━━━ benjamin “benny” horowitz ∗ ( b. ∗ 1994, queens, nueva york )
pronombres masculinos. treinta y dos años. libra. paramédico y amenaza para la sociedad. torre 𝗔𝗥𝗕𝗢𝗥𝗪𝗔𝗬 ( 𝘱𝘪𝘴𝘰 4, 𝘶𝘯𝘪𝘥𝘢𝘥 𝘈 ).
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━━━ benjamin “benny” horowitz ∗ ( b. ∗ 1994, queens, nueva york )
pronombres masculinos. treinta y dos años. libra. paramédico y amenaza para la sociedad. torre 𝗔𝗥𝗕𝗢𝗥𝗪𝗔𝗬 ( 𝘱𝘪𝘴𝘰 4, 𝘶𝘯𝘪𝘥𝘢𝘥 𝘈 ).
‘ si llegas a decirme que ya van dos veces no hubiera entrado contigo. ’ rostro se ladea hacia él, y aunque no está segura de si esperaba respuesta a comentario, lengua es incapaz de contenerse. pero no es tanto reproche para él, sino para situación que eriza la piel de una manera distinta, intensidad de luces que se tambalea como si anunciaran el peor de los destinos. ‘ ¿esta es la parte en la que morimos abrazados? ’ dice con sarcasmo controlado, intentando retener nerviosismo todo lo que puede. se acerca hasta la puerta del ascensor y palma de la mano estampa varios golpes sonoros contra la misma. cuando vuele a oírle diestra viaja hasta su bolsillo para sacar teléfono móvil, lo enciende y se da cuenta de que icono superior indica falta de señal. ‘ tampoco tengo ¿qué hacemos ahora? ’ espalda se pega contra superficie más cercana en espacio reducido. ‘ supongo que intentar salir no es una opción y la comida va a enfriarse. ’ señala las bolsas que carga.
no puede ni siquiera ofenderse porque de hecho le hace sentido, y hasta se siente bastante idiota por tan confiado haber utilizado el elevador sin siquiera dudar un segundo de su funcionamiento. "vi una película donde una pareja se queda atrapada en un ascensor y se vuelve un bucle insoportable hasta que uno muere... o algo así," la verdad es que no le prestó suficiente atención y está seguro de que se durmió en algunas partes porque tuvo un turno extendido. se tensa ligeramente cuando escucha los manotazos contra la puerta de metal, pero músculos terminan por ceder debido al largo día. ella le da las malas noticias y benny suspira abatido. "viviremos aquí hasta que alguien empiece a buscarnos, supongo," que en su caso podría demorar días considerando que marty aparece y desaparece constantemente. claro, solo está exagerando. presiona el botón de ayuda pero no está seguro de que esté funcionando, y por si acaso lo presiona dos veces más, para asegurarse. "eh..." mira hacia arriba en busca de la ventana superior, los ojos entornándose antes de devolverse a interlocutora. "bueno... ¿tienes hambre?"
“no suena como que los ejercicios de respiración sea algo muy útil para una persona que sí sea claustrofóbica.” aunque entiende que no debe de ser una situación sencilla y duda que en realidad haya mucho que se pueda hacer. no se enfoca demasiado en el tema, en especial cuando la broma que han llevado demasiado lejos la hace sonreír de manera inmediata. es una sonrisa cómplice, casi juguetona, una expresión que solo aparece cuando hablan de la broma que solo entienden ellos dos. “¿no te funcionó tan rápido como querías?” aprovecha para presionar el botón de ayuda, porque a pesar de que está segura de que encontrarían la manera de entretenerse en el elevador, no está en sus planes quedarse atrapada ahí por más tiempo del necesario. aprovecha para también dar un pequeño paso en su dirección, es casi nula la distancia entre ambos, pero aún mantiene la suficiente distancia para establecer aquella tensión que había estado sintiendo por las últimas semanas. incluso para ella resulta difícil entender qué es lo que quiere. una parte de ella se ha convencido que es la adrenalina que el tira y afloja le brinda. “parece que tus medidas extremas están funcionando.” decide entonces acercarse solo un poco más. coloca diestra detrás de su nuca, acercándose a él sin pensarlo demasiado. sus labios pasan cerca de los de benny, a tan poca distancia que un movimiento más y estaría rozándolos. pero no lo hace, solo es parte de su camino para llegar a su oído y susurrar: “¿cuál es la siguiente parte de tu plan?” se mantiene ahí, cerquita, dejando que esta vez sea él quien decida lo que sucede después.
