ver una obra de teatro y luego volví a mi residencia a dormir porque no tenía deseos de nada más
Faelynn: Supongo que tú hablas de la fiesta en el palacio??
Faelynn: ¿Cómo fue todo?
Feliks: ¿Residencia? ¿Estás quedándote fuera del palacio? Eso explica el que ya no te encuentre tan seguido por aquí.
Feliks: Uh... no fue en el palacio, pero sí.
Feliks: Todo normal, como de costumbre: perversión en cada rincón. Es una suerte que no hayas estado para presenciarlo...
Feliks: ¿Cómo estuvo la obra? ¿Y cómo has estado? ¿Me has echado de menos o hasta ahora no recordabas que existía? Porque he sospechado lo último.
whatsapp → Feliks.
Liesei: ¿Eso significa que te desperté, o que llegué justo cuando alguien más lo hacía? Espero que selecciones la segunda opción.
Liesei: Quizá deberías ponerme en silencio por un año o algo así, aunque debes pensar en las emergencias como bien has dicho...
Liesei: ¿Más profundo que el vaso?
Liesei: ¡No vas a morir! Haces que me sienta verdaderamente ofendida.
Feliks: Te diría que lo segundo sólo para hacerte feliz, pero la verdad es que me caracterizo por no decir mentiras.
Feliks: Jamás. De todas formas he dormido bastante hoy, creo que he dormido todo el día... el dolor de cabeza con el que desperté me impidió hacer mucho más.
Feliks: Más profundo que la tumba que deberían cavar si decidiera que quiero que me entierren de pie.
Feliks: Bien, esa ha sido una metáfora tonta. Estoy un poco dormido, sé que sabrás perdonarme.
Feliks: Lo siento, pero el dentista me impidió seguir comiendo tus galletas. De igual modo, ¿qué tienes para ofrecerme? ¿Haces delivery?
whatsapp → Feliks.
Liesei: ¡Feliks, Feliks!
Liesei: ¿Estás despierto? No puedo dormir.
Liesei: Tu imagen de perfil es llamativa, por cierto.
Liesei: ¿Tienes ganas de probar otro de mis tantos experimentos?
Feliks: No lo estaba, pero ahora sí.
Feliks: A veces pienso que dejar el celular con sonido es un error, pero luego ocurren emergencias como esta y me doy cuenta de que me equivocaba.
Feliks: ¡Gracias! Ese soy yo bebiendo un refresco. Tiene un significado profundo, a ver si lo descubres.
Feliks: Uhm, ¿que si tengo ganas de arriesgarme a morir otra vez? Tengo que pensarlo.
@Fae ✨ 🐥
Feliks: Faelynnnnnnnnn
Feliks: ¿En dónde estabas anoche? 😣
Feliks: Te busqué hasta por debajo de los sofás, no estoy bromeando.
Testigo de una trampa creada por el destino; las bolsas que traía en sus manos aterrizaron bruscamente sobre el grisáceo cemento. Varios transeúntes se percataron del mismo asunto, algunos tuvieron reacciones similares, otros continuaron con su vida en un pestañeo. Se aproximó cauteloso hacia el lugar de los hechos, la inocencia de un cachorro comenzaba a apagarse en los ojos oscuros, antes de un alarido que generó miles de escalofríos. Con cuidado, tomó al can accidentado, el autor se dio a la fuga apenas el semáforo lo permitió. El guardia alzó la mirada en señal de auxilio, y apenas soslayó a una figura cercana con su mirada, pronunció:— Uhm, ¿sabe el número de algún veterinario? ¿O la dirección? ¿Puede ayudarme o se quedará ahí sin hacer nada? —lluvia de preguntas, su semblante serio con tintes de preocupación.
No había sido testigo de lo que fuese que fuera de la tienda en la que se encontraba había conseguido reunir a un grupo de personas, pero el alarido de un cachorro no había pasado desapercibido para el príncipe ruso, que sin tardar demasiado comenzó a dirigirse hacia el sitio en el que la escena había ocurrido, a tiempo para escuchar la pregunta formulada por aquel desconocido blondo.— Yo creo que sé donde queda una, puedo guiarte hasta ahí. No está muy lejos —frunció levemente el ceño, acercándose un poco más al sitio en el que el otro masculino se encontraba.— ¿Necesitas ayuda o puedes cargarlo tú solo? —y antes de escuchar cualquier respuesta, el príncipe se retiró su chaqueta y la ofreció al guardia para que pudiese proteger cualquier posible herida que el cachorro tuviese o para ayudarlo a vencer el inconveniente que el frío clima representaba.
El rubio tenía razón y no podía decirle nada, a pesar de que estaba tentada en gritarle a él también como había pasado toda la mañana intentando calmarla con el tono de voz más tranquilo que podía salir de ella —Ya sé, pero si no lo hago me echarán a patadas por no participar, por arruinar su evento o por cualquier otra excusa que se les ocurra— se encogió de hombros al responder y lo miró a los ojos, esperando que no le esté tomando el pelo —Si de verdad te estás ofreciendo a cuidarla te aviso que se largará a llorar cuando me aleje. Al menos que quieras conocer mis habilidades con la escoba y ahorrarte un par de gritos, en ese caso estás invitado a ver como limpio el comedor.
Un ligero ceño fruncido se instaló en las facciones del príncipe, recién entonces cayendo en cuenta de lo que la fémina le decía: en su caso, el ir en contra de lo que sus jefes le pedían era arriesgarse a ganarse algo más grave que un simple regaño. Era su trabajo el que, quizá, estaba en juego.— Bien, si esas son tus prioridades... Supongo que está bien —elevó uno de sus hombros, notablemente poco convencido.— Eso era exactamente lo que proponía. Por cierto, ¿qué hay de tu pareja? ¿En donde está él o ella ahora mismo? —inquirió, acercándose un poco más a la fémina y dirigiendo su mirada hacia la pequeña que con su mirada en el suelo y sus manos unidas, parecía estar padeciendo cada segundo lejos del sitio en el que acostumbraba a estar.