Sí, yo soy de ésas personas. Del tipo de persona que canta en la ducha y se emociona al hacerlo. De ésas que han aprendido a no darle importancia a los comentarios de las personas que no les importan. De esas personas que cumplen sus promesas, o al menos intentan hacerlo. De esas que cuando estudian encuentran mil cosas por hacer. De las que tienen miedo a hacer lo que sienten, pero que no se les nota. De esas personas que sienten muchas veces que todo se ha ido al traste y que no hay solución. De esas que intentan conseguir lo que se proponen, y no se rinden cuando no lo consiguen. De esas personas que adoran escuchar los problemas ajenos, y dar consejos para solucionarlos, pero de las que luego, quieren reciprocidad. De esas que no se asustan cuando ven un bache en el camino. De esas que se equivocan, pero que saben que tienen derecho a hacerlo. De esas personas que no les da miedo decir lo que piensan, aunque de vez en cuando, piensan que lo mejor es guardárselo para uno mismo. De esas personas que sienten que no pueden, pero que si se lo proponen, lo hacen. Esa clase de personas que adoran reír por encima de muchas cosas, y que odian la bipolaridad, la sensación de superioridad, la antipatía, el egoísmo y muchos más sentimientos desagradables. De esa clase de personas que lloran con las películas, las series televisivas, los libros e incluso con los mensajes de texto. Soy de esas personas que odian que jueguen conmigo, que me engañen y sobretodo saber que ha habido otras que se han reído a mi costa y me han hecho perder el tiempo. No me importa llorar en público, ni tampoco hacer el ridículo, aunque luego sea muy consciente de ello. No me gusta la monotonía, a veces me encantaría romper con la maldita rutina. Soy de esas personas que adoran la música, y que la disfrutan siempre que pueden. De esas personas que intentan no utilizar las palabras “siempre” o “nunca”. También de esa clase de gente que intenta no generalizar. De esas personas que suelen dar más de lo que reciben. De esas, que lo sienten todo mucho y les gusta expresarlo. De esas a las que el chocolate les pierde. De esas que siempre hacen planes pero que difícilmente luego dan resultado. De esas que analizan cada mísero detalle de la situación. De las que le dan vueltas a todo hasta que consigue tener un sentido. De las que se desahogan riéndose de ellas mismas. Esas personas a las que les encanta hablar por teléfono y estar en el ordenador. De esas que en seguida se vician a cualquier cosa. De las que se agobian y se obsesionan. De las que olvidan rápido, sobretodo en lo que al dolor se refiere. De las que quieren, confían y se encariñan de otras personas fugazmente. Soy de esas personas. ¿Y tú?