En un submundo rural apartado del mundo real está La Inviolata, un lugar dónde se ha parado el tiempo, con una cincuentena personas que crecieron en un sistema feudal, dónde no existe ningún planteamiento a salir de la esclavitud, ni a vivir de otra manera, porque no han visto otra cosa y amurallados por un riachuelo que no deben cruzar.
Allí está Lazzaro, rodeado de una atmósfera ‘pasoliana’. Él es una luz blanca en un mundo de sombras, rodeado de gente también con esa inocencia; que no aspiran a nada, ni compiten con nada, sobreviven con lo que tienen entre las montañas, felices, a cambio de que la marquesa de Luna les dé cobijo, porque ellos piensan que son seres que le pertenecen.
Entre todos los personajes, la única persona que aspira a salir de ahí es el hijo de la marquesa, que tiene tan pocos escrúpulos que cuando supuestamente a su hijo lo secuestran, a ella le da igual.
Lazzaro es un Santo Inocente de Miguel Delibes en estado puro, no necesita nada, no opina, no miente, no pide, sólo observa y obedece, como un ángel feliz. Lazzaro es un alma errante que ilumina la oscuridad del espectador, que ilumina hasta la iglesia sin arderla y se lleva con él la música sacra, que por su puesto es también blanca.
Y aunque con un final un poco precipitado, en el momento que va al banco a pedir que le devuelvan el dinero a los hijos de la marquesa, (a pesar de la gran estafa, y de quedarse con los pasteles lujosos después del plantón de Trancredi) y la gente le golpea hasta la muerte, pensando que es un ladrón, nace otro ángel que es un lobo, tal cual animal decía la marquesa que ellos eran, cuando en realidad también los animales tienen el alma pura como Lazzaro.
La inocencia es algo con lo que se nace, por eso Lazzaro no crece, pero a medida que nos adentramos en un mundo donde actualmente impera el capitalismo y el neoliberalismo, muchos creen que nos podemos corromper y dejar llevar por la corriente. Lejos de todo esto, podemos organizar mundos llenos de humanidad y de bondad, sin lucha de clases. Lazzaro nunca muere.