22
Es 22 de nuevo. Un recordatorio de que el tiempo se me deshilacha. Cada vez me quedan menos 22, menos atardeceres, menos textos recibidos. En este río heraclítico me siento como una piedra en la mitad, erosionada y cada vez más pequeña. De pronto el alemán ya tendrá alguna palabra compuesta para eso y tal vez la pueda hacer un estandarte mental. ¿Qué será de mi yo alemán? Según el entrelazamiento…
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