Al final del día
no tengo a quién soltarle todo esto.
Todos se desahogan en mí,
pero cuando me toca caer,
no hay nadie.
Hay un vacío en el pecho
que no sabe cómo nombrarse,
pero duele.
Y entonces
solo me queda el silencio,
Y el llanto acumulado,
contando una a una
las lágrimas que caen
por mi mejilla.
By Azus











