Nuevamente el susurrador había alcanzado a su clan, nuevamente le habían arrancado una parte de ella, le habían arrebatado no solo a un miembro más de familia, le habían arrebatado a su padre de clan, había perdido, nuevamente había perdido. La conexión en donde pudo sentir en carne propia como le quitaban la vida a su padre ocurrió en su lugar de trabajo, la conexión la arrastró hasta la fatal escena, y el dolor se apoderó de la de cabellos negros creando una escena bastante desgarradora para la menor, perdiendo la voz de su padre de su cabeza, su vida. Para cuando esta había terminado había quedado una Reagan bastante alterada e inestable, ante ojos ajenos de quienes presenciaron aquella actitud tan repentina parecía una joven con problemas psicológicos, ¿gritar y llorar de la nada?. Su jefe mandó llamar al médico al verla bastante alterada y angustiada, y la mandó a casa con algunas semanas para su recuperación de aquel ataque de angustia que sufrió.
Había pasado un día y no podía sacarse aquellas imágenes de la cabeza, el dolor se la comía por dentro, ¿como habían sido capaz de entregar a su padre? Azier era la persona más buena que había conocido, él no lo merecía, sentía mucha ira en su interior, mucho enojo por aquella persona que no se había tentado el corazón y había entregado a su padre, en ese momento experimentaba la ira de una manera en que no lo había hecho jamás, sentía oscuridad en su interior, el dolor la había cegado, quería encontrar al responsable, quería hacerlo sufrir, necesitaba vengar a Azier y protegerse, así como a aquellos que amaba, y eran parte de ella, incluyendo al clan menor, quienes la habían hecho sentir en familia también.
No había salido de su cama en todo el día, había recibido llamadas de sus compañeros de trabajo, incluso de su jefe, pero no se había siquiera parado a comer, no tenía apetito. Sus emociones estaban bastante inestables así como sus conexiones, y a pesar de que en ese momento no creía soportar estar con nadie, sintió como es que una conexión comenzaba a fluir, no estaba apta para recibir a nadie. “No es un buen momento” Y creía que en mucho tiempo no lo sería, sabía que la persona que estaba conectando con ella podía sentir todo el dolor que tenía dentro, toda la ira que amenazaba con explotar en un arrebato de cólera. Tenía muchas ganas de llorar, pero también de aventar cosas, de gritar, se habían quedado solos, ella y sus hermanos, los que quedaban, y aunque no habían estado tan unidos como solían estarlo antes de volver a integrarse a la sociedad, sabía que también ellos estaban mal por la perdida de su padre. “Si vienes en busca de respuestas, no las tengo”
❝ Para qué buscar respuestas cuando siempre supimos la realidad de nuestra unión---Malditos estamos y seguimos estando. ❞ Si bien había esfuerzo puesto en evitar todo control del conectar en expensas de rechazar el propio conectar por miedo a mostrar qué tan grande era la oscuridad acechante de su interior, la conexión de Reagan llamada a su puerta y colada era sin la intención de recibir más ahora establecida no rechazo podía dar pues confiaba pudieren compartir la verdad de sus naturalezas. Resfeber en maldición estaba desde la unión inequívoca pues como si hubieren llamado también a la muerte a ser parte iban sesgadas las vidas sin la carente importancia de la juventud robada y de vida extraviada de tan potencial desarrollo. Porqué adiós daban a su padre de tan fuerte carácter cuando la voz susurradora en su interior afligía a ser ella la más débil y por tanto a merecer perecer. ❝ Solo desasosiego hay. ❞
Robada estaba toda probabilidad de apostar por arrancar una vital esperanza de juego ser parte y la vida de Asier aún presente estaba a ser salvada más aún no confianza daba a su interior sí a su naturaleza cuya muestra daba de la pérdida de tal puente hasta él. Vacío quedaba y así daba unión a quiénes ya habían perecido antes bajo el manto del clan. ❝ Cuán tiempo pasará hasta llamen a nuestra puerta y acaben con este sufrir. ❞ Bramaba la voz cuya presencia oscura interna abogaba más había aplastado con su peso angustioso la voz de quién lucha aferraba y buscaba de las fuerzas ajenas en pos de no tener propia. Lucha interna ofrecía de quién en pie debía seguir estando --No por ella sino por Christian, por Marcel, por Cassandra y Heima, Victor y Maddie, Reagan y Alina, frente a la voz que sucumbía a la derrota incitada por la marcha de Asier.