Mientras me acercaba a la puerta me di cuenta de una canción que sonaba bastante familiar para mí, como el aroma a café recién tostado que compraba mi mamá para beber en un día lluvioso. ¿Te gustaría saber que canción era? Era Blue Monday de New Order. Me recordaba un poco a una vieja fiesta en Alemania de los 80’s en la cual nunca estuve presente.
Bomber jackets, cerveza y un montón de adolescentes pseudo-intelectuales estaban ahí, incluyéndote. Te encontré parado afuera de la cocina, usando una chamarra de mezclilla y sosteniendo un vaso rojo con cerveza. En ese momento sentiste que alguien te observaba, obviamente tu sabías que era yo incluso antes de voltear.
Caminamos por toda la casa, cantando o tarareando las canciones que nos gustaban. Tenías un gusto musical impresionante. Después, caminamos hacia el jardín y observamos las estrellas por un minuto. Sentí como el tiempo pasaba tan lento y a la vez volaba a la velocidad de la luz. Nada de esto importaba mientras estuviéramos juntos. Juntos, ¿recuerdas?
¿Crees en toda esa bola de patrañas sobre los astros, horóscopos y esas cosas que andan de moda en internet? – Me preguntaste.
Bueno, no soy una astrónoma pero pienso que como todo, podría estar relacionado de una u otra forma – Respondí
Pero en algo que sí creo son los aliens, marcianos, ovnis o como les quieras llamar. Pienso que no estamos solos y en un universo paralelo somos gobernados por ellos, ¿no crees? – Dijiste mientras te sentabas en el húmedo césped.
Bueno, encuentro fascinante como somos un pequeño puntito en el universo y como estamos precisamente aquí, hablando cosas sin sentido mientras todos están alcoholizados o se fueron temprano a sus casas. Me gustaría que ellos pudieran disfrutar un poquito y no apresurarse tanto – Contesté
- Pienso que apresurarse en ocasiones es bueno, puede traer una gran experiencia, pero en este caso lo haces parecer un tanto… deprimente. Si la vida es deprimente, ¿cómo podemos lidiar con eso?
- Es depresiva en los momentos que debe serlo. Por ejemplo, ¿cómo puede un video de gatitos o de propuestas de matrimonio en YouTube ser deprimente? Exacto, no lo es porque los gatitos son geniales y las propuestas matrimoniales son románticas. Pero si estás viendo un documental sobre la muerte de José Emilio Pacheco, eso es deprimente.
- ¿Podrías dejar de hablar sobre gatitos? Tu obsesión con ellos está empezando a preocuparme
- Cállate, los gatitos son geniales al igual que tu obsesión con las canciones de Luis Miguel.
Esta fue la última conversación que tuvimos antes de que te fueras. Si yo hubiera sabido que te ibas a ir, hubiera aprovechado más el tiempo juntos en lugar de tomar tanta importancia a las pequeñas peleas que teníamos.
Alguna vez nos hicimos una promesa, ¿recuerdas? El día de nuestro funeral no íbamos a hacer el típico discurso depresivo sacado de una canción de Elliott Smith.
Me gustaría recordarte como el adolescente más mexicano que he conocido en mi vida. Como solías contarme cosas sobre el amor hacia tu país y tu cultura. (Debo de admitir que algunas veces llegue a sentir envidia sobre ello).
Amaba cada anécdota que me contabas, por ejemplo, como odiabas que la gente pensara que la “historia de amor” de Diego y Frida era perfecta y como te enojaste con nuestra maestra de Artes Plásticas por no saber quién era Dr. Atl. O aquella ocasión en la que fuiste a Ahualulco, tomaste tequila como si no hubiera un mañana, vomitaste, te quedaste dormido en la taza del baño y tuviste una resaca de tres días.
Incluso recuerdo cuando acababas de llegar a la escuela en Cuarto Grado y como convenciste a la Profesora María de Historia en hacer un concurso de decoración de catrinas y contar el origen de ella.
Tengo que admitir, voy a extrañar entrar a tu cuarto y ver tu pared tan inspiradora, decorada con fotografías del Metro, Cenotes yucatecos, María Félix, Pedro Infante e incluso el poema enmarcado que tenías de Jaime Sabines.
Por último, pero no menos importante, quiero agradecerte por haber entrado en mi vida. Me enseñaste muchas cosas y una de las más importantes fue el orgullo. El orgullo que tenías por ser mexicano, por amar a tu país y por ser tú mismo, como decía Jeff Atkins, nuestro profesor de Gimnasia “el mexicano más gritón” que he conocido en mi vida. Diego, te voy a extrañar mucho. No te emborraches con tequila en el cielo por mí, ¿quieres? Te veré más pronto de lo que piensas. Siempre vas a ser mi mejor amigo.
Te quiere, Agatha (La alemana enojona).
Este fue el discurso que hice para el funeral de Diego Delgado, mi mejor amigo. No ha pasado ni un mes y lo extraño como cuando se iba a México en vacaciones de verano. Recibí la noticia de su muerte el 12 de mayo del 2017, a las 10:35 am. Murió en un accidente automovilístico rumbo a su casa después de la fiesta, por un conductor que no traía luces.