su respuesta a hipótesis es sencilla: tan solo encoge los hombros y tuerce los labios. por supuesto que no, pero tampoco hay muchas alternativas para una situación así. al menos no tienen que lidiar con eso porque parece que ambos podrían llevarlo con tranquilidad, o al menos eso indican los primeros minutos que corren. la observa moverse y puede sentir el momento exacto en el que el ambiente cambia: el aire se vuelve más denso, convencido de que podría tocarlo con la punta de los dedos; el elevador de pronto se siente más estrecho; y aunque existe aún una distancia mesurada entre ambos, palabras femeninas parecen flotar justo frente a él, en ese espacio minúsculo que persiste con fragilidad. sonríe de manera sutil, disimulada, y cuando ella da el paso para tomarlo de la nuca y acercarse de aquella forma tan peligrosa, benny siente que la temperatura de su cuerpo se dispara y los latidos se instalan en canal auditivo. le roba el aliento fugazmente, viéndose engañado en el instante en el que pasa de sus labios y se acerca a su oído. joder, piensa. porque la tiene tan cerca que puede apreciar el aroma de su perfume, puede sentir el roce de cabellera dorada en su acercamiento y puede percibir el calor de su aliento chocando contra su oreja. cada músculo se tensa cuando la pregunta se instala y benny, sonriendo, cierra los ojos un instante antes de voltear ligeramente para buscar su mirada. no elabora, tan solo lleva sus manos a cintura femenina para dar un suave empujón lleva a aprisionar su figura contra el barandal de metal, su cuerpo encerrándola contra la pared en lo que baja el mentón para buscar el roce de sus labios. le da un instante para decidir si quiere apartarlo, de dejarle en claro que ha entendido mal su acercamiento, incluso muerde labio inferior en un intento de contener su impulso más allá de lo que ha hecho. "soy un hombre muy, muy débil, tate," le hace saber en voz baja, profunda. la diestra se alza despacio, recorre su costado con lentitud tortuosa, acariciando costillar en lo que intercala ojos azules entre impropios y sus labios. "y me estás poniendo muy difícil el no devorarte la boca ahora mismo," añade en un murmuro rasposo, se convierte en advertencia endeble que termina por desmoronarse porque entonces destruye esa distancia diminuta para poder atrapar sus labios en un beso que se hace profundo, intenso, completamente deseoso, evidenciando ese sentir que viene arrastrando desde hace días.
escucha el retumbar de las bocinas, casi como un eco, por lo que asume precisamente que contrario va justo detrás de ella, ganándose algún que otro insulto. roce sutil sobre la espalda llama su atención al momento justo en que estaba por voltear en su búsqueda, encontrándole al momento de girar la mirada, lo que inevitablemente evoca una sonrisa —motivo resulta claro, porque cualquier otra persona hubiese creído que estaba loca por bajarse en medio del tráfico, sin dar aviso alguno, de manera completamente imprudente ; y sí, quizás él también lo creía, pero de todas formas le había seguido el paso. observa cajetilla de marca que reconoce y diestra se alza con cuidado, dígitos comienzan a moverse para declinar oferta con cuidado, hasta el momento en que entre nicotina, pareciera encontrar un oasis. pétalos se parten, por un instante se pregunta sobre la prudencia, pero no permite que duda se asiente y dígitos se adueñan del porro con cuidado, uñas acariciando el papel al sostenerlo. vuelve marrones hacia él, aunque no puede evitar revoleo al oírlo. “mhm, si tú lo dices…” y se repente, se le ocurre. “estoy segura de que puedo convencerlos de dejarme subir a cantar con ellos, ¿estás dispuesto a apostar?” porque siempre que podía agregar emociones a una situación, argentina lo haría, y el juego siempre fue y será su amigo. casi cual siendo fiel a eso mismo, cilindro que sostiene entre los dedos viaja a los labios, filtro zumba justo sobre ellos al momento en que entona : “¿me enciendes?” está claro que no tiene encendedor, después de todo. finalmente rosados atrapan extremo y dígitos ayudan con sostén, al mismo tiempo en que mirada se alza, observando a más alto a través de las pestañas.
va a reclamar la respuesta que obtiene porque asume que le está tomando el pelo, hasta que escucha lo siguiente y esto provoca que benjamin sonría amplio. "¿con esos ojos y esa sonrisa? voy a salir perdiendo, tramposa," y aún así apostaría, por deporte, por amor al arte, por las risas y por la anécdota, claro. además, de inmediato se vuelve una necesidad el ver a argentina sobre escenario, que le viene causando curiosidad hace semanas es evidente, y cada vez que conoce un poco más de ella siente que necesita más. pasa saliva despacio cuando ella pide ayuda con la flama, cuando lo observa desde su posición y ojos van a encontrarse con ajenos. claro, claro, el encendedor, piensa. lo saca del bolsillo de su chaqueta, uno de esos encendedores baratos y con un texto digno de alguien como él. acerca la flama y labios se parten ligeramente antes de relamer inferior tras completar su tarea. "entonces," retoma una vez concentración es recuperada, la observa con atención. "¿qué vas a cantar?"
finalmente suelta su agarre una vez que ambos están dentro del departamento, permitiéndole moverse con libertad. ella no era una mujer timida, pero era imposible ignorar el ligero rubor que coloreaba sus mejillas ahora que él estaba en su espacio. ‘ sí, por favor. ’ responde cuando él le ofrece, acercándose a la isla de la cocina mientras deja algunas cosas a un lado. ‘ creo que no me tomo una cerveza desde hace años. ’ admite con una pequeña risa. ‘ no porque no me gusten, simplemente en todos los lugares a los que voy siempre terminan sirviendo vino, champagne o cualquier otra cosa. ’ la siguiente pregunta la toma desprevenida. por un instante su sonrisa flaquea, lo suficiente para que la inseguridad se asome antes de que ella intente esconderla detrás de una expresión más ligera. niega suavemente con la cabeza. ‘ hm, creo que por esta noche tengo a alguien más interesante a quien entretener. ’ la confesión viene acompañada de una risa suave, manteniendo contacto visual con el masculino, pero después suelta un suspiro. ‘ aunque, siendo sincera... no he hecho stream en casi dos meses. ’ admite finalmente. la vergüenza se instala incómoda en su voz. ‘ tuve un problema. bastante público, además. ’ se encoge un poco de hombros. ‘ y digamos que actualmente no soy precisamente la persona favorita de internet. ’ una sonrisa pequeña y algo avergonzada aparece en sus labios.
se enfoca en destapar la cerveza para ella, y por supuesto lo hace a su modo: sin destapador, habilidoso y con el borde de uno de los anillos que decoran su mano derecha, ni siquiera se fija en su movimiento porque está atento a lo que ella le dice. claro, piensa. alara desde el principio le dio la impresión de moverse en sitios caros, elegantes, completamente alejados a aquellos en los que se podría encontrar a benjamin horowitz. "siempre he pensado que la champaña sabe fea," y hay un timbre risueño en su confesión, porque sabe que es hasta un poco infantil el que su paladar no le permita disfrutar de un trago que se supone otorga un estatus. claro, a benny esas cosas no le interesan, así que es mucho más sencillo para él no tener que gastar o aparentar. le extiende la cerveza en lo que vuelve a encaminarse a ella, su mirada fija en ella mientras la escucha, y la sonrisa apareciendo de manera instantánea y natural cuando lo menciona como alguien más interesante. "entonces ese alguien tendrá que hacer que valga la pena," menciona con voz suave, y ahí acerca su propia botella de cerveza para darle un toquecito a la ajena a modo de brindis. cuando alara decide abrirse con sinceridad, benjamin ladea la cabeza, tomándose un instante para procesar lo que le cuenta. "¿en serio?" no se considera una persona que esté familiarizada con la etiqueta de internet, tampoco participa mucho más que en subir una historia a instagram cada tanto y compartir memes y chistes muy, muy malos. probablemente él estaría cancelado de ser una figura pública. "bueno, estás en un sitio seguro si quieres contarme... quizás te venga bien sacártelo del sistema," propone. "yo no voy a juzgarte. sea lo que sea... seguramente yo hice algo peor," y si bien lo dice en timbre bromista, está hablando en serio.
‘ suenas como un anciano, bueno, un poco sí eres un anciano. ’ le molesta entonces, quiere creer que puede ahogar la carcajada que nace siempre que se encuentra en compañía opuesta aún así no puede detenerse en el instante que niega varias veces con la cabeza, porque a final de cuentas son palabras ajenas aquellas que terminan brindando la razón a interlocutor, forma en la que no puede evitar curvar las cejas de manera sorprendente antes de mordisquear propio pedazo. ‘ pero si a mi ya me tienes en la palma de la mano, pero de acuerdo a lo que sabía es que te van más otros rizos que no son los míos. ’ alza el mentón, por supuesto, casi en una ofensa que se ve más ensayada que genuina, asintiendo de cuando en cuando solamente para que sepa que le está escuchando porque pretende no querer volver a mirarle. ‘ quizá debería de contratarte, ya sabes, para probar todo el menú nuevo. ’ de todas maneras es invitación que haría, sin dudarlo. ‘ definitivamente es que la encargada no solamente tiene pechos grandes sino buen culo. ’ no se inmuta en decir verdad, hundiendo los hombros. ‘ sacas mi peor versión, por cierto. ’
las cejas se alzan y los labios se parten muy fugazmente antes de seguir masticando, una expresión de sorpresa sumamente teatral es la que se adueña de semblante masculino cuando escucha acusación. "¿qué dices? si estoy en la flor de mi juventud," cuestiona con falsa alarma, para luego largar una risotada sonora. a benjamin le pesa bastante la edad, a veces se siente más viejo de lo que es, y en ocasiones siente que el tiempo le pisa los talones, que no va a salir de ese periodo de estancamiento que lo ahoga constantemente. vuelve a beber de su refresco porque es la única forma en la que puede disimular la sonrisilla de quien se ve bajo el reflector cuando atticus insinúa que hay alguien más que podría tenerlo dentro de aquella hipótesis. se relame los labios, chasquea la lengua mientras niega. "escuchas mucho lo que dicen las señoras chismosas del edificio ¿no?" se le ocurre esquivar con gracia, se limpia las comisuras con la servilleta que ya tenía arrugada y hecha una bola antes de juntarla con el plato desechable y empezar a doblarlo hasta hacerlo chiquito para tirarlo a la basura, una manía que tenía desde hacía varios años ya. la mirada se le ilumina ante la propuesta que menciona el rizado, porque si hay algo que benny adora más que comer, es comer gratis. "por favor cuenta conmigo, seré completamente honesto," prometer un paladar estudiado es otra cosa, claro que no podría ofrecerle aquello pero al menos podría darle una opinión desde el punto de vista de un público general, no experto. cuando le da la razón, neoyorquino se echa a reír, mece la cabeza en negación con falsa decepción. "creo que nos hacemos daño mutuamente," lo apunta con el índice y entonces sí, desecha su basura en un bote cercano. "pero creo que eso es muy sensato de nuestra parte. nos podrimos entre nosotros sin dañar a nadie más," bueno... algo así. "¿hay actualizaciones respecto a tu hinge?" decide indagar entonces, volteando a verlo con chispa burlesca en sus pupilas.
‘ solo quiero que sepas que el hecho de que ambos estemos en ropa para estar en casa termina eliminando que esto cuente como algo más que pasar el rato. ’ advertencia timbra en la cómica que intenta retirar un peso a nerviosismo propio, contrastante con seguridad de benny, aquella que pareciese instalarse en sonrisa resplandeciente, en la forma en la que puede terminar simplemente pretendiendo que tiene todo bajo control ( probablemente lo tiene, y ella lo admite a regañadientes ) sin embargo pausa por unos segundos, le sorprende la posibilidad, el hecho de que hay ahí un punto de inflexión y no sabe muy bien qué hacer en ese momento, como terminar de disimular la ligera sonrisita que escapa de entre los labios y entonces hunde despacito los hombros. ‘ tal vez. ’ y es más una afirmativa que una negativa, aún así no dice mucho más antes de mordisquear el labio inferior observa al can moviendo la cola mientras canturrea su nombre antes de ceder y adentrarse en espacio de interlocutor, de dejar la puerta tras de sí con cuidado en el instante que entonces cede para colocarse de cuclillas y acariciar detrás de las orejas antes de seguirle como sí estuviese completamente hipnotizada, aunque la voz ajena le saca una sonrisa más amplia, una risa que se saborea entre comisuras. ‘ ah vamos, no sabía que a ti también te gustaba que te rascaran detrás de las orejas. ’ pica arrugando la nariz, se toma el atrevimiento a tomar asiento en una orilla del sofá mientras entonces vuelca su atención otra vez en john doe que parece maravillado con esta misma y ríe. ‘ ¿de verdad ibas a pasar solo todo el fin de semana? ’
ambas palmas se exponen a la altura de su pecho, es un movimiento lánguido y lento, en una de ellas cuelga la botella de cerveza añadiéndole cierta comicidad a ese pretendido juramento de inocencia, misma que rara vez habita en ojos azules que suelen cargar cierta malicia. "tal vez," repite más bajito, como si estuviese saboreando la posibilidad que se vuelve un poco más tangible a pesar de que, de entrada, le ha dejado claro que no hay chance de que compañía signifique mucho más que eso. sin embargo, benny suele ser bastante astuto, y según él, podría hacerla cambiar de opinión. ah, por supuesto que se enfrascaría en sacarle una afirmativa entera. la observa con atención mientras interactúa con el can, termina por robarle una risa la forma en que cambia ligeramente el timbre cuando se trata de dirigirse a john doe, y tan solo se cruza de brazos mientras permanece mirando la escena desarrollarse. "me encanta, eddie," busca devolver la broma acentuando la palabra, la sonrisa estirándose en sus labios para develar picardía. se toma un instante para dar un trago a su cerveza, debatiéndose entre dar una respuesta genérica u optar por algo genuino. "disfruto de mi tiempo a solas," se encoge de hombros. "la compañía está bien, igual," se apresura a añadir, en caso de que pudiese malinterpretarse. "mi hermano va y viene, y el trabajo es demasiado desgastante como para ocupar mi tiempo en otras cosas. a veces solo quiero... quedarme en el sofá," se mueve por la sala para adentrarse en la cocina y de ella volver con una nueva botella de cerveza. "¿sí tomas cerveza o no va incluido en el paquete de pasar el rato?" indaga con deje juguetón, acercándose a ella para ofrecerle la bebida. "me voy a portar bien, lo prometo."
divertida, esboza una sonrisa al escucharle, procurando seguir movimiento ajeno para no perderle entre la multitud. ' al menos no pasaremos frío. ' punto importante de cuestión. después de todo, es el motivo por el cual se aventuraron a pesar de la alta concurrencia. ' ¿crees que podamos pedir algo? quiero un té. ' opina. aunque no puede reconocer en qué punto inicia y acaba la fila. arruga su nariz, descartando idea por completo. teléfono en mano, dedo se desliza por la pantalla mientras busca opciones atractivas o interesantes. atiende alternativas propuestas por su compañero y asiente. ' temo que este lugar está fuera de cuestión, será imposible comprar algo... mucho menos encontrar dónde sentarse. ' musita. y aunque cafetería les refugiaba del frío exterior, realmente deseaba poder sentarse y disfrutar de una comida. ' rochambeau tiene buenas reseñas, ¿te gusta la comida francesa? ' cuestiona. ' aunque pasta suena increíblemente bien, ¿qué tan lejos estamos? '
"de poder, podemos... aunque no sé qué tanto demoremos en llegar a la caja," reconoce con las cejas juntándose, media sonrisa apenada por no poder cumplir con su antojo. a él le vendría bien un café, pero duda que eso vaya a suceder considerando la fila extensa y que parece ser que cada quien se toma su dulce tiempo al momento de ordenar, porque parece moverse muy, muy lento. atento, sus ojos azules se posan en interlocutora y niega un par de veces. "no, no, por favor, usemos tu opción," pide con deje amistoso, las comisuras estirándose ligeramente. "confío en ti, yo soy de gustos más..." pobres. "corrientes," se ríe despacito, y con cuidado empieza a moverse para abrirle paso a ellie y que puedan salir de aquél sitio tan apretado. "debí haber traído mi auto," musita con pesadez, aunque lo cierto es que no le molesta caminar, no importa cuánto moleste el frío. un poco está acostumbrado, considerando que durmió en su toyota camry por meses antes de llegar a riverdrift. "¿quieres mi chaqueta?" ofrece, aunque no espera mucho por una réplica sino que directamente la retira para colocarla sobre hombros ajenos.
“benny, puedes darme una de las bolsas. ya me trajiste hasta acá, no necesitas hacer eso solo.” si no fuera porque las bolsas estaban enredadas unas con las otras, le quitaría un par sin esperar una respuesta. no presta demasiada atención cuando presiona el botón del elevador, pero es cuando lo hace tres veces más que finalmente voltea a verlo también. “no, no soy claustrofóbica. así que no voy a comenzar a llorar o a hiperventilar aquí dentro.” se acerca un poco a él, para presionar el botón de ayuda del elevador, pero justo antes de hacerlo se gira para quedar justo frente a 'el. “¿debería de presionarlo o a caso este es un plan súper elaborado para que misteriosamente quedaras atorado conmigo en un elevador?” ladea un poco su rostro y eleva una de sus cejas. su tono es bromista, incluso se anima a soltar una risa. “había otras maneras de llamar mi atención” solo lo está molestando, duda mucho que en realidad esa sea la situación. “puedes dejar las bolsas en el piso, no les va a pasar nada.” añade con la intención de como se ha ido haciendo costumbre, desviar la atención de lo que acaba de decir.
la expresión cambia de inmediato a cejas alzadas, las manos se tensan alrededor de las bolsas como quien se prepara para rechazar la ayuda. su expresión persiste serena, incluso dentro de la situación en la que terminan enredados. después de un largo día, con ambos probablemente acumulando cansancio, es lógico que quedarse encerrados en un elevador es lo último que desean— incluso cuando aquello le propina cercanía con blonda, preferiría estar encerrado con ella en otro sitio mucho más cómodo. "me alegra saber eso, porque en ese caso solo podría ofrecerte ejercicios de respiración," decide bromear respecto a su profesión, el tinte cómico permanece entre la monotonía suave de sus vocablos, las comisuras alzándose en lo que la ve acercarse para presionar el botón indicado. lo siguiente es lo que lo hace acentuar la sonrisa, aunque busca disimularla. "ya intenté lo de la máquina expendedora," se aventura a bromear, hay un retintín juguetón en aquella frase. "tuve que recurrir a alternativas extremas," continúa el chiste y entonces se mueve un poco y obedece, termina colocando las bolsas en el piso porque supone que no saldrán inmediatamente de allí. se gira para observarla por unos segundos: inspecciona facciones, se fija en la expresión que posee ojiazul en el rostro y da un pasito más en su dirección. "¿está funcionando?"
quizá debería de darse la vuelta, pretender que ese fragmento de envalentonamiento no es más que un desliz evidente, una falla de juicio que no ha sabido calcular en el instante que se encuentra frente a puerta de apartamento ajeno, que entonces no se esperaba encontrarlo tan... desenfadado y manos se terminan deslizando por el rostro como sí lo hubiese pillado en contexto novedoso, aquel que pareciese que no debería de estar invadiendo cuando el suspiro simplemente se va deslizando entre pétalos de una manera un tanto más atorada de la anticipada. ‘ lo siento, lo siento, yo... debería de irme, ¿sí, no? ’ duda, todavía, no sabe exactamente porque puesto que a final de cuentas de todas maneras esperaba que fuese mala fortuna el no encontrarlo en el departamento, que aquel gesto de valentía disfrazada de imprudencia fuese más bien un sueño febril para regresar a hundirse en el sofá a terminar temporada de sex and the city por décima o quizá onceava ocasión. ‘ ¿cita? no recuerdo que me hayas invitado a salir. ’ reta entonces, arqueando ceja derecha, cabeza ladeándose brevemente antes de mordisquear labio inferior y entonces, sin preámbulo recargarse contra el marco de puerta semi-abierta. ‘ quizá solo vine a ver a john doe, ¿pensaste en eso? ’ bingo. salida más sencilla, pretensión.
de a poquito y de manera muy sincera, el semblante de benny evoluciona conforme la escucha. si bien permanece sonriente, sus cejas se van juntando paulatinamente hasta volverce un ceño fruncido suavemente, la confusión se instala en pupilas que se pasean por facciones femeninas, y de manera natural su cabeza se mueve en negativa sutil, casi imperceptible. "no..." musita despacito, ligeramente confundido pero sobre todo, incapaz de permitirle que se vaya pensando que ha llegado en mal momento o algo así. "podría," le hace saber, esta vez cejas alzándose de manera retadora, como si tras esa declaración en realidad preguntara: ¿aceptarías? entonces la observa apoyarse en el marco, y lo que viene después le hace largar una risilla silenciosa, exhalación que se escapa por la nariz en una especie de abatimiento, porque claro que el perro le ganaría la batalla. y como si la hubiese escuchado decir su nombre ( probablemente lo hizo ), el perro se asoma entre sus tobillos, los ojos gigantescos posándose en la menor, recordando claro que se trata de la chica que lo llenó de besos y caricias. "por supuesto que a eso vienes," pretende quejarse, mas la sonrisa blanca se asoma dejándole un semblante risueño, ojos azules observándola casi maravillado. "anda, pasa," se echa hacia atrás y john doe se pone inquieto, da vueltas como un accionar entusiasta en lo que espera a que eddie se adentre en su casa, camina de un lado a otro para llamar su atención y guiarla a la sala. "por favor, pretendan que no estoy aquí," se burla mientras cierra la puerta tras su espalda, observando cuánto tiempo podría interlocutora estirar su pretexto.
‘ tantos años de carrera culinaria para que estés convencido de que tu tour por las pizzas callejeras de nueva york va a ganarme en esta. ’ revoleo de ojos se vuelve una ofensa entretenida, una manera inmediata de seguir el juego con interlocutor cuando da un mordisco a su propio pedazo, que pretende entonces entretener pantomima ajena cuando lo observa directamente a los ojos. ‘ bien, escuchemos tu veredicto. ’ reta entonces, no se inmuta demasiado cuando termina recargándose en una de las paredes aledañas, que da un sorbo a la lata de coca cola que lleva en la otra mano. ‘ veremos sí tienes lo necesario para conquistar a un chef. ’ por supuesto, comentario, es deliberado para picarle.
"en tu carrera no te enseñan lo que a mí me enseñó la experiencia," insiste con un deje que exagera severidad, lo apunta con el dedo índice para enfatizar y contiene una carcajada solamente porque no quiere atorarse con la comida. pretende entonces saborear con mayor concentración el último bocado, alarga los segundos en los que atticus le pide el veredicto como si realmente generara un análisis culinario en su cabeza, aunque la mitad de los mismos se queda atorada en la idea de conquistar a un chef. el remate llega engañoso: "creo que podría conquistarte sin necesidad de hablar de comida, guapo," lo mira fijamente, comisuras tironeando para esbozar sonrisa burlona y justo ahí aparta la vista para beber de su refresco. "la masa está muy delgada y no me gusta así, se quema muy fácil y se hace como... no sé, chiclosa," arruga levemente la nariz con disgusto, volviendo a negar. "he comido mejores pizzas por un dólar," alza las cejas de manera desdeñosa y falsa, porque no es un crítico ejemplar, claro. "¿tú qué dices, experto? ¿la pizza valió la pena o solo es que la encargada tiene pechos grandes?"
repite una vez más palabras que la llevan a revolear la mirada, aunque sonrisa sobre labios deja en claro que no le molesta, en absoluto. en parte, comienza a acostumbrarse a dicha actitud contraria, inevitablemente terminan revoloteando uno alrededor del otro. mirada se desvía por un instante hacia el cielo, cual confirmando aquello que menciona, para luego seguir guía contraria hacia letrero casi de película. “eres de esos que ladra pero no muerde, ¿sabes?” se pregunta si acaso aquel refrán en inglés existe, o tiene el mismo significado, pero incluso si no, palabras pueden ser tomadas de forma literal y considera que idea detrás sería comprensible. “nos bajamos aquí, muchas gracias.” ahora le habla al chofer, al mismo tiempo en que extiende un par de billetes en su dirección, guiándose por aquello que ve que sale el viaje y un par de dólares más, por el inconveniente. acto seguido, abre la puerta y comienza a caminar entre los autos en búsqueda de llegar hasta la vereda, ganándose un par de bocinas en su dirección, motivo por el cual no se voltea para ver si masculino se encuentra detrás de ella, ya que no quiere entorpecer aún más el tránsito o arriesgarse a un accidente. porque si de ser impulsiva se trataba, giada tenía un jodido doctorado.
sus labios cierran y abren un par de veces, está intentando procesar qué es lo que ella le dijo, y por cómo lo pronuncia, sospecha que se está burlando de él. sin embargo, no es algo que a neoyorquino le aflija, pues casi siempre consigue encontrar el lado cómico en situaciones en las que se suele meter. la observa pagar y si bien le ahorra el gasto, instantáneamente la culpa repunta con fuerza, pues no quiere quedarle mal. trastabilla para ir tras ella, pero finalmente la alcanza tan solo habiéndose atrasado un par de segundos entre los autos tocando el cláxon. no pierde la oportunidad de lanzar un insulto o dos en dirección a los impertinentes ( como si él no lo fuera ), un ceño fruncido y una seña agresiva para rematar. finalmente alcanza a la argentina, prácticamente llegando a la entrada del lugar y justo ahí es sutil al colocar mano en espalda baja, apenas un roce que le indica que ha llegado a su lado. "¿quieres compartir antes de entrar?" propone al sacar una cajetilla de marlboro, el cartón medio dañado, y cuando abre la misma se asoman unos cuantos rojos y un porro bien armado. es decisión de ella qué es lo que quiere fumar. "te prometo que esta taberna es muchísimo mejor que los músicos que iban a presentarse allá. aquí tocan rock," si está burlándose o no, no queda claro, pero sí que está expuesta aquella sonrisita socarrona.
abre su puerta con facilidad, volteando a ver al masculino en cuanto escucha sus palabras. una pequeña sonrisa se dibuja por sus labios mientras que se recarga ligeramente en el marco de la entrada. ' ¿de verdad piensas que llegarías hasta aquí si me molestaras? ' cuestiona, porque alara no era el tipo de mujer que fuera amable por ser educada, al contrario, era muy directa cuando algo no le gustaba. ' quédate. ' menciona, aunque su voz saliera ligeramente más baja. una de sus manos se extiende para tomar muñeca ajena, con cuidado para que no tirara nada de lo que cargaba, guíandolo hasta entrar.
benjamin no suele ser tímido en ningún aspecto, en ningún contexto; es una persona que podría considerarse completamente irreverente. sin embargo, cuando está alrededor de alara, hace un considerable intento por no salirse del margen, al menos no en demasía, porque una vez entrado en confianza puede notarse su desfachatez. por eso es cuidadoso en su inquisitiva, pero no llega una reincidencia, sino que sonrisa se extiende lentamente entre las mejillas cuando ella dice quédate, cuando lo toma de la muñeca y lo invita a pasar. entonces camina tras ella, se deja llevar y mantiene cercanía aunque se distrae observando el interior de su hogar. se toma el atrevimiento de colocar las cosas en la mesa cercana, y su mano libre toma una botella de cerveza, solo ahí apartándose ligeramente de ella: "¿te abro una?" pregunta cauteloso, en azules brillando una complicidad discreta, muy sutil. "cualquiera diría que esta es la hora perfecta para prender stream ¿no?" y que lo invite a quedarse tiene cierto peso ahora, aunque es más bien su forma de indagar al respecto.
@mteaga envió : 🪑 para un starter compartiendo una mesa diminuta porque toda la ciudad parece haber tenido la misma idea esta noche.
"esto es agradable," menciona en lo que saborea una pieza de pan que les ofrecieron como entrada en aquél restaurantito italiano que quedaba al paso entre el apogeo de ese evento culinario. si está siendo irónico o no, eso no lo aclara, es difícil de leer en su cara. "me encanta cuando la gente a mi alrededor parece robarse todo el oxígeno de la habitación."
@movrgan envió : 🥡 para un starter regresando al edificio con comida para llevar de Dine Out Boston y descubriendo que el elevador dejó de funcionar.
cuando el elevador se detiene y la luz titila, un gruñido se atora en su garganta a la par que vira los ojos. "no..." murmura, a sabiendas de lo que está ocurriendo. echa la cabeza hacia atrás, exhala. "es la segunda vez que pasa esto, ¿qué no tienen un buen técnico?" quejido al aire parece ser más para sí mismo que para su acompañante, consciente de que no va a resolver nada. sostiene las bolsas que contienen la cena, y entonces se gira en dirección a interlocutora. "dime que tienes señal en tu teléfono," es casi una plegaria, los ojos cansados posándose en ella. "mi teléfono no tiene batería."
⸻ 𝗕𝗘𝗡𝗝𝗔𝗠𝗜𝗡 “𝗕𝗘𝗡𝗡𝗬” 𝗛𝗢𝗥𝗢𝗪𝗜𝗧𝗭 en el cuarto acto : 𝘲𝘶𝘦𝘥𝘢𝘳𝘴𝘦 𝘦𝘯 𝘤𝘢𝘴𝘢 𝘱𝘦𝘳𝘥𝘪𝘰́ 𝘭𝘢 𝘣𝘢𝘵𝘢𝘭𝘭𝘢 𝘥𝘦𝘴𝘥𝘦 𝘦𝘭 𝘷𝘪𝘦𝘳𝘯𝘦𝘴.
@alarabnc envió : 🌙 para un starter de madrugada regresando al edificio mientras te invito a pasar.
sabe que su presencia es más bien innecesaria en puerta ajena, en edificio entero quizás, no pertenece a esa sección y sin embargo se decide a acompañarla hasta la entrada. una vez ahí, la mira a los ojos y pareciera que la invitación está implícita entre la bolsa con sobras de la cena, el paquete de cervezas y la energía que aún parece persistir entre ambos. "¿estás segura de que no te molesto?" quiere corroborar, aunque no hace falta que le insista. quiere quedarse.