El legado de un líder
El martes 10 de diciembre de 2013 en Johannesburgo, Sudáfrica, durante el funeral del líder Nelson Mandela se da un saludo que marcó la historia y ocupó la primera plana de los diarios del mundo, entre Raúl Castro, Presidente de Cuba y Barack Obama, Presidente de los Estados Unidos; este hecho fue tan relevante, por ser el primer contacto público entre los presidentes de estas naciones desde 1961, año en el que se dio la ruptura de relaciones diplomáticas, entre ambos países.
Mandela, quien falleció a sus 95 años el 5 de diciembre de 2013, fue un líder que impactó la vida de Sudáfrica y el mundo, luego de 27 años de estar en prisión, salir y ser elegido el primer presidente de raza negra de esta nación, además del primero democráticamente, dedicándose en su gestión desde el 10 de mayo de 1994 hasta el 14 de junio de 1999 a desmontar el apartheid (sistema de segregación racial) a través del combate al racismo, la pobreza y la desigualdad, y la promoción de la reconciliación social.
Durante su vida Mandela unió con su ejemplo a su pueblo y a pesar del dolor luchó por la libertad con amor y reconciliación, mensaje que envía al mundo hasta en su ausencia, lo que es el centro de escribir estas líneas en la que intentaré analizar el valor de nuestras acciones, que son ejemplos para los demás, y lo tanto que pueden influir en la vida de otros.
Una muestra de esto es el propio Barack Obama, quien llegó a la presidencia de los Estados Unidos el 20 de enero de 2009, siendo el primer mandatario de esta nación afroamericano, al igual que Mandela en Sudáfrica. Aunque este hecho se dio una década después de la salida de Mandela del poder, mucha influencia tuvo el líder sudafricano en la carrera de Obama, tal como Barack lo señala en el prólogo que redactó del libro “Conversaciones conmigo mismo: Nelson Mandela”, donde dice: “Al igual que mucha gente en todo el mundo, supe de Nelson Mandela desde la distancia, cuando estaba encarcelado en Robben Island. Para gran parte de nosotros, era mucho más que un hombre, era un símbolo de la lucha por la justicia, la igualdad y la dignidad en Sudáfrica y en todo el mundo. Su sacrificio era tan grande que empujaba a gente de todas partes a hacer todo lo que pudieran en nombre del progreso humano. Desde la mayor de las modestias, yo fui una de aquellas personas que intentó responder a su llamada. La primera vez que participé de manera activa en una campaña política fue durante mis años de facultad, cuando me uní a una campaña en nombre del boicot económico y el esfuerzo para acabar con el apartheid en Sudáfrica. Ninguno de los obstáculos personales a los que me enfrenté cuando era joven puede compararse con los que las víctimas del apartheid experimentaban a diario, y solamente puedo imaginar la valentía que llevó a Mandela a ocupar aquella celda durante tantos años. No obstante, su ejemplo me ayudó a despertar ante un mundo más amplio y la obligación que todos tenemos de defender lo correcto. A través de sus elecciones personales, Mandela dejó claro que no teníamos que aceptar el mundo tal como es, que podíamos hacer algo para lograr el mundo que debería ser”, describe Obama, quien más adelante comenta que tuvo el privilegio de conocer a Mandela antes de ser electo presidente de EE.UU. y con quien habló en algunas ocasiones vía telefónica cuando ya ocupaba el cargo, en el que luego se reeligió.
Lección 1: Con tu acción podrás inspirar a más de una nación. Tal como se describe en el relato anterior, Obama fue inspirado por alguien a quien físicamente conoció mucho después, pero quien se comunicó con él en reiteradas ocasiones, a través de sus acciones desde Sudáfrica; de esta misma manera muchas son las ocasiones que decidimos hacer algo por lo que vimos u oímos de los demás, por ende, si nos proponemos tomar mejores decisiones, transmitir mejores mensajes y actuar de una forma más correcta, seguro así serán la replicas en lugares donde ni siquiera imaginamos.
Un año después del saludo en el funeral de Mandela, específicamente el 17 de diciembre de 2014, Raúl Castro y Barack Obama, anuncian el inicio del proceso para el restablecimiento de relaciones bilaterales, acordado en una conversación telefónica dos días antes.
El 10 de abril de 2015, estos dos personajes se vuelven a encontrar con un saludo de manos y sonrientes en la inauguración de la Cumbre de las Américas, realizada en Panamá. Al día siguiente tuvieron una entrevista durante el evento, en el que Cuba participaba por primera vez.
Luego de varias rondas de negociaciones, la salida de Cuba de la lista de países patrocinadores del terrorismo, entre otras acciones acordadas por ambas naciones, el 1 de julio de 2015 anuncian oficialmente el restablecimiento de sus relaciones diplomáticas y la apertura de embajadas, hechos que consolidan el deshielo de EEUU con Cuba, con la visita de Obama a la isla, desde este domingo, hasta ayer martes.
“Hace medio siglo, la imagen de un presidente de los Estados Unidos aquí en La Habana hubiera sido inimaginable, pero es un nuevo día entre nuestros dos países”, dijo Obama, quien hizo mención a que esta cita fue el resultado de aquel primer contacto que ambos líderes tuvieron en el funeral de Mandela.
Desde hace 88 años no se daba la visita de un mandatario de EE.UU. a la Habana, marcando la historia de estos pueblos, que no necesariamente han resuelto con esta acción todos sus problemas, porque tienen muchos temas pendientes, pero si poniendo en práctica la reconciliación por la que luchó Mandela o el arte de la convivencia civilizada, como lo llamó Castro en una de sus intervenciones; lo que les permitirá llegar más lejos.
Sin duda este es un hecho que tendrá un impacto más allá del noticioso en la vida de muchas personas y es allí donde rescato la lección 2: El aporte más grande que deja un líder es su legado. La ausencia de Mandela inició el proceso de reconciliación de estas dos naciones, lo que evidencia el valor de su liderazgo, esto no significa que fue un ser humano infalible, significa que sin importar por lo que estemos pasando y aunque tengamos días en los que el cambio nos parezca difícil, o en donde nuestros adversarios o nuestros miedos e imperfecciones puedan tentarnos a tomar un camino más fácil, incluso en esos días en donde parezca que no hay salida ante una decisión, siempre se puede ver un futuro mejor, un mañana en el que el esfuerzo vale la pena, en el que la reconciliación triunfará sobre el deseo desmedido de poder, el odio y el rencor, porque aunque para algunos no lo parezca esto es una muestra de amor al prójimo que siempre será mejor.
Concluyo con un mensaje sobre este tema del orador Myles Munroe, de quien escuché en Youtube y falleció hace más de un año: “El acto más grande del liderazgo es que pasa en tu ausencia. Si todo lo que tú has hecho muere contigo eres un fracasado. Un verdadero líder se mide también con qué pasa cuando tus mueres. Es por eso que el verdadero líder no invierte en edificios… invierte en personas. El acto más grande del líder es la mentoría. Un verdadero líder trabaja de tal manera que se queda sin trabajo. Los verdaderos líderes se miden, su grandeza, en su ausencia. Mi ausencia es tu grandeza”.
#LaColumnadeFranco Por: Francisco Franco
@FFrancopa










