“¡Joder no!” El español abrió los ojos a la par, avanzando con rapidez hacia el mesón que se encontraba en la cocina, observando como este se encontraba COMPLETAMENTE vacío. “No puede ser.” Infló su pecho, frunciendo el ceño. “Su puta madre volverá a dejar comida afuera, malditos golosos.” Se quejó, cruzándose de brazos.
—Vaya tragedia. — se burló la hermana menor del muchacho que estaba creando la tercera guerra mundial por sus alimentos, cuales estaban siendo consumidos por la misma rubia en el marco de la puerta en donde se encontraba recargada, disfrutando del berrinche que su familiar creaba. —Muy muy ricos, Isaac, de verdad, deberías hacer más de estos. —